UNA FOTO QUE DICE MUCHAS COSAS
Roberto Ávila Toledo
La situación de vasallaje que han llevado a nuestro país, primero Pinochet y luego la concertación, queda patentizada en la fotografía que los periodistas de la comitiva de la presidenta Bachelet corrieron a tomarse con el presidente norteamericano. El tutelaje de EEUU sobre nuestro país es múltiple y profundo, y muy rentable para los americanos y perjudicial para nosotros.
Obama felicita la gestión económica del Ministro de Hacienda, profesor de Harvard, de origen chileno, Andrés Velasco. No podía ser de otra manera pues los enormes recursos quedados por el mayor precio del cobre, nacionalizado por Salvador Allende, fueron depositados en bancos norteamericanos a un 3% anual, lo que en la práctica significó que por años que depositábamos dinero y luego nos devolvían menos.
La pasividad del gobierno chileno ante la extracción de nuestros recursos minerales es cosa que no puede dejar de suscitar el reconocimiento del gobierno de un país que lucra con tal situación.
Los gobiernos concertacionistas de Chile se han prestado para las políticas antipopulares llegando incluso a justificar golpes de estado como el militar empresarial que EEU orquestó en contra del presidente Chávez.
Fiscales y policías chilenos reciben adiestramiento en técnicas represivas que son aplicadas en contra del pueblo mapuche. La propia presidenta Bachelet fue becaria del gobierno norteamericano.
Una mínima ética periodística obligaba a estos a mantener distancia de al noticia. Qué imparcialidad pueden tener respecto de ese presidente, si se han expuesto junto a él como un fans club de un rockero.
Es harto poco ético también que los periodistas acepten viajar en el avión presidencial. Qué son en definitiva, propagandistas del gobierno o realmente periodistas que informaran objetivamente a sus lectores, auditores o televidentes.
La situación ha sido bochornosa y así lo recogen los propios medios norteamericanos.
La presidente deja una ofrenda floral ante el monolito a Orlando Letelier, pero no atina a preguntarse quién fue el principal instigador del golpe militar en Chile, que llevó a la muerte a su propio padre. Los americanos en los informes senatoriales Church y Hinchey reconocieron parte de su responsabilidad en esos hechos, pero no han asumido responsabilidad política ni patrimonial por los daños acusados. Ese requerimiento lo haría cualquier presidente, la presidenta Bachelet no lo hace. El presidente Obama no puede entonces dejar de felicitar a tan servicial gobierno amigo.
