Arturo Alejandro Muñoz

La figura creada por la prensa del duopolio y por la TV, ha superado los perfiles faranduleros que le dieron origen y camina ahora con paso decidido en procura del sillón de O’Higgins, poniendo en un brete a los empresarios vivarachos que lo parieron, y erizándoles los pelos a los ‘presidenciables’ de la Alianza y de la Concertación.

HACÍA MUCHO TIEMPO que no observábamos en la mayoría de nuestros políticos un rictus de honda preocupación por sus respectivos futuros ‘públicos’.

Nada les había movido el moño o los despeinaba; ni las huelgas, paros, insultos, corrupciones, delaciones, traiciones, mariconerías varias, engaños amorosos, cuchilladas ideológicas, etc., etc. Nada de nada…hasta que apareció Leonardo Farkas Klein.

Por cierto, el ‘fenómeno’ Farkas (‘fenómeno’ referido a lo político y social) es producto de una campaña mediática montada específicamente por diarios como “Las Últimas Noticias” y “La Cuarta”, junto a los intragables programas de farándula emitidos por algunos canales de la televisión chilena. Toda la TV del sistema y la prensa de farándula del duopolio COPESA-EL MERCURIO (La Cuarta-LUN), extremaron esfuerzos y dinero para destacar las excentricidades populistas del empresario minero Farkas Klein, lo que constituye una maniobra ad-hoc para masas empobrecidas y fácilmente clientelizables.

De ahí en más, Farkas alcanzó la misma calidad de ídolo que puede caracterizar a cantantes como Marco Antonio Solís, Ricardo Arjona o Luis Miguel, artistas que como bien sabemos tienen enorme aceptación en las clases populares de nuestro país.

La diferencia entre esos ídolos de la canción y Leonardo Farkas, es que este último –pese a contar en su currículo con algunas antiguas actuaciones en materias musicales- decidió caminar sus primeros pasos en los asuntos públicos y políticos, y para ello salió al encuentro de los sempiternos dirigentes criollos dispuesto a darles pelea y ganarles el ‘gallito’ sociológico medido a través de encuestas de opinión.

Farkas Klein es sobrino del empresario minero y banquero Klein, que murió en Suiza en extrañas circunstancias en 1977, tiempo después del también extraño accidente en México de banquero David Graiver (quien era socio de Klein), cuya muerte a fines de 1976 llevó sus bancos en Suiza, EEUU e Israel a la quiebra. Recordemos que Graiver había sido el ‘banquero’ (y quizá financista) de los Montoneros argentinos, grupo que luchaba con armas en la mano contra la dictadura militar de ese país en las décadas del 60 y 70.

El suplemento ‘Reportajes’ del derechista diario La Tercera reveló las gestiones económicas y políticas del padre de Jorge Schaulsohn, el ex parlamentario del Partido Radical, Jacobo Schaulsohn, ante el gobierno de Allende en favor del empresario Klein, cuya Minera Santa Bárbara, que hoy explota el mediático propinero Farkas Klein, fue nacionalizada e incorporada a la CAP en 1971…y regresada a manos privadas durante el gobierno militar.

Las excentricidades populistas redistributivas del empresario Leonardo Farkas, que ha regalado ostentosamente menos del 01% de sus extraordinarias ganancias obtenidas en estos 05 años gracias a los altos precios mineros, no son en sí mismas negativas (menos aún para los beneficiados), pero revelan lo que sucede en un país subdesarrollado y de débil institucionalidad económico-social, administrado por una ya repetida y eterna mafia política duopólica (Alianza Derechista pinochetista-Concertación neoliberalizada y transversal), que permite y facilita que esas ganancias paguen impuestos definitivamente miserables (la décima parte de lo que pagarían, por ejemplo, en Canadá o en Noruega).

Bueno, ese es Leonardo Farkas, el millonario que reparte dinero como si los billetes fueran simples besos lanzados al aire. Ahora amenaza con ser candidato a la Presidencia de la República y parece que el asunto va en serio, ya que presentó un apretado resumen de lo que bien podría ser su programa de gobierno, adelantándose a los ‘eternos’ candidatos de la Alianza (Piñera) y de la Concertación (Lagos, Frei, Insulza) que, hasta este momento, siguen nadando en un mar de críticas y en un desierto de ideas.

Hace algunos días, el periodista Julio César Rodríguez hizo una rápida encuesta telefónica en su programa “Podría ser peor”, transmitido diariamente por radio Bio-Bio. La pregunta era una sola: “¿Por cuál de estos candidatos votaría usted para elegirlo Presidente de la República?”, y los postulantes eran los mismos mencionados en las líneas anteriores. La sorpresa fue mayúscula, pues el 70% de los participantes votó por Farkas. No ha parado allí el asunto, ya que la semana pasada tres estudiantes universitarios –seguramente cumpliendo con algún trabajo académico- encuestaron a dos centenares de personas a la salida de una estación del Metro santiaguino, en pleno centro de la capital…y la votación mayoritaria favoreció también a Farkas (103 votos, de un total de 208).

Lo que hemos expuesto en estas líneas, ya está en conocimiento de los dirigentes políticos de todas las tiendas partidistas, y ninguno de ellos puede desmentir que el nerviosismo los consume, pues son conscientes de que en momentos de crisis económica como la actual y ante el zigzagueante caminar de los partidos en esa y en muchas otras materias, la ciudadanía bien podría optar por una cara nueva, una persona ajena al quehacer cotidiano de la politiquería familisterial.

Sebastián Piñera, en su círculo íntimo, ha reconocido que el avance de Farkas en la aceptación de la gente –algo que comenzó como faranduleo y se fue transformando en monstruito político- es un asunto que ya comienza a quitarle el sueño. ¿Cómo competir con este dadivoso y mediático personaje? Ni Piñera, ni Lagos, ni Insulza ni Frei tienen pelo largo, cabellera rubia y rizada; ninguno de ellos se atreve a usar reloj de oro, zapatos cuyo precio es idéntico a tres sueldos mínimos, limusina digna de un jeque árabe, etc.; en cambio, Farkas ha demostrado que le importa un cuesco lo que la gente opine de sus extravagancias y capacidad económica. Y si de dinero se trata, tampoco tendrá problema alguno para financiar su campaña con dinero propio y sin obligarse a mirar caras ajenas (ojo con esto, pues Piñera –mucho más rico que Farkas- difícilmente se metería la mano al bolsillo para costear una postulación con dinero propio).

En cuanto a Frei, Lagos e Insulza, casi no es necesario gastar demasiada tinta para explicar u opinar al respecto, pues el conglomerado al que pertenecen se encuentra en estado calamitoso, y con anuncios de empeorar si se consideran las declaraciones de algunos ‘eméritos’ como Escalona, un verdadero ‘desesperado’ debido a los guarismos dados a conocer por empresas encuestadoras que muestran a una Concertación con clara tendencia a la baja. Además, en el bloque oficialista aún no hay una decisión respecto de quién será el candidato único. Sea cual sea este, lo concreto es que la Concertación deberá empezar -frente a Piñera- la campaña presidencial con una ubicación menor en las encuestas, y quizás bajando y bajando si Farkas apura el tranco, saca más plata y se pasea en su limusina por todo Chile.

Hay analistas políticos que sospechan estar de nuevo frente a un ‘Catapilco’, al igual que ocurrió el año 1958 con el cura Zamorano, cuya postulación le birló a Allende la presidencia. Pero, si Leonardo Farkas se presenta el año 2009 como candidato al sillón de O’Higgins… ¿a quién beneficia, a quién perjudica?

Pregunta de difícil repuesta, ya que también cabe la posibilidad de que el rubio propinero resulte electo Presidente de la República, y tal como están las cosas en nuestro país ello no tiene nada de imposible. Parece que a los propietarios de medios de comunicación se les está yendo de las manos el ‘inventito farandulero’ y ahora ninguno de ellos sabe cómo diablos detenerlo.