ARTURO ALESSANDRI PALMA, EL ‘LEÓN’ DE LAS ANÉCDOTAS…Y LAS REPRESIONES.
Artalex
NACIO EN LINARES (Chile), en diciembre de 1868. Descendiente de inmigrantes italianos, llevaba en su sangre la impronta latina de ese pueblo de rancia historia. Estudió Derecho en
Muy joven aún, siendo miembro del Partido Liberal, fue elegido en 1897 diputado por Curicó y Vichuquén, manteniéndose en ese cargo durante largos años. Pero, en 1915 comenzó a concretar su máxima aspiración, ser Presidente de
En 1920 alcanzó
Sin embargo, la administración militar fue un absoluto fracaso y la oficialidad joven efectuó un ‘contra golpe’, llamando de regreso a Alessandri (quien estaba en Europa) a objeto que terminara su período presidencial de cinco años. En esos tensos y arduos meses, nació
Pero, en su segundo período presidencial (1932.1938), Alessandri escribió una historia distinta, ya que su administración liberal fue responsable de la masacre de trabajadores salitreros en la oficina San Gregorio, la violenta represión en Ranquil y de la matanza de jóvenes nazis en el edificio del Seguro Obrero.
Al terminar su mandato, se integró como consejero en el Banco Central (que él había creado) sin abandonar del todo la actividad política.
No hay duda alguna que Arturo Alessandri Palma fue un personaje destacado de nuestra política criolla; orador de alcurnia, propietario de un genio ligero y un voluntarismo de hierro, protagonizó también anécdotas inolvidables. Estas son algunas de ellas.
CUATRO ANÉCDOTAS Y UN FINAL
1.- El presidente de un sindicato de trabajadores del salitre fue recibido por Alessandri en
El dirigente sindical agradeció, y comenzó a retirarse de la sala caminando de espaldas y mirando siempre de frente al Presidente. Este, extrañado, le preguntó por qué se retiraba de esa forma, a lo que el dirigente respondió: “es que un senador del partido radical me aseguró que apenas yo le diera la espalda, usted iba a hacer gestos groseros manifestando de esa manera que todo lo que yo le pude haber dicho le importaba un comino”.
El rostro de Alessandri cambió de inmediato, ordenó al dirigente sindical que tomara asiento nuevamente, llamó a uno de sus secretarios para que tomara debida nota y le preguntó –esta vez con inusitado interés- al presidente del sindicato salitrero: “¿Cuál es su nombre, amigo? ¿De dónde dijo que venía? ¿Cuál es el problema gravísimo que desea informarme? ¿Quién fue el senador desgraciado que le contó esa mentira sobre mí?”.
2.- En la década de 1930,
Una mañana, paseando por la vereda norte de la calle Ahumada junto a su perro “Ulk” (un enorme gran danés), Alessandri divisó en la acera contraria a Coke. De inmediato, el Presidente cruzó la calle y le pasó la correa con que ataba a su can al primer transeúnte que se cruzó, y sin decir ‘agua va’ se lanzó sobre Coke dándole golpes de puño. Obviamente, el dibujante respondió a la agresión y los dos caballeros rodaron por el suelo mientras ‘Ulk’ ladraba que era un gusto.
Tres policías llegaron al lugar y separaron a los contendores. Grande fue la sorpresa de los policías al descubrir que uno de los ‘boxeadores’ era el Presidente de
Dicho y hecho. Alessandri recogió a su perro, y tomando del brazo a Coke marchó junto al caricaturista tranquilamente por calle Moneda hacia la costa. “Pegai fuerte, viejo huevón, pero igual te ‘aforré’ un buen combo en el hocico”, dijo el Presidente. “A la mala, excelencia, a la mala”, contestó Coke. “A la mala, poh…tal como tú te permites burlarte del Presidente de
3.- Como se sabe, Alessandri Palma era un gran orador y gustaba discursear sin pausas frente a multitudes enfervorizadas. Era un tribuno algo demagogo, pero efectivo. Consciente de su poder, siendo Presidente de
Al regresar desde Chillán a la capital, habiendo ya discurseado en cuanta estación existía en aquel trayecto, el tren tuvo que detenerse en Curicó para recargar carbón y agua, por lo que esa parada demoraría solamente algunos escasos minutos. No obstante, un enorme grupo de adherentes rodearon el último vagón exigiendo al mandatario pronunciar algunas palabras. Ni corto ni perezoso, Alessandri apareció en el descanso final del vagón dispuesto a hablar, pero el griterío era ensordecedor y, para colmo de males, el conductor del tren hizo sonar el silbato indicando que la máquina volvía a ponerse en marcha.
Desesperado por ambos hechos, Alessandri gritó a viva voz: “Tres palabras solamente, tres palabras solamente”. Pero la masa seguía vivando y chillando de alegría, impidiendo al Presidente imponer su voz por sobre el griterío general. Además, el tren comenzaba ya a moverse. “Tres palabras solamente, tres palabras”, insistía a grito pelado el mandatario, francamente molesto porque el gentío le impedía hablar.
La muchedumbre comenzó a bajar sus decibeles en el mismo momento que el convoy aceleraba su andar. “El León nos dirá tres palabras, amigos…guardemos silencio y escuchemos a nuestro Presidente”, voceó uno de los concurrentes que estaba en las primeras filas. “Tres palabras nada más”, insistió Alessandri, mientras el tren aumentaba su velocidad…y cuando hubo silencio suficiente (con el tren acelerando su andar), Alessandri, molesto hasta el tuétano por no haber podido discursear, gritó por fin esas famosas tres palabras: “¡¡Curicanos de mierda!!”.
4.- Ocurrió en plena campaña parlamentaria. Desde
Un domingo en la mañana, Alessandri fue informado vía telégrafo que en
Alessandri, furioso, dio la más extraña orden: “Bájenle los pantalones y ante el público que está presente denle unos buenos chicotazos a poto pelado a esos hijitos de papá, y después suéltenlos para que vayan a llorar sus vergüenzas a otra parte”.
Y así se hizo. Veinte jovenzuelos, hijos de ‘familias bien’, fueron zurrados por los policías, a calzoncillo quitado y frente a la comunidad temuquense.
EL FINAL DEL ‘LEÓN’
Ese final no fue bueno. Por el contrario, resultó lamentable. Es que el segundo período presidencial del antiguo ‘León de Tarapacá’ se caracterizó por vacilaciones políticas, errores administrativos y, muy especialmente, por masacres que
El año 1944, Alessandri regresó a la política como senador por Curicó, Talca, Maule y Linares. En 1950, siendo Presidente del Senado, falleció súbitamente de un ataque al corazón. Era la noche del 24 de agosto y llovía de forma inclemente sobre Santiago.
Sin embargo, lo que mucha prensa y todos sus seguidores han ocultado desde entonces, es que Alessandri falleció “en cama ajena”, pues se rumora que enterados oportunamente de su deceso, tres dirigentes del partido liberal –llamados vía teléfono por la afligida mujer- concurrieron de inmediato al domicilio de la desconocida dama que cobijaba al ex presidente para, en medio de la oscura noche y en total sigilo, trasladar el cuerpo inerte del mandatario hasta su propio hogar. Allí llegaron los médicos, la prensa y sus propios familiares para velar religiosamente a quien fue, sin duda alguna, la principal figura política chilena en la primera mitad del siglo veinte.

rty dijo
ma fome la wea
15 Mayo 2009 | 06:34 PM