DERECHA CHILENA, NEOLIBERALISMO Y POPULISMO
Rafael Luís Gumucio Rivas
Más por la división de
Afortunadamente, en medio siglo de historia, la derecha ha ganado solamente una vez con el autoritario presidente Jorge Alessandri, quien se negaba a ser dominado por los partidos. Nada más difícil para un historiador que periodizar la vida de una combinación política, sin embargo, podremos intentar distinguir algunas etapas:
- liberales y conservadores
- el último gobierno de la derecha
- el Partido Nacional
- la herencia de la dictadura militar
- el giro populista de Joaquín Lavín
- Sebastián Piñera: liberalismo y populismo
Liberales y conservadores, (1938-1965)
El triunfo del Frente Popular tuvo efectos traumáticos para la derecha, mucho mayores que el fin de “la república oligárquica” (1924), de ahí para adelante, el Partido Radical se convierte en el eje de la política chilena privilegiando una alianza de centro izquierda. En 1942, la derecha apoya al ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, candidatura que fracasa a causa del rechazo de Arturo Alessandri Palma y José Maza por parte de los liberales y de Rafael Luís Gumucio Vergara, por parte de los conservadores. En esta elección comienza a marcarse una de las características del accionar de la derecha en la historia de Chile: su tendencia a la división. En 1945, nuevamente la derecha fue escindida en dos candidatos: el conservador Eduardo Cruz-Coke, que postulaba ideas avanzadas, y el liberal Fernando Alessandri; el primero obtuvo 142.000 votos, 29,7% y, el segundo, 131.000 votos, el 27,2%; si sumamos ambas votaciones, la derecha logró el 56,9 por ciento, contra el 43,8% de Gabriel González Videla. En esta única oportunidad, hasta ahora, la derecha pudo ganar por mayoría absoluta.
Estas derrotas presidenciales de la derecha pueden incitarnos a engaño, pues esta mantuvo el dominio absoluto de la agricultura y de la empresa; además, su fuerza parlamentaria le permitía equilibrar el poder respecto del Ejecutivo. En 1941, tuvo un 31,2% y, en 1945, el 43,7%; en 1941, 54 diputados y, en 1945, 70 diputados. En los gobiernos de Juan Antonio Ríos y de Gabriel González Videla, los partidos de derecha participaron en sendos gabinetes. En 1945, la derecha fue una clara mayoría en el Parlamento. Con el viraje de González Videla, al aplicar
El período de Ibáñez marca las más bajas votaciones de la derecha: en 1955, un 21,3%, que sube al 29,2%, en 1957.
El último gobierno democrático de la derecha:
1957 coincide con una baja representación parlamentaria de la derecha, si la comparamos con su cenit, en 1945. Los liberales estaban dispuestos a apoyar al líder falangista, Eduardo Frei Montalva, quien contaba con una amplia mayoría entre sus parlamentarios; todo indicaba que Frei iba a convertirse en el líder de una derecha unida, incluso ampliada a un centro social-cristiano; la piedra de toque eran los conservadores, llamados tradicionalistas. Para los militantes de
En 1958, Alessandri ganó apenas con el 31,2%, contra el 28,5% de Salvador Allende; si sumamos la votación de Allende y la del cura de Catapilco, 3,3%, Allende hubiera ganado fácilmente; además, la votación de centro, Eduardo Frei Montalva, 20,5% y Luís Bossay, 15,4% que suman 35%, también aventaban al candidato de la derecha. Liberales y conservadores tenían sólo 45 diputados y un 30% de la votación, lo que apenas les alcanzaba para aprobar los vetos presidenciales. Posteriormente, en las elecciones de 1961, Alessandri se vio forzado a llamar a los radicales, a fin de tener mayoría en ambas Cámaras.
Al comienzo, Alessandri intentó un proyecto empresarial, antipartidario e independiente, sin mucho respeto por el parlamento, al que siempre consideró un obstáculo; Alessandri estaba convencido de que
Alessandri trató de encabezar un proyecto empresarial que cumpliera las siguientes condiciones: recortar, al máximo, el gasto fiscal; mantener un tipo de cambio fijo; reducir al límite los sueldos y salarios y mantener el movimiento obrero bajo la represión, sobre todo a las huelgas y paros nacionales –recordemos que Jorge Alessandri metió a prisión a Clotario Blest, en uno de los tantos paros nacionales-. En el primer año logró reducir la inflación, pero, posteriormente, se le desbocó completamente la economía: llegó un momento en que no había divisas en el país y la hiperinflación reapareció, cambiando el peso por el escudo, para disimular sus efectos.
El proyecto tecnocrático y empresarial no dio ningún resultado, por lo demás, el panorama internacional comenzaba a cambiar: en Estados Unidos ganaba el demócrata John F. Kennedy, que privilegiaba, en Chile, a los demócrata cristianos sobre la derecha tradicional y, en 1959, en Cuba, ganaban los “barbudos” de Fidel Castro; en la economía comenzaba a predominar la planificación cepaliana.
El Partido Nacional:
A partir e triunfo de
La derecha heredera del conservantismo y del neoliberalismo de la dictadura, encabezada por Augusto Pinochet.
No puedo comulgar con aquellos que olvidan el pasado sosteniendo, estúpidamente, que las combinaciones y los partidos no tienen historia: la derecha actual es heredera de la dictadura de Pinochet que, por lo demás, es el máximo de su poder político; en el fondo,
Estos dos Partidos han profitado de la jaula de hierro, construida por Jaime Guzmán Errázuriz, que ha hecho imposible cambiar los elementos centrales de la democracia de los acuerdos, la protegida, o la mínima, como ustedes llamarla. Por lo demás,
Las ideas de la derecha siguen siendo las mismas: las privatizaciones, el Estado subsidiario, el lucro en la educación, la privatización de la salud y la previsión, negativa a aumentar los impuestos a las grandes empresas, rechazo al aumento del royalty, mantención del sistema binominal, confusión entre crecimiento y desarrollo y otros.
La derecha chilena: neoliberalismo y populismo:
En 1999, Joaquín Lavín estuvo a punto de empatar con Ricardo Lagos. Su campaña fue bastante hábil, pues aprovechó el tema del cambio, trató de obnubilar a la gente mostrándose diferente al pinochetismo y, además, adoptó el camelo de las propuestas populistas. Esto no es nada nuevo en la derecha mundial, pues se remonta al fascismo y al falangismo español y, en la actualidad, estrategia que emplean varios gobiernos de derecha, en la actualidad.
Entre Renovación Nacional y
Si no fuera porque
No creo que la derecha necesite programa, pues su proyecto-país lo han realizado la dictadura y
