Roberto Avila   

Todo cambia, hay una hermosa canción/poesía que lo dice. Heráclito en la filosofía escribió que "nadie podía bañarse dos veces en el mismo  río". Newton señaló que un cuerpo de mayor masa atrae a uno de menor. Dicho en popular, las cosas caen para abajo. Estas leyes de la vida y la naturaleza quieren ser derogadas por la clase política chilena, toda, desde Frei a Piñera y fuerzas auxiliares.

Quieren estar eternamente en el poder y que nada cambie, salvo que sea para darles más poder, ya sea político o económico, o ambos a la vez.

Que nadie de su cofradía caiga para abajo. A mayor el estropicio más fuerte te vas para arriba.

En política y negocios dice nuestra clase política, que los míos caigan para arriba.

Si te pillaron tirando las manos en la privada, pues que te nombren embajador. Si le pegaste unos buenos zarpazos a la caja aprovisionando al estado, pues ahora véndele informes que no sirven para nada. Si arruinaste el transporte público, pues ahora elige distrito. Si te tumbaste los ferrocarriles, no te impacientes tu cuñado no te olvida y eso es lo importante. Si tu empresa se colude para fregarse a los chilenos agarra las utilidades mal habidas y arranca, si tu otra empresa se vacunaba a los que le encargaban servicio de carga, si te jodistes a los accionistas sin información privilegiada, pues que ahora te elijan presidente de la república. Si privatizastes el agua y fuiste a salvar a Pinochet a Londres pues encárale a tus contrincantes la falta de preocupación por los pobres y los Derechos Humanos, ah y que te elijan presidente, vuelta, como en la cueca.

El año 90 el presidente de Colo Colo era Dragicevic, Orozco en la U, Pachuco nos ayudaba a mover el esqueleto, Menem era presidente en Argentina, en Perú Fujimori era candidato a la presidencia, en EEUU ¡ Bush Padre ¡ era presidente, no había Internet, ni celulares, ni los fax que ya nadie usa, estaba todavía el Chez Henry, Kichner iba al estadio y nadie lo conocía, Luis Miguel era un adolescente chupete de fierro, el chico Hoffens era el mejor delantero de la "U", Rubén Martínez en Colo Colo. Cecilia Bolocco era una muchacha, Julio Martinez aún nos comentaba los partidos del nacional, muchos de los que leen estas líneas no habían nacido.

Cuanta agua bajo el puente, pero nuestra clase política ahí aferrada al poder.

El año 90  y ya enriquecido por el mercado salvaje instaurado por la dictadura, era senador don Sebastián Piñera, de su parte Frei don Eduardo era senador y precandidato presidencial. Y quieren seguir.

Criticábamos a Pinochet, y con razón, que llevaba 17 años en el poder, pero ahora hay senadores que van a la reelección y que si les va bien cumplirían 30 años. Sólo Ricardo Nuñez ha tenido el decoro de no ir a la reelección, pero no tuvo ni una palabra de reconocimiento, simplemente se lanzaron en disputa por su cupo.

Si van a un cóctel son capaces de echarse los canapé al bolsillo par llevárselos para la casa. No se como no se las ocurrido presentarse de candidatos a la FECH de nuevo, quizás porque no hay plata allí.

La clase política chilena tiene estos rasgos distintivos que permiten llamarlos por su nombre: "los insaciables".

Marco Enriquez Ominami representa lo nuevo, y tarde o temprano triunfara, porque el apetito voraz de los insaciables los podrá llevar a hacer hasta lo más impresentable por conservar sus prebendas y privilegios, pero no podrán demostrarnos que Heráclito y Newton estaban equivocados.

Nada hay más patético, más triste, más afrentoso para el mismo que aquél viejo boxeador que sube al ring en un retorno que siempre será desastroso. Si la vida lo lleva a ello porque hay que parar la olla, es algo esencialmente triste, pero si ya tienes dinero y ya tuviste los honores, pues entonces no eres más que un insaciable despreciable

Y por último,  la literatura, aquél vasallo español que sabiamente le dice a su  señor "retirémonos señor, hasta las putas  saben retirarse a tiempo".