ESTA MENTIRA QUE ALGUNOS LLAMAN ‘DEMOCRACIA'

Ciertos ediles y concejales  demuestran con hechos concretos que el gobierno -y el mismo duopolio binominal-  los privilegia por ser enemigos del sistema democrático,  ya que  aplican en sus comunas los métodos políticos totalitarios usados por aquel militar traidor a la Constitución, asesino y corrupto,  de cuyo nombre  pocos quieren acordarse.   

Arturo Alejandro Muñoz

¿PUEDEN LLAMARSE DEMÓCRATAS quienes -en los hechos ciertos- aprovechan su posición de ‘autoridades públicas' para atacar a aquellos que sólo exigen el cumplimiento de los compromisos contraídos por el mismo establishment que las  mentadas autoridades representan?   ¿Es posible considerarlos gobernantes comunales ‘democráticos' si se esfuerzan en destruir organizaciones gremiales, estudiantiles, sociales y comunitarias porque estas no realizan lo que ellos desean?

¿Con qué moral, con qué razón, con cuál argumento, esas ‘autoridades' pretenden que la ciudadanía les sea incondicional, obsecuente, casi servil, y acepte sin chistar (ni criticar ni preguntar) las decisiones e ideas provenientes del círculo de hierro del ‘gobernante'? Muchos alcaldes y concejales (a ellos se refiere este artículo) confunden interesadamente "lealtad" con "incondicionalidad", y esta última es la que exigen ad infinitum, como si el electorado y los vecinos de la comuna pertenecieran todavía al sistema del inquilinaje  agrícola...aunque para ser franco, en ciertas zonas rurales tal sistema aún pervive semi disfrazado, pero incólume y fuerte.

Y porque ese mentado sistema cuenta con cierta vigencia es que algunos ediles y concejos municipales -en especial los de comunas rurales alejadas de la gran metrópolis- adoptan con fruición y gula los métodos clasistas y totalitarios que caracterizaron a quienes fueron en el pasado mediato, precisamente, dictadores militares y patroncitos empresariales golpistas...contra los cuales muchas de estas nuevas autoridades DICEN que lucharon.

El último movimiento gremial del profesorado chileno que labora en establecimientos municipalizados -que alcanzó un sorprendente grado de cohesión y unidad a nivel nacional- fue el elemento catalizador para hacer saltar de las probetas político-partidistas el clasismo que estaba oculto y subsumido en añejas y falaces declaraciones demagógicas, las que en labios de los políticos mencionaban ideas en favor del mundo laboral, del mundo sindical y del extenso escenario de la población trabajadora del país.

Más temprano que tarde, surgieron ciertos alcaldes y concejales que pasaron del "apoyo y comprensión total  por la justa causa de los docentes", a una oposición feroz rayana en el más claro muñequeo politicastro propio de los años '50.  Algunos de ellos pisaron fuerte la línea que separa esa demagogia de la acción fascistoide y clasista.  No solamente algunos ediles...también lo hicieron varios  concejales...es decir, esos "representantes de la ciudadanía", muchos de los cuales apenas pueden leer de corrido más de tres renglones, aunque en verdad no entienden nada de lo que han mal leído. 

UN SIMPLE EJERCICIO

Para determinar qué tipo de democracia es la que existe en nuestras comunas (si es que hay algo de ese sistema en el país), se propone el siguiente ejercicio, el cual no se trata de una operación matemática de complejidad severa, sino más bien de echar una ojeada a la realidad política de las comunas que uno conoce y, de ese modo, certificar la calidad ideológica de los alcaldes y concejos municipales que se han establecido en ellas, para de esa laya barruntar finalmente si estamos o no estamos en una democracia real.  

No obstante, para esos efectos se requiere primero determinar si en nuestro país existe un arco ideológico-político en el que puedan encontrarse al menos las tres variantes principales del partidismo histórico que nació con la Revolución Francesa; vale decir, Derecha, Centro e Izquierda.

Mi apuesta es que tal situación no se da en el Chile actual, ya que a partir de los hechos concretos que ha sido posible verificar en los últimos 20 años -y muy particularmente en estos dos o tres semestres- el panorama político se estructuraría como se señala a continuación:

ULTRADERECHA: conformada por nostálgicos de la dictadura militar, por fanáticos religiosos fundamentalistas del Opus Dei y de los Legionarios de Cristo, por gerentes y propietarios de empresas transnacionales, por oficiales en retiro de las fuerza armadas, y por la tienda política conocida como UDI (Unión Demócrata Independiente). A este grupo le llamaremos "Los Amos".

DERECHA: Surgió una nueva sociedad, una especie de alianza reciente, compuesta por el otrora ultraderechista partido RN (Renovación Nacional), el cual por conveniencias económicas y electorales retrogradó algunos centímetros hacia posiciones menos ultramontanas, logrando finalmente atraer hacia su centro de gravedad al PDC (Partido Democratacristiano), al PPD (Partido por la Democracia), al PRSD (el ex Partido Radical, hoy Socialdemócrata)  y a un significativo número de dirigentes y militantes del PS (Partido Socialista). Junto a ellos se encuentran también algunos gremios empresariales criollos y  casi la totalidad de la actual prensa escrita, sin dejar de lado por cierto al 100% de los canales de televisión abierta. Todos estos muchachos conforman el grupo que llamaremos "Los Mayordomos".

CENTRO DERECHA: la antigua y otrora luchadora y popular ‘izquierda' derivó en Chile a posiciones tibias, acomodaticias, cercanas a la socialdemocracia y aceptadoras del sistema económico capitalista a través de su apoyo al neoliberalismo  ya que se integró finalmente a los programas y acciones del grupo anterior (DERECHA). En este sector del arco ideológico-partidista que hemos llamado "Centro Derecha", podemos ubicar al viejo PC (Partido Comunista) y a sus aliados PH (Partido Humanista) e IC (Izquierda Cristiana). No tengo un nombre específico para este grupo (mejor dicho, sí lo tengo, pero no me atrevo a publicarlo).

IZQUIERDA: aquí, el asunto es tal como uno puede ver en algunos letreros  camineros que no tienen publicidad en los cuales, sin embargo, es posible leer: "Disponible"...es decir, se da de la misma forma. Este sector del arco ideológico-político  se encuentra "disponible" para quienes deseen reestructurar una izquierda anticapitalista, solidaria, crítica y  popular hasta la médula.  No se avizora grupo alguno que esté trabajando en serio y con perspectivas halagüeñas en esta parte del  mentado arco, por lo que cada día aparece algún vivaracho perteneciente a uno de los sectores nombrados líneas arriba que surge como "díscolo proponiendo lámparas de Aladino al pueblo", pero que en la estricta y dura realidad, más temprano que tarde, termina siendo sorprendido por la gente, la cual pesquisa sus verdaderas intenciones (las que apuntan a conseguir mejores posiciones en el Parlamento o incluso en La Moneda, para desde allí maquillar el sistema neoliberal que ama y representa).

Ahora bien, si se acepta esta división del actual arco ideológico-político, el ejercicio que debería seguir apunta a ubicar en los sectores mencionados a los alcaldes y concejales que uno conoce. La sorpresa será mayúscula, pues recién se caerá en cuenta que la mayoría de los ediles y de los componentes del cuerpo municipal colegiado no son quienes dicen ser, ni piensan lo que la gente cree que piensan y, he aquí lo grave, tampoco harán lo que dijeron que harían.

¿Por qué ocurre esto? La respuesta se encuentra en el esquema anterior que ubica a los dos conglomerados principales (Alianza y Concertación, junto a sus aliados recientes) sentados y tomados de la mano en el escenario ocupado por la Ultraderecha, Derecha y Centroderecha, secciones primas hermanas que en una u otra medida conforman el "establishment" actual, mismo que -de seguro- la ciudadanía jamás votó por él ni manifiesta aceptación consciente al respecto, pero que existe y obliga merced al engaño a que ha sido sometido el pueblo a través del insistente golpeteo mediático señalando que unos son de centroderecha (UDI y RN), y los otros son de izquierda (Concertación).

La falacia de tamaña proposición del establishment está a la vista. El   mayor y más delicado problema es que a la mayoría de la gente ello pareciera importarle un bledo, como un bledo le interesa a esa misma mayoría enterarse de lo que realmente ocurre a su alrededor en el país.

Así las cosas, se produce la lógica que plantea el viejo refrán francés: "las vidas de aquellos ciudadanos que no se interesan en la política son dirigidas, explotadas y aprovechadas por aquellos que sí se interesan".  Y esto, en muchas comunas, permite la existencia de caudillismos, gatopardismos y vivarachos que a la larga saquean las arcas comunales y sumen a sus pueblos en la inopia social y económica.