LO ÚLTIMO EN SEDUCCIÓN: EL COLALESS DE CARAMELO

Si quiere obtener una sobredosis de glucosa y pasión, esta es una excelente alternativa. Se puede lamer, chupar o triturar entre los dientes, pero el desafío es no comerlo de una vez. Todas pueden usarlo, pues es elasticado y adaptable. Esta ropa interior sí que es para mascarla.

Si quiere romper la monotonía, darle algo más que dulzura a sus noches de verano y sorprender a su pareja este 14 de febrero sea creativa: cambie la clásica caja de chocolates con forma de corazoncito por un diminuto calzón masticable.

Se llama Candy colaless (también en versión sostén): una prenda íntima hecha de caramelos que bien podría hacerle recordar a más de alguien su cándida niñez... Aunque esta vez se le hará agua la boca al visualizar el poco inocente uso que puede darles.

Varias chilenas ya lo han comprado y su conclusión es unánime: ¡es genial!

"Me encantó porque es un producto destinado no sólo a la mujer, sino que al hombre también. La mujer se lo pone y el hombre se lo come", dice con pícaras carcajadas Baby Jane, una abogada de 27 años que ya sabe de las bondades de esta prenda de caramelo.

Lo compró porque le fascinó la idea de probar cosas nuevas y pensó que sería atractivo para ambos, rescatando algo esencial para ella: "Sentirme bien conmigo misma".

"Al principio me dio un poco de vergüenza ponérmelo (se ríe), pero después le pedí a mi pareja que cerrara los ojos. Tomé su mano y la puse en el colaless para qué adivinara de qué se trataba. Y cuando abrió los ojos estaba sorprendido feliz impresionado. Le encantó, estaba fascinado", dice Baby riendo a carcajadas que insinúan que el resultado fue mejor de lo que alcanza a contar.

PARA TIRARSE AL DULCE

Candy Colaless está hecho de decenas de pequeñas pastillas de caramelo duro, de variados colores en tonos pastel. No se derrite, se puede comer de una vez o usarlo en varias ocasiones.

Todo depende del grado de tolerancia al dulce: si los lame con devoción o si son devorados y mascados sin precaución.

Baby Jane lo usó en más de una oportunidad, aunque advierte el peligro: "Si tu pareja no se vuelve loco arrancando todos los dulcecitos se puede usar más de una vez Yo tuve que detenerlo para evitar un coma diabético", dice riendo.

Lo bueno de eso -asegura- es que se transforma en un buen gancho para el placer. "Él estaba más feliz que yo, después de la primera vez, lo buscaba para que me lo pusiera de nuevo", cuenta.

Susana Briceño también usó el colaless y se ajustó bastante bien a su talla 40, por lo que cree que lo puede usar cualquier mujer, ya que es elasticado.

A esta ingeniera comercial -de 25 años- le gusta sorprender a su pareja, con la que se turnan para crear ambientes o buscar cosas entretenidas en sus encuentros. La última vez le tocaba a ella.

"Él me había invitado a un motel. Entonces preparé todo un show, un baile árabe con vestimenta y al final lo sorprendí con el colaless de dulces. Él me dijo sonriente ¿y esto qué es?, no lo conozco".

Susana también ocupó la prenda en más de una ocasión. La primera vez, su pololo se comió como 20 dulces y ni siquiera se terminó una tirita de la prenda. Y es que sacarlos requiere de técnica y buena dentadura. Pero el resultado fue óptimo: "A él le encantó la idea, lo encontró muy rico, porque no es tan común".

Susana no es egoísta y también ha comprado el Candy Colaless para regalarlo a alguna amiga, porque encuentra que también puede ser usado por mujeres algo más conservadoras.

"No es pasado pa' la punta y depende del uso que le quieras dar. Por último, se lo come ella misma", afirma con ironía.

Lo mejor -dice- es que no es caro (cuesta $9.990 cada prenda) y puede comprarse discretamente por Internet

(www.japijane.cl)

De hecho, llegan a su domicilio en un paquete que dice JJ Ltda.