¿A QUIÉN APOYARÁ EDUARDO FREI SI ENRÍQUEZ-OMINAMI PASA A SEGUNDA VUELTA CONTRA PIÑERA?
Rafael Luís Gumucio Rivas

No es descubrir que el agua moja decir que ninguna persona, incluso si es politólogo, pueda predecir cuál de los candidatos tendrá la primera y segunda mayoría el 13 de diciembre de 2009. Sería soberbia, por parte de los dos candidatos del bipolio -Eduardo Frei y Sebastián Piñera- afirmar que sólo ellos estarían seguros de pasar a la segunda vuelta; la soberbia, por lo general, lleva a la derrota. Ningunear a sus rivales en competencia, además de ser una estupidez, es una monstruosa prueba de desprecio a los electores: sería como tratarlos de yanaconas, indios de servicio o borregos cohechables.
Citaré sólo algunos casos de soberbia que han hundido a candidatos que se sentían seguros triunfadores: Gustavo Ross nunca pudo creer que el candidato del Frente Popular, Pedro Aguirre Cerda, resultaría triunfante, en 1938; durante meses, reclamó un supuesto fraude electoral, pero los militares lo disuadieron de una aventura contrarrevolucionaria de la derecha. Arturo Matte Larraín estaba seguro de triunfar contra Carlos Ibáñez; el "el general de la esperanza" obtuvo, nada menos, que 444.000 superando, de lejos, a Arturo Matte. En 1970, Jorge Alessandri Rodríguez estaba seguro de ganar a Radomiro Tomic y a Salvador Allende, obteniendo la primera mayoría Salvador Allende. Hoy, está seguro de llegar a la presidencia Sebastián Piñera y lo mismo cree Eduardo Frei.
Por muy coludido que esté el bipolio, es perfectamente posible que un candidato, como Marco Enríquez-Ominami, que empezó de cero en las encuestas de opinión, llegue hoy a más de diez puntos; ya no es pan comido para Piñera y Frei el llegar a la segunda vuelta. En base a la certeza de Piñera y Frei de ser ambos quienes disputarían la segunda vuelta, y uno de ellos sería presidente de la república, es lógico que quieran atraer los votos de aquellos que resulten perdedores - en el caso de Piñera, los de Adolfo Zaldívar, y en el de Frei, a Los Enríquez-Ominami, Alejandro Navarro y Jorge Arrate; se supondría que todos los electores de los candidatos perdedores constituyen lo que podríamos llamar, un electorado cautivo.
En el caso de la izquierda, en dos elecciones consecutivas - la de 2000, que ganó Lagos a Lavín sólo gracias al voto de Juntos Podemos y, la de 2005, en la que Bachelet derrotó a Piñera- los candidatos de la izquierda apoyaron, sin condiciones, a los candidatos de la Concertación, Lagos y Bachelet, tienen una deuda de gratitud aún impaga.
Eduardo Frei está seguro de obtener el voto cautivo de los seguidores de Jorge Arrate y, posiblemente, de Alejandro Navarro; hay un pago que consiste en ceder tres o cuatro diputaciones al Partido Comunista y sus aliados, con el laudable propósito de romper la exclusión; si Frei solicita el apoyo de Marco Enríquez-Ominami, me atrevo a apostar que lo obtendrá, pues todos los izquierdistas antes mencionados jamás serán un "cura de Catapilco" y rechazarán cualquier intento de triunfo de Sebastián Piñera, lo que constituye, de todas maneras, una especie de chantaje, o el concepto tomista "del mal menor".
La pregunta que cabe hacerse es que si, hipotéticamente, Enríquez-Ominami sigue creciendo en sustento electoral y desplaza a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y, por consiguiente, pasa a segunda vuelta contra Sebastián Piñera, se puede asegurar que Arrate y Navarro lo apoyarán, pues sus ideas y programas son coincidentes, pero si Frei le pide a Enríquez-Ominami que lo apoye en la segunda vuelta, ¿por qué no puede Enríquez-Ominami pedir a Frei un acto recíproco, es decir, sumar sus votos a la lucha contra la derecha?
Si hoy Frei apoyara a Marco Enríquez-Ominami, según Pablo Longueira, entre otros cientistas y políticos, Marco Enríquez-Ominami sería el presidente de Chile, con el soporte de una combinación política, que sólo tiene parangón en el plebiscito de 1988. No creo en milagros, pero que los hay, los hay; la historia ha dado suficientes ejemplos de aquellos fenómenos que se llaman "golpes electorales", que podría citarlos por decenas, para convencer a aquellos pesimistas consuetudinarios.
En este marco, ¿qué podría decidir Frei? Tiene tres alternativas: la primera, apoyar a Piñera, justificándolo por ser hijo de un democratacristiano - este Partido ha dado, algunas veces, pesos a la derecha, esta sería una nueva ocasión para reencontrarse con algunos dirigentes que apoyaron el Golpe de Estado: nunca olvidemos la carta de Frei Montalva a Mariano Rumor -, la segunda, no pronunciarse, dejando a sus electores en libertad de acción y, la tercera, apoyar a Enríquez-Ominami, pero con una serie de condiciones.
Es cierto que los electores, hoy por hoy, no pertenecen a los candidatos pues, afortunadamente, se han decido a utilizar, libremente y en conciencia, su voto, es decir, han pasado de borregos a ciudadanos, ya los electores no constituyen una "caterva de vencejos", como llamaba a sus coterráneos un gran poeta de Cartagena de Indias. Aun cuando esta rebelión de los ciudadanos no explica por sí sola el progreso de la candidatura de Enríquez-Ominami, al menos, concordarán conmigo, que la rebelión del electorado es el hecho político más importante a las puertas del Bicentenario.

sergio donoso dijo
Marco Enriquez tiene muchas condiciones, pero debe juntar 40.000 firmas lo que se ve muy dificil.
Sin calculos electorales, para potenciar una candidatura que puede cambiar el destino de Chile, Marco Enriquez deberia pedirle a algunos de los partidos inscritor, PH, PRI, MAS u otro que lo apoyara en esta carrera presidencial y asi ser abiertamente candidato legal a la presidencia de la republica.
Sobre la actitud de FREI como dice el articulo, es un incognita, seria bueno para el debate ciudadano que EXPLICARA SU POSICION, que dijera a Chile su PENSAMIENTO, porque sino, la politica oligarquica (duopolio) seguira matando a la ciudadania chilena
18 Mayo 2009 | 04:48 PM