Hernán Montecinos
Frescas están las imágenes del incidente entre los senadores Camilo Escalona y José Antonio Gómez, al momento del triunfo de Eduardo Frei, para ser ungido como abanderado de la Concertación en las próximas elecciones presidenciales
Por cierto en momentos como esos -tensos por su propia naturaleza-, la prudencia tenía que entrar a jugar un papel fundamental. Lamentablemente, no fue así, fuimos testigos de la salida de madre de Escalona quien, sin ninguna consideración por el vencido, protagonizó un torpe acto de provocación impropio para la dignidad de su alta investidura.
Pero, digámoslo con claridad, esto no fue un hecho casual, del momento que Camilo Escalona, de un tiempo a esta parte, ha venido actuando como un verdadero "matón de barrio". Su máxima, "o estás conmigo, o te hago caer todo el peso de mi poder", ha sido la tónica que ha motivados sus actuaciones al interior de su partido, sobre todo, a partir del momento en que fu ungido como su presidente. Un poder, del que ha hecho uso y abuso, lo que ha derivado en renuncias o alejamientos de no pocos de sus militantes, algunos de ellos de alta significación en la historia de ese partido.
Y lo que es peor, todo esto a vista y paciencia de su Comité Central quiénes, por lo demás, en forma servil y cobarde (salvo honrosas excepciones), han terminado por aceptar, o hacerse los desentendidos, respecto de las torpes y desdorosas actuaciones de su jefe-presidente, lo que ha sumido a ese partido en un gran descrédito ante la opinión pública.
De otra parte, todo Chile ha sido testigo de cómo en el momento mismo que un ministro, un subsecretario o algún alto funcionario de alta investidura se aleja de su cargo, ahí está este inefable Senador, dejándose caer como buitre sobre las autoridades de gobierno para pedigüeñar y presionar para que esos apetitosos cargos les sean cedidos a sus siempre prestos y serviles amigotes de partido. No sin razón, se reconoce que, Camilo Escalona ha convertido al partido socialista en un "partido de funcionarios". Una eficaz forma de rodearse de serviles, que vayan en la perspectiva de blindar su poder al interior de su conglomerado, lo que lo retrata como un muy buen discípulo de los métodos de José Stalin.
De otra parte, en nada ha ayudado la actitud pasiva del gobierno y la propia Sra. Presidenta, al aceptar que este Senador, cotidianamente, ande metiendo sus narices en los asuntos de palacio, haciendo ostentación de su poder, como si fuera amo y señor, ya no sólo de su partido, sino también, del propio gobierno y del mismo Palacio de la Moneda. A decir verdad, nadie le ha hecho un parelé a las ínfulas de este vanidoso Senador, quien siempre se las ingenia para andar haciendo declaraciones rimbombantes desde el palacio de gobierno. Eso como imagen confunde, pues no se sabe muy bien si está hablando a título personal o como presidente de su partido, o bien como vocero de gobierno. Por tanto urge, desde las autoridades de La Moneda, acallar la locuacidad del senador, pues sus altisonantes declaraciones confunden al hacerlas desde dicho lugar.
A decir verdad, las prácticas del senador Escalona un flaco favor le están haciendo a los políticos y la política chilena, justo en el momento mismo en que tienen que hacerse todos los esfuerzos para rehabilitar la deslavada imagen que presentan ante la opinión pública de nuestro país. Su práctica autoritaria, por un lado, y sus ínfulas de patrón de fundo, por otro, no ayudan en nada a mejorar la alicaída imagen que tiene el pueblo sobre sus parlamentarios, a los que "vox populi" considera que valen "callampa", e incluso lo señalan como los más corruptos.
Y esto último no es un título gratuito. En efecto, una reciente encuesta hecha por la Universidad Alberto Hurtado, ha arrojado el desdoroso resultado, que la gente más pobre de nuestro país considera a los parlamentarios chilenos como los más corruptos. En este punto, entonces, más allá del propio senador Escalona, bien vale la pena hacer rebotar en la cara del gobierno, y los mismos partidos de la Concertación su manoseado dicho de que "hay que escuchar a la gente". Palabras que se pierden en el aire teniendo a la vista el comportamiento autoritario, poco democrático y poco ético de este senador que ha hecho de la política un vulgar mangoneo para los propósitos de satisfacer sus insaciables apetitos de poder.
Sabemos que desde hace algún tiempo los valores del enemigo se han hecho parte del acervo cultural de parte de cierta izquierda que se ha demostrado demasiado pusilánime y acomodaticia. Por lo mismo, los empeños que se invierten para remontar la lucha revolucionaria en pro de las necesarias transformaciones (y no meras reformas), que requiere urgente nuestro país, se retrasan y nuestros objetivos se vuelven una y otra vez a postergar en el tiempo. Es el signo involucionado de la política que tienen su mejor expresión en las actuaciones del senador camilo Escalona, así como en la de tantos otros parlamentarios.
Ahora bien, allá él si quiere mangonear y hacer valer sus ideas haciendo uso de todo el peso de su poder entre sus propios camaradas de partido. Allá ellos, también, sus propios camaradas, si aceptan ser unos simples corderos que le obedecen y corren prestos a seguirle al llamado de su cencerro. Pero de ahí a querer repetir estas mismas prácticas, con dirigentes de otras tiendas congéneres, que se suponen aliados, el descriterio de este Senador no puede ser mayor.
Como autor de esta nota, sin ser del partido radical, ni menos simpatizar con la Concertación, estimo que lo mínimo exigible que debiera hacer este senador, si aún le queda algún resto de humildad y de ética, es disculparse públicamente ante su compañero de ruta ( si es que ya no lo hubiere hecho), el senador José Antonio Gómez, a quien agravió gratuitamente a vista y paciencia de todo el país. De no hacerlo así, quiere decir que no es sólo un mangoneador, un autoritario, un altanero, o un prepotente, sino que, más allá de ello, un vulgar y simple pelafustán de la política.
RADIOGRAFÍA DEL PRESIDENTE DEL PS: ¿QUÉ TE PASÓ CAMILO?
Para los detractores de Escalona, la imagen del senador susurrándole al oído un "juicio político" a José Antonio Gómez, evidenció lo que vienen diciendo hace años: que no escucha, que es intratable y que pareciera que cuando se le juntan los platinos, su carácter estalla. Con un poder absoluto en su partido y en el gobierno, hoy pasa un complicado momento. Para algunos su exabrupto del domingo pasado fue parte de un diseño, y otros simplemente creen que está "desbocado". La elite socialista lo crítica por hacer política con la "quisca en la mano", mientras quienes lo apoyan, aseguran que, digan lo que digan, Escalona es la institucionalidad y que Frei tendrá que entenderse con él.
Pablo Basadre
En medio del polémico viaje de Bachelet a La Habana, el comité político se reunió para tratar diversos temas, entre ellos el criticado periplo presidencial. Los presidentes de partido expusieron sus posiciones hasta que llegó el turno de Escalona. "Parece que hay que ser adversario mío para que te den un billete de avión a Cuba", dijo el timonel PS en La Moneda.
Así comenzó su intervención, frente a la extrañeza de los presentes, para referirse a las invitaciones cursadas por Palacio al diputado Marco Enríquez-Ominami, a su padre, el senador Carlos Ominami y a Isabel Allende, que finalmente no viajó. Es decir, toda la disidencia del partido.
Escalona continuó sus críticas y apuntó al Segundo Piso de Palacio. Uno de los testigos recuerda que nuevamente su "juicio político" al viaje lo mezcló con gruesos improperios hacia los asesores presidenciales, dando a entender que sólo había ánimo de perjudicarlo.
Aunque su molestia iba un poco más allá, pues no entendía cómo el gobierno cubano había permitido la salida de libreto de Fidel Castro, pidiendo mar para Bolivia, mientras Bachelet comía junto a la disidencia PS en la casa del empresario Max Marambio, un hombre de confianza del régimen castrista, con lucrativos negocios en la isla.
Pero sus críticas a la invitación, según altos dirigentes del PS, grafican el momento que vive Escalona hoy: "Mirando enemigos en todos lados", según dice un contrario a su gestión.
El domingo pasado, en su encontronazo con Gómez, para quienes lo conocen no mostró ninguna faceta novedosa. Pero confirmó algo que muchos habían vivido tras bambalinas. "Podemos discutir si su intervención fue poco dúctil, poco empaquetada si tu quieres, pero Camilo es así", comentan en el gobierno.
Su problema o virtud, según cómo se le mire, es la -a estas alturas- "obsesión" que tiene con el orden. "Se asignó la tarea de ser el Platón de la responsabilidad política en la Concertación y eso le ha traído más costos que beneficios", explican en la tienda de calle París.
Para otros, simplemente está sobregirado. El poder absoluto en el PS y la manera en que lo ejerce, le han jugado en contra. "Hoy diría que tiene un problema de trato, es decir, de escuchar y conversar con quienes lo buscan. El PS parece una oficina de AFP, no un partido político", explica un dirigente. Y agrega: "El mejor ejemplo es el problema que tuvo con su hermano Simón. Si Camilo lo hubiese atendido, no habría ocurrido nada, ni la carta a los medios de comunicación ni su renuncia al partido. En un contexto político, puede ser leído como un flanco menor, pero demasiado vistoso".
Pero a Escalona parece no importarle. Pese a los llamados de la Concertación a superar el "impasse" con los radicales, hasta ahora no ha dado muestras de querer pedir disculpas, como se lo han solicitado algunos. El "líder" tiene la convicción de haber hecho lo correcto. Al igual que las innumerables veces que ha defendido a la administración Bachelet, en su rol de factótum de la Presidenta.
El estilo
En el oficialismo se han esforzado por calificar el encontronazo de Escalona con Gómez como una anécdota. Pero hoy se trata de un problema, que pasará sí o sí por la disculpa del senador a su par radical. Pepe Auth ya realizó el llamado para el abuenamiento, el mismo día en que en el PR desconoció públicamente a Escalona como vocero de la Concertación y se negó a continuar participando de las reuniones de presidentes de partido. De hecho, con los días ha crecido la idea de que debería pedirles disculpas a todos, incluido Frei.
Sin embargo, altos dirigentes del PS, dicen que no creen en "los desbordes de Escalona". Pese a ser de sangre caliente en el debate -"un duro"-, desestiman un exabrupto de esa magnitud. Desde el palco -pues aseguran que aún no lo han conversado personalmente con él-, creen que fue planificado. Como se diría en política, parte de un diseño.
Para Escalona, el escenario de una primaria, donde el propio retador semanas antes confesaba que quizás no sobrepasaría el 10 por ciento, era a su juicio un peligro para Frei, un quiebre en la institucionalidad de la Concertación y más importante, una elección sin ningún sentido político.
Esa noche en Rancagua, donde Frei fue proclamado abanderado único del oficialismo, a Escalona le parecía políticamente "insostenible" que Gómez apareciera frente a la gente y a todos los medios de comunicación "formalizando un triunfo desde la derrota, que el derrotado pareciera triunfante, como líder de un partido que representa sólo el 7 por ciento a nivel nacional", explican en el PS. Y agregan: "Lo que cuesta mucho creer, es que lo haya hecho desde la guata, sin haberlo pensado antes".
Su encono con los radicales el día de los resultados estaba en su punto máximo. Así se lo hizo ver al diputado Fernando Meza, el mismo que lo tironeó del brazo para sacarlo del escenario, cuando en una reunión de partidos, semanas antes, el parlamentario participó en reemplazo de Gómez y lo hizo como primer vicepresidente del PR. El timonel PS, a poco andar, se paró de su silla y desconociendo su cargo, le dijo: "Exijo titulares en esta conversación".
Pero más allá de lo que se dijeron Gómez y Escalona la noche de proclamación, que a estas alturas se parece mucho al diálogo entre el defensa italiano Marco Materazzi y el virtuoso Zinedine Zidane, cuando éste último le dio el cabezazo en la final del mundial de Alemania, parte del oficialismo desestima la tesis de la estrategia para anular el buen resultado de Gómez. Pese a que finalmente es la realidad, pues es de lo único que se habla ahora. Hasta la baja votación general quedó olvidada.
En el PPD y en la DC no están de acuerdo con la lectura de la frialdad que se le atribuye a Escalona, y simplemente opinan que se le escapó la moto. No creen que una torpeza de esa envergadura se haya planificado. "Estuvo a punto de terminar a lo coreano, como esas escaramuzas parlamentarias que a menudo nos llegan por las señales internacionales de los canales de televisión", dice un PPD. Y agrega: "Con todos peleándose a combos sobre el escenario y con Frei intentando esquivar los golpes. Eso habría hecho naufragar a la Concertación, imagínate el espectáculo. Hasta ahora agradecemos que Gómez es tranquilo y no reaccionó de manera violenta". Y hay que recordar: el mito dice que Escalona le enterraba los dedos en las costillas, mientras lo insultaba al oído.
TODO EL PODER DEL FACTÓTUM
En la elite del PS atribuyen su actitud a que "Camilo hace política con la quisca en la mano". A diferencia de la derecha, que reconoce en él a uno de los pocos con quien se puede adquirir un compromiso sin el temor de que se conviertan en letra muerta, en su partido señalan que esto lo logra, pero sembrando el pánico. Y aquí nuevamente el tema de la "responsabilidad política". No sólo por su rol protagónico en la reconstrucción del PS en dictadura, sino por su defensa a Bachelet contra viento y marea. Como una línea política y comunicacional de él y su partido.
El mayor logro de Escalona es haber captado el descontento de las bases del partido, que se sintieron desplazadas por la elite socialista. "Pero el problema es que ahora eres escalonista o estás fuera, sin pega, sin ningún beneficio", comenta un dirigente.
Quienes lo defienden recuerdan su alta votación en la última elección socialista, que lo eligió por quinta vez como su presidente. Escalona ganó con el 60 por ciento de los votos, por eso, dicen, "el resto es música. Los socialistas somos así, nos quejamos, decimos ‘puta que es cabrón, pero al final lo apoyamos", comentan.
Una de las mayores críticas de la disidencia es el poderío que ha tenido su sector en el gobierno, reservando cargos estratégicos para hombres de su confianza, justamente como cuando asumió Mahmud Aleuy, el ex presidente de La Nación, en la Subsecretaría de Desarrollo Regional, un puesto clave en año de elecciones.
Pero su liderazgo, por el enorme poder que ostenta, ha sido "jodido". No sólo ha lidiado con el apoyo irrestricto que debe dar a menudo por los errores del gobierno, sino por el desorden del oficialismo.
En medio de una acalorada discusión en Valparaíso por la polémica de las dos listas de la Concertación para las pasadas elecciones municipales, algunos testigos recuerdan que en la cita se insinuó dejar solo al PPD, con una buena oferta para los radicales, cosa de anular a Pepe Auth y compañía.
En la cita, nuevamente el diputado PRSD, Fernando Meza le rompería los huevos a Escalona:
-¿Cuál sería el problema de las dos listas Camilo, si algunos diputados tuyos están de acuerdo?. Me lo han dicho en los pasillos-, le comentó Meza.
El timonel PS se enfureció. Lo que el diputado desconocía hasta ese minuto es que si hay algo que deja a Escalona fuera de sí, es que se converse con su gente por fuera.
Este tipo de escenas en la trayectoria política de Escalona abundan. Como cuando el gobierno enfrentaba una de las tantas crisis de salud de todos los años. El comité político estaba reunido en la clásica cita de los días lunes. Belisario Velasco aún ocupaba el puesto de ministro del Interior y los ánimos no estaban para fiestas. La ex ministra PS de Salud, Soledad Barría, daba cuenta de los problemas que se presentaban en su sector debido a la demanda de los dirigentes de la salud. El diálogo era áspero. Los presidentes de partido estaban molestos, pues no entendían por qué el gobierno se negaba a entregar más recursos. Con la conversación en punto muerto, el senador Escalona intervino:
-¡Hasta cuándo este gobierno permite que le exploten las crisis en la cara!. ¿Es Hacienda quien lo tiene que resolver o no?. ¡Estas h... se solucionan con plata, hasta cuándo ch... hay que explicarlo!, dijo enérgico.
Testigos del encuentro recuerdan que si bien conocen su estilo hace muchos años, más de uno se sorprendió con el tono. En el contexto de un comité con las más altas autoridades del país presentes y en el centro de las decisiones políticas del gobierno, Escalona les mostraba los dientes. "La más compungida era Soledad (Alvear), que estaba en su rol de presidenta de la DC. No dijo ni pío. Belisario se avivó y en un acto reflejo tomó su cuaderno y le preguntó a Barría la cifra para terminar con las manifestaciones", recuerda uno de los presentes.
Por eso, en el PS no creen que el exabrupto del domingo pueda mermar la capacidad de negociación del partido ni de Escalona en el nuevo escenario presidencial. Ni siquiera su posición política en el futuro comando. "Frei sabe que Escalona, con todo lo que se pueda decir, es la institucionalidad del PS. Y al final del día, tiene claro que será con él con quien deberá entenderse", sentencia un miembro de la mesa.
Pero también hay quienes apuntan, recordando a los radicales, que "las deudas en política no prescriben y estas generalmente uno las anota en la cacha de la pistola".
A Camilo no le pasó nada ... el problema es mucho más grave de lo que parece ser ... es un desdoble de la personalidad del político ... algunos, se creen dioses en vida ... pero el peliento Escalona, se cree Miterand ... y esto es un caso grave de demencia senil ... cachai la onda ganzo?