Luigi Salerno Vidal

Decir que Fasa, Fusat y el Gobierno son una sociedad bien conformada es una acusación grave; pero a la luz de algunos hechos que vamos a presentar se puede colegir rápidamente que esta grave acusación tiene ciertos visos de veracidad.

Llama la atención además que todos los analistas estén centrando el debate solo en torno de las Preocupa además la absoluta falta de fiscalización respecto de tres situaciones que abiertamente están en contra de la ley y aquí los responsables son la Seremía del Trabajo a través de su Dirección del Trabajo que no se percata, o sencillamente no quiere o están también coludidos con las farmacias, cómo se transgreden Normas Básicas de la legislatura Laboral.

De partida, decimos con absoluta claridad que al menos en FARMACIAS AHUMADA, el sueldo base que se le cancela a sus vendedores de  20 MIL PESOS AL MES;  no entendemos cómo, cuando los Inspectores de la Dirección del Trabajo fiscalizan los contratos de estos trabajadores no se dan cuenta de ello; son de las chacras, se hacen los giles o los remedios les salen al costo.

Los vendedores de esta cadena, con los cuales tuvimos una larga conversación, nos manifestaban que el resto del sueldo son simplemente producto de las comisiones que se obtienen de la venta de medicamentos de los laboratorios de las propias cadenas de farmacias.

Otras comisiones ni siquiera las cancela la farmacia ya que el laboratorio le entrega a este un porcentaje por priorizar sus ventas y algo de ese dinero pasa a mano de los vendedores. Por tanto, negocio redondo para las cadenas.

En un Gobierno Ciudadano, a lo menos se espera que quienes tienen el poder de fiscalizar que la ley se cumpla y no miren para el lado y blanqueen este tipo de irregularidades y para que se sepa claramente nos referimos a los Inspectores de la Dirección del Trabajo.

La segunda irregularidad tiene que ver con las jornadas de trabajo. Por lo general los vendedores de estas cadenas trabajan de lunes a domingo para ello, los administradores los hacen firmar un Anexo de Contrato en el que autorizan horas el trabajo de horas extraordinarias. Lo curioso es que ningún Inspector del Trabajo se ha dado cuenta de que esas horas extraordinarias aparecen canceladas en las liquidaciones de sueldos.

La tercera situación que guarda relación con la falta de fiscalización es la falta de control de calidad de los remedios que se venden en estas cadenas.

Los trabajadores relatan que de vez en cuando aparecen funcionarios de la Seremía de salud o de la Dirección a fiscalizar a las farmacias; encuentran anomalías, las consignan, pero después desaparecen por largos meses y no constatan si esas irregularidades se han subsanado o no.

Se comenta que un proveedor de fármacos, una empresa mexicana BEST PHARMA que proveía a la Central de Abastecimientos era un número fijo a la hora de tener que retirar de todas las farmacias remedios que no tenían las especificaciones que decían poseer; situación que según los vendedores se repite cotidianamente y que en muchos casos les produce asco tener que entregar en venta medicamentos que sencillamente no sirven ni para calmar un simple dolor de cabeza.

Aquí, sencillamente manifiestan que el IPS no hace el control de calidad necesario como para que la ciudadanía esté tranquila a la hora de comprar u medicamento recetado.

A la luz de estos hechos sencillamente no se puede entender cómo ningún medio de prensa haya explorado estas aristas y se quede con la simple denuncia de la colusión la que a juicio de los vendedores una vez que pase el vendaval mediático todo volverá a la normalidad y de paso es posible que se implementen otras medidas en que los únicos beneficiados serán los grandes laboratorios como son la venta de medicamentos en supermercados en donde no se necesitarán ni vendedores especializados ni menos Químicos Farmacéuticos; por cierto negocio redondo para las otras cadenas en colusión con los laboratorios.

Se dice también que una buena solución sería que los policlínicos vendan los remedios alterando de forma grave la labor y función de estos centros ya que su giro no es vender remedios sino que simplemente asegurar la atención primaria de la salud de los ciudadanos. Al respecto, qué pasará en el poli, cuando no posea el fármaco más barato; ofrecerá el más caro y quien nos asegura que la "canela" no se les ofrecerá a los dependientes de las farmacias de los policlínicos.

Cuando no existe fiscalización, todo puede suceder.

Al respecto, recordemos que el ex Fiscal Nacional es abogado de Cruz Verde y se dice que el Presidente de una organización de profesionales de la salud es accionista de FASA.

También respecto de los consultorios de dependencia municipal  nos cuentan que la mayoría de los fármacos más caros desaparecen por "arte de magia" y no son entregados a los pacientes; lo más grave  de todo, al respecto, es que en uno de los Consultorios Municipales de Rancagua es el único que compra insulina solo con el fin de entregárselo a la madre de uno de sus directivos.

Sin lugar a dudas son denuncias graves y esperamos que las autoridades tomen carta en el asunto y a lo menos inicien una investigación con el fin de transparentar la labor que allí se realiza.

Otro hecho grave, que no ha salido a la luz en ningún medio de prensa es que FASA posee un laboratorio, se llama GENNEX y adivinen qué; es el principal abastecedor de medicamentos a la Central de Abastecimientos de Medicamentos; por cierto con el conocimiento del  Ministro, la Subsecretaria y todos los jerarcas del sistema de salud entonces llegamos a la triste conclusión que son los propios laboratorios los que fijan los precios y determinan cuáles son los distintos márgenes de ganancia para cada uno de los componentes de la cadena de ventas.

Tiene costos distintos para:

Las cadenas de farmacias

Para las farmacias pequeñas, a las cuales les venden cuando quieren los productos

Las Institucionales, empresas como la Central de Abastecimiento.

Toda esta situación, a juicio de los trabajadores es una situación ya de larga data en el sistema y que se hace a vista y paciencia de las autoridades por la absoluta falta de fiscalización que se hace a estas cadenas de farmacias.

La guinda de la torta, en Rancagua, es que la FUSAT tiene como obligación entregar los medicamentos que están asociados a enfermedades AUGE, los trabajadores nos dicen que FUSAT entregaría un bono para que los pacientes compren los remedios en las farmacias Ahumada por cierto no al precio que estipula la ley sino que muy superior a ese precio bajo la excusa de que la FUSAT no tendría en stock el fármaco.

Cómo se ve, el problema de los remedios no es la simple colusión sino que ella es la punta del iceberg y que la podredumbre esta en el fondo y por cierto muy alejado de la vista de los ciudadanos, pero al parecer con el conocimiento de quienes dicen gobernar este país.

 

 

NOTA DE PRENSA:

Un grupo de parlamentarios denunció esta mañana diferencias de hasta 1.000% en los precios de medicamentos que venden Farmacias Ahumada, Salcobrand y Cruz Verde en relación con los valores a los que compra la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast).

El senador Guido Girardi y los diputados Enrique Acorssi y Marco Antonio Núñez mostraron una lista de medicamentos comprados el lunes entre los que se cuentan un remedio para alergias que la Cenabast compra a $379 y en Fasa lo venden a $11.780, en Cruz Verde $7.715 y en Salcobrand a $7.875.

"A pesar de toda la movilización ciudadana que ha habido, a pesar de las acciones de la Fiscalía Nacional Económica, a pesar que les ganamos un juicio contra las farmacias porque no publican listas de precios, los precios siguen elevados", afirmó Gurardi.

El parlamentario comentó que los precios que paga la Cenabast a los laboratorios por los medicamentos consideran un 10% de utilidad para los laboratorios y además ésta compra volúmenes muy parecidos a los que adquieren las cadenas de farmacias. "Un 20-50% de margen es comprensible, pero un 1.000% es un robo a la gente", afirmó.

En la oportunidad, los parlamentarios afirmaron que presentaron al Ministerio de Salud una solicitud para que se autorice la venta de medicamentos en consultorios públicos con el fin de dar otras opciones de compra, ya que el 93% de los puntos de venta de fármacos son de estas tres farmacias.

"Tenemos que derrotar estos monopolios haciendo que los consultorios y hospitales puedan vender medicamentos y tenemos que obligar a estas cadenas tener listas de precios porque, hasta el momento, las personas no tienen otra alternativa que comprar en estas empresas", agregó el senador.