TRES TERCIOS EN EL CAMINO
René Dintrans(Artículo escrito antes de la bajada del Pánzer)
Al despejar el presidente Lagos su intención de pretender el sillón presidencial con un elocuente y definitivo no, un dolido y resignado no, un premonitorio y nostálgico no, ha ofrecido la palabra al mundo político que aún titubeante arriesga algunos comentarios que van transversalmente desde el alivio hasta el desamparo. Sin embargo, él, a la manera del último deseo en esta dramática comunicación con el país, deja su apoyo al hombre que dirige actualmente
Si la razón determinante de su bajada fue que no ganaba a
Recordemos que en la elección pasada, Sebastián Piñera, que ha aplicado en su trayectoria política el mismo cálculo que instintivamente posee para hacerse de empresas controlando cierta masa de acciones, irrumpe con su candidatura -que estuvo a un paso de ganar- en el preciso momento en que se baja Soledad Alvear, dejando abandonado un terreno fértil que él de un zarpazo capitalizó para si. No fue un hecho casual.
El candidato progresista, el último paquidermo de la “generación Mapu” representa en sí mismo al progresismo entendido como el desarrollo económico que ha tenido lugar en nuestro país.
Aquel desarrollo que nos ha provisto de carreteras privadas que cobran sus peajes y altísimas multas con el aval del Estado, de AFPs que restan 26 mil millones de dólares al fondo que los chilenos fueron obligados por el Estado a cederles y que tenían para jubilar, de represas hidroeléctricas que se han hecho a precio vil de ríos y lagos en virtud de oscuras negociaciones de privados con funcionarios del Estado, de empresas mineras que dinamitan las mayores reservas de aguas que constituyen esa riqueza guardada caprichosamente por la naturaleza en forma de glaciales y hasta donde ha llegado la larga mano del progreso a liquidarlas, de empresas de la celulosa que contaminan los ríos con el beneplácito de los 3 poderes del Estado. De ese progresismo ordinario de Mall y de rascacielos, de consumo de falsa riqueza o de fantasía.
En fin, debe ser el costo del progreso, la necesaria acumulación originaria que dice Tironi que fascinaba a Marx (1), o bien la paciencia que pedía Pinochet para que la riqueza comenzara a chorrear desde los bolsillos de los ricos.
Lo cierto es que la realidad ha ordenado las cosas, en el Vaticano del capitalismo han virtualmente estatizado la banca y en estos momentos se realiza el salvataje que el Estado hace a su orgullosa y emblemática industria automotriz. Nada que decir, salvo que sus admiradores chilenos, entre ellos "los progresistas", debieran tener un mínimo de sentido de la autocrítica y reconocer que fracasaron.
Pero el homo económicus y su primo hermano el homo políticus son finalmente arquetipos construidos idealmente por el homo sapiens, no tienen existencia real. De manera que al funcionar según las virtudes que les asigna el modelo, su corazoncito de simples mortales los traiciona: la voracidad y la codicia por la riqueza en el primero, y la soberbia, la vanidad y la torpeza de los ansiosos en el segundo.
Así las cosas, parece sensato afirmar que existe un candidato definido en
En segundo lugar, si
La que reacciona en contra del orden burgués, no contra el progreso de la humanidad que tiene que ver con la armonía de sus medios de producción con la naturaleza que es su habitat.
La que históricamente cumplió ese rol hasta que fue copada por una generación que bien podría llamarse "del poder por el poder" que desvirtuó sus principios, propició el binominal con la primera reforma a
(1) E.Tironi.”La irrupción de las masas y el malestar de las elites” Ed.Grijalbo. 2ª ed. Pág. 217
(2) El original artículo 116 decía " tres quintas partes"
(3) Tres quintas partes equivale al 60%, y dos terceras partes equivale al 66%. De modo que acordaron subir el quórum.
