A PROPÓSITO DE EMA VELASCO: LA NOMENKLATURA, LOS FAVORECIDOS DE LA CONCERTACIÓN
Luigi Salerno Vidal
Qué difícil sentarse y ponerse a escribir sobre los sentimientos encontrados respecto de este lamentable accidente. Quiera Dios que la salud de la pequeña Ema se restablezca y vuelva a correr inocentemente, como se merece todo niño por los intrincados caminos de este mundo.
Desde la perspectiva de padre, sin lugar a dudas, que mi corazón se anuda y la garganta se me atraganta y trato de colocarme en los en el lugar, sus pensamientos, angustias y dolores de sus padres; las fotos han sido dramáticas y en el frío e irreductible rostro del padre a la hora de negociar con los trabajadores se traslucen todos esos sentimientos y queremos ser solidarios con él y su madre y en verdad lanzar a los cielos la antigua oración que desde pequeño nos enseñaron y que nos guardó y protegió de nuestros miedos infantiles: "Ángel de mi guarda, dulce compañía, no desampares a Ema ni de noche ni de día....."
Cristián Warnken, quien padeció los mismos dolores hace algún tiempo escribió:
"Estoy frente a la página en blanco, tratando de escribir esta columna en este día de febrero, mientras veo al sol derramarse minuto a minuto en mi jardín. El sol no deja de aparecer, pase lo que pase, todos los días, para entibiar las hojas y los pájaros. Antes, escuchaba el monótono sonido del filtro del agua en la piscina, que me acunaba, como música de fuente.
No puedo dejar de mirar ese pequeño barco ebrio, que volcó un niño -quizás mi niño muerto- al pasar. Que nadie lo toque, que nadie lo saque de su abandono sagrado a orillas de un puerto que no vemos. Cada niño es un capitán de un barco que no vemos. Los niños viven de milagro. Cada niño que camina, respira, juega, es un niño que para llegar ahí tuvo que sortear miles de pequeños grandes peligros, desde que fue semilla, desde que salió de la nada, chispa de luz que se encendió en la inmensa noche del azar. Escaleras abruptas, calles violentas, millones de virus y bacterias, enchufes, piscinas... Los niños viven de milagro y son un milagro. Nosotros también fuimos milagros, y nuestros niños nos devuelven al reino que dejamos una tarde de verano, cuando un adolescente devoró al niño que era, y dejó el barco abandonado en el patio, y no volvió a partir a la aventura inagotable que es cada día en la infancia. El sol ya inundó mi jardín, y quisiera que ningún niño se enfermara, sufriera un accidente o muriera hoy día.
Que hoy fuera un día de tregua, que la muerte dejara de buscar a los niños en todos los rincones de la tierra, que todos los padres del mundo sintieran la seguridad de que sus niños serán eternos, que estarán siempre jugando, saltando, cantando, llorando, para que nosotros podamos vivir. Porque sin esos niños que corren y saltan sobre el abismo de cada día, no podríamos vivir. Estaríamos muertos: de tedio, de vacío, de cinismo, de desesperanza. ¿Podemos imaginar un mundo sin niños?"
LA NOMENKLATURA DE LA CONCERTACIÓN
Aclarado lo primero, no puedo dejar de referirme a un segundo aspecto derivado de esta lamentable episodio y que para variar muestra la cara sucia de los jerarcas de la concertación.
En pleno apogeo de la URSS tuve acceso a un libro que se llamaba la Nomenklatura y en él se describía la vida opulenta que tenían los jerarcas de la revolución: almacenes especiales, viviendas de lujos, dachas de veraneo, abastecimiento asegurado, ropas de primera calidad, escuelas y un sistema de salud de primer orden mientras que para la gran mayoría de ciudadanos de la Unión Soviética esos privilegios ni siquiera eran conocidos y tenían que conformarse con productos de segunda calidad, cuando los encontraban y, un sistema de viviendas, educación y salud precarios.
Sin lugar a dudas algo de ello está pasando aquí en Chile.
Por cierto los cientos de niños, para qué vamos a decir ancianos y chilenos en general no tiene a su disposición helicópteros para que los trasladen cuando sufren algún accidente y menos para que movilicen a sus familiares.
El Gobierno de Aylwin decía que "Ganaría la Gente", pero parece que no especificó qué gente porque en estos años de Concertación lo único que se ha acentuado es la abismante diferencia entre los poderosos y el resto de los ciudadanos de Chile.
Los poderosos tienen un trato especial incluso con la Justicia, es cosa de recordar tan solo, aquí en Rancagua, por qué la Fiscalía, con un Fiscal en especial y tan especial, no reflota los casos de los Planes de Empleo de la CONAF que fueron ocupados en campañas políticas y el caso de los dineros del Teniente que fueron utilizados en la campaña de la Bachelet.
Los hijos de los poderosos hacen zamba y canuta y ni siquiera son castigados a que reciban un par de chirlitos, es más muchos pelotudos manifiestan pena y preocupación por la suerte de estos energúmenos que se han criados pensando y creyendo que pueden hacer y deshacer tan solo porque son hijitos de su papá.
El caso del ministro de salud, el trasnochado ex mirista es patético. Condenado por golpear con un bate a un joven y posteriormente sorprendido con drogas no le salió ni por curado, pese a que no tenía "irreprochable conducta anterior" y salió libre a esconderse a las faltriqueras de su apá mientras que por otra parte, Los de abajo, reciben penas de hasta quince años de cárcel por robar tan solo una cajetilla de cigarros ientras que los malandrines de Chile deportes, de los Clubes Deportivos Truchos, de Inverlink, los del Jarrón Chino, el auditor de Codelco, se soban las manos esperando una segunda presidencia de Frei.
LOS HELICOPTEROS
Sin lugar a dudas, por cierto que se justificaba plenamente el uso del helicóptero para trasladar a Ema a un Hospital, pero, ¿se justifica el traslado de sus padres?, recordando además, la afición del Ministro por desplazarse en helicópteros a reuniones de trabajo, tal como lo denunciamos en un Paskin de hace unas semanas.
El uso del helicóptero lo cancelará la Isapre correspondiente o será de cargo de todos los chilenos.
Si es de cargo de todos los chilenos planteo entonces, que estos medios estén a disposición de todos los padres de niños que sufren graves accidentes.
Indudablemente, ello no ocurrirá porque estos medios, franquicias, beneficios y status está solo disponible para los miembros de la Nomenklatura de la Concertación, cuyos nombres aparecen cada año en la sección Gobierno y Directorios de Empresas en la Guía Sílver.
Por cierto, que el niño que sufrió un grave accidente en Graneros junto a su familia debió conformarse con el traslado en ambulancia al Hospital de Rancagua, perdiéndose así valiosos minutos que podían ser imprescindibles para su mejoría; lo más probable es que los helicópteros estuvieran ocupados en trasladar a los miembros del cerrado club de la Nomenklatura de la Concertación.
Algo mal huele en Chile y eso de que "Gana la Gente", Gobierno Ciudadano y otras pelotudeces son un triste recuerdo, una mueca desagradable que se uso para mantener el sistema instaurado por la Dictadura Militar, pero ahora con el aval de Dc. Ps, PPD. PRDS y los vagones de cola como son el PC, Humanistas y otros que inventan conglomerados para ver si en una de esa agarran algunas migajes del botín de Chile y de su gente.
Y como para terminar de forma coherente, para los que no somos de la Nomenklatura y tenemos que arreglarnos con nuestras propias uñas les dejamos esta cancioncita de los Prisionesros que de alguna manera refleja de qué manera se ha pelado el chancho bajo el Gobierno de la Concertación:

David Valencia dijo
Luigi, con actos hechos como los de la concentraición es como se logra matar la FE del pueblo, este pueblo que a duras penas camina por un camino que se le pinta plagado de promesas, promesas vanales-materiales, que no llenan el alma sedienta y que en pos de conquistar una poca de estas miserables promesas, se ha de vender el alma al diablo y de pasadita cagarse a los que están en su entorno y a su entorno.
Más de alguna vez he dicho: es cierto antes eramos más pobres, pero a lo menos un poco más felices. Ahora hay acceso a diversidad de cosas, algunas necesarias, otras tantas de dudosa necesidad, pero que a la postre y al final de día, nos damos cuenta que no nos llenan, y no nos llenan porque muchas veces hemos tenido que anular nuestros valores para conseguirlos, y de que sirve obtener cosas, alturas, honores, vanidad de vanidades. Imposible construir un pueblo que en su interior busca la felicidad, segregándose, apoyándose demasiado en la técnica, haciendo de la exclusión ( por supuesto no confesada ) una norma por parte de unos pocos que se arrogan para si el poder y hacen y deshacen con las mayorías.
¿ Puede una tal cosa tener buen fin ?.
23 Febrero 2009 | 02:04 AM