Cecilia Suárez Indart
Parece que por fin terminaron las procesiones, las rogativas y la política epistolar. Las últimas manifestaciones estos días estuvieron a cargo de tres diputados socialistas… Venid y vamos todos con flores donde Lagos… podría ser el cántico que les acompañó.
El interés y preocupación por el futuro de
Al fin, luego de un periodo de “sí, talvez, no está en mis planes, aún no es el momento, quizás, etc” Ricardo Lagos Escobar dijo que no será candidato, de paso daño la eventual candidatura de José Miguel Insulza, puso variadas condiciones a la composición de las listas parlamentarias, cuestionó el mecanismo de las primarias y exigió una concertación ordenada. La verdad es que no termina de sorprender el conjunto de exigencias que puso, haciendo caso omiso a los mecanismos partidarios democráticos que se han generado en estos años para la elección de candidatos. Su egocentrismo atenta contra los avances democráticos de estos años.
Los partidos, los parlamentarios, los simples militantes como yo no estuvimos a su altura; no fuimos capaces de garantizarle un retorno triunfante a
Lagos nos causó bastante daño, pero por suerte no es irreparable: primero, porque no va de candidato; segundo, la capacidad de trabajo de José Miguel Insulza hace que podamos recuperar el tiempo perdido, y tercero, finalmente, será una primaria abierta la que determinará quién será el candidato de la concertación. Resumiendo, la candidatura será resultado de un proceso democrático y no de decisiones o imposiciones.
Eso sí, ahora resta lo más importante: elaborar un programa para encarar los nuevos desafíos y que no sea más de lo mismo.
En cualquier caso: gracias, Ricardo Lagos.
¿ No estarás pidiendo demasiado, al decir que solo falta un programa ?, ¿ en que mundo vives ?. El excepticismo tomó ciudadanía por estos lares, y ni el más brillante programa calentará, y aunque los ssshilenitos iremos a votar el próximo, y el soldadito de plomo de Vidal podrá vocear a los 4 vientos, que el pueblo se ha manifestado, todos sabemos, unos más conscientemente que otros, que todo esto no pasa de ser una vulgar comedía.
Lampedusa: todo cambía para que nada cambie.