Sergio Hernández Núñez

Los ejecutivos de la División El Teniente suman y siguen en su política de atacar y reprimir a los dirigentes sindicales de los trabajadores contratistas, esta vez los favorecidos con las preferencias represivas de los aspirantes a dictadores que manejan El Teniente son los compañeros dirigentes de los trabajadores de la empresa Geovitta. 12 de ellos hace algunas semanas atrás cuando reclamaban por el pago de una cantidad importante de dinero que dicha empresa le adeudaba a cada trabajador por concepto de la jornada excepcional paralizaron la partida de los buses que parten desde Colon a interior Mina cuando con el total respaldo de las bases por ellos representadas llevaban a cabo la protesta funcionarios de seguridad de la División les informaron que les esperaban en Rancagua las autoridades de la empresa y de Teniente para dialogar respecto del problema pero para eso tenían que viajar a Rancagua en un minibús que los esperaba, confiados en aquello los dirigentes terminaron con la movilización y emprendieron rumbo a la reunión prometida pero cual seria la sorpresa cuando en Maitenes el furgón que los trasladaba paro y los dirigentes fueron sacados a la fuerza por fuerzas de carabineros que los esperaban y fueron detenidos y trasladados hasta dependencias de la tercera comisaría, lamentablemente tuvieron que pasar cual delincuentes toda la noche en el recinto policial. Al otro día fueron pasados  a los Tribunales de Garantía para ser procesados por la fiscalía por el mote de "desordenes públicos" recibiendo la amenaza de CODELCO de que iban a ser demandados por la minera estatal. El resultado fue que estos dirigentes como otros tuvieron que llegar a un acuerdo con el fiscal y se les prohibió participar de cualquier manifestación pública por un año. A todo esto la empresa Geovitta con el beneplácito de CODELCO les prohibió la subida a sus lugares de trabajo y además los tiene sin sueldos, en esta situación dramática ya cumplen 2 meses con todos los problemas que acarrea el estar sin sueldo, de hecho y a pesar de tener una resolución de un Juez para que volvieran a trabajar cuando llegaron a sacar lámpara para ingresar a la Mina esta les fue negada y fueron expulsados nuevamente hasta Rancagua y nuevamente en Maitenes los esperaba carabineros pero esta vez fueron mas vivos y se escabulleron evitando la represión que ya se hacía sentir, en estos momentos permanecen privados del derecho constitucional y garantizado por la Declaración Universal de Derechos Humanos de trabajar, o sea en otras palabras funcionarios del estado de Chile de una empresa del estado de Chile violan los derechos humanos al no permitirles trabajar.

Seguramente los ejecutivos de El Teniente, particularmente los personajes que manejan la tristemente célebre Gerencia de Terceros, tendrán muchas explicaciones para dar pero la realidad indica lo contrario, la realidad indica que son represores y que no les gustan los dirigentes que se atreven a discutir los abusos que se cometen.

CODELCO con su enorme poder comunicacional que dicho sea de paso es pagado por todos los chilenos. Mienten descaradamente y no le rinden cuentas a nada ni a nadie y siguen mamando con sueldos millonarios en relación a la experticia y capacidad que han demostrado poseer ya que si fuera por ello todos los que trabajan en dicha gerencia tendrían que ser inmediatamente echados por ineficientes e ineficaces. Germán Sandoval, Ignacio Pino, Juan Romero, Emilio Ramírez, son los nombres a tener en cuenta para que el próximo Gobierno que asumirá el 10 de Marzo del 2010 los margine inmediatamente y los expulse lo mas lejos posible de las oficinas de la estatal. Ellos junto al Gerente General Ricardo Álvarez son los responsables de tanta mierda, tanto abuso, tanta desidia, tanta autocomplacencia.

A pesar que nos han disparado con todo, a pesar que nos han despedido cientos de trabajadores, a pesar que nos han negado la sal y el agua, seguimos estando presentes, seguimos estando en la primera fila, seguimos estando en la lucha por un país mas libre, mas democrático, más justo, más humano donde prime la colaboración y la solidaridad por sobre la competencia y el mercado. Los trabajadores y sus representantes seguimos estando presentes porque para ponernos de rodillas tendrán que cortarnos las piernas.