EL APARTHEID DE LA EDUCACIÓN
COMENTARIO DESDE CANADÁ A UN ARTÍCULO DE RAFAEL LUIS GUMUCIO

José Venturelli Barón
La educación en Chile, como lo dice el autor, es una farsa. Se la llama también el Apartheid de la Educación. Se la basa en que todas las acciones del país, deben tener una dirección coherente y con premisas indiscutibles:
a) Permitir ganar dinero a algunos en forma ilimitada (y sin limitaciones de tipo alguno, ni siquiera objeciones éticas);
b) Alienar a las futuras generaciones al máximo: la historia no es para aprender y criticar ni, eventualmente, mejorar las condiciones de vida de todos: es una mercancía; y,
c) Asegurar la mantención del poder por los que son los privilegiados y/o por aquellos que se hacen parte del poder y le sirven de modo incondicional.
Esto ha determinado que el Estado, con sus acuerdos y fines comunes con el modelo económico de la dictadura y luego, de los mismos sectores que determinaron "cómo debía ser Chile" y "para quienes era ese Chile", ha ido dando la configuración actual. La falta de equidad es esencial al modelo y eso se refleja en todos lados. La economía ultra liberal y el aparataje de la sociedad permite que el modelito perdure.
"Gobernar es Educar" fue un lema progresista. La dictadura y sus seguidores de hoy, es decir, el gran acuerdo de la Concertación y Alianza (como reflejo de clases e intereses, más que el de nombres político-partidistas que nada representan hoy) en su concepto del sistema educacional de marras, así lo entienden y defienden. No pasa distinto con la economía, con los derechos humanos, la justicia, el uso de las fuerzas armadas y del parlamento. En cuanto a la represión, en Chile, esa sí que es "atención preferente del estado" como lo exige el ultra liberalismo globalizante, (y no "la educación es atención preferente del Estado", como lo dijera Pedro Aguirre Cerda, en un gobierno del que participara Salvador Allende.) Y si no lo incluyen en el razonamiento, piensen en las imágenes de persecución, de violencia y abuso contra los estudiantes de la secundaria que han entendido la educación mejor que los "gurús" parlamentarios y de esa Ministro que da vergüenza ajena,
Ella misma una profitadora histórica del sistema educacional. Los mismos parlamentarios que dictan en estos días las "leyes criminalizantes" para cualquiera que se atreva a decir lo que piensa.
Todos los actores del sistema y que lo defienden, confirman que esta sociedad debe eternizarse...
Pero también todos los que sabemos que no es así ni que debe ser eterno, podemos decir ¡NO!. Y en ese terreno el sistema electoral, también lo supieron amarrar. Una nueva legislación y sociedad es posible. Hay que atreverse a pensar (y no a sólo a proteger la pega) y saber desobedecer ese tirano que a muchos se les quedó pegado en sus cerebritos de macacos oportunistas) y a sus seguidores. Establecer los principios de desobediencia social deben ser tareas importantes, por ser derechos humanos básicos los que se violan a diario, y caminar hacia una nueva Constituyente. Una que esté fuera del marco que el estado actual permite. Porque no permite nada. Y que para eso nos educa y aliena.
Por eso es que quienes plantean cambios reales deben mirar los problemas como son y deberían ser y no mediatizarlos a estos circos electorales que nos sacan de la realidad con frases mejores o peores, efectistas en el momento. Es en esa medida que podremos resolver los problemas de la educación y otros. Por eso es que no se trata de como "apoyamos a candidatitos dentro del sistema" sino como esos mismos individuos se transforman en los que se la juegan por cambiar el sistema: la constitución y el electoral incluidos. O se callan.
Lo que hay es un capitalismo que lo controla todo. El modelo capitalista es una estafa y lo demuestra a nivel mundial... (Pero nos han intentado castrar intelectualmente y no nos permiten atrevernos a decir que el capitalismo es una estafa porque nos asustamos de poder ser acusados de que pertenecer a la nueva especie del "homo terrorista"...)
La búsqueda es para terminar con el sistema actual que sólo tiene un norte: una sociedad que es de unos pocos con el trabajo de las mayorías. Y queremos una sociedad con equidad, justicia para todos (incluyendo a los que deben ser juzgados por sus crímenes), un país que respeta el futuro mediante el respeto de las generaciones que hoy nacen y se forman. Y que ve en la educación una verdadera liberación para la humanidad. Que no es la sociedad de los Luksic, Matte, Piñera o de varios otros, junto con las sociedades inversionistas extranjeras que se compran sus perritos falderos nacionales y los manipulan a diario.
Quizás si para atrevernos, debemos también atrevernos a pensar colectivamente y a trabajar juntos por lo que queremos. Identificar que debemos y podemos trabajar juntos, por el todo y no por ventajas personales, puestos parlamentarios o pegas en que se vende la vida y el alma.
Cordialmente,
José Venturelli Barón
Pediatría
Consultor educacional para las profesiones de la salud.
(Residente con una pata en Chile y otra en Canadá)
Escribiendo ahora desde Canadá.
