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La Coctelera

THE PASKIN, UN DIARIO DELIRANTE Y DE MALA LECHE

PARA PONERNOS DE RODILLA NOS TIENEN QUE CORTAR LAS PIERNAS

5 Julio 2009

HISTORIA NO OFICIAL DEL FPMR

 EL ATENTADO A PINOCHET, (SEGUNDA PARTE)

El escape, según la reconstitución de los hechos

Los frentistas, simulando ser agentes de la CNI que evacuaban heridos y ayudados por la ineficiencia de los controles policiales, lograron escapar rumbo a Santiago sin ninguna baja en sus filas.

Sobre la huida, "Alonso" describe; "Pusimos balizas sobre el techo, una sirena policial y los fusiles con sus cañones afuera. Los minutos eran eternos. Tres, cuatro, cinco o seis, no recuerdo. Íbamos a ciento cuarenta, o ciento cincuenta kilómetros por hora. Nos aproximamos al Retén de Las Vizcachas, a sabiendas de que el primer motorista ya los había alertado. Cada uno de nosotros, conciente del nuevo combate que se nos venía, como podía recargaba sus armas. Los pacos tenían la barrera metálica atravesada en el camino y vestidos con casco de acero, chalecos antibalas, y con sacos de arena formando trincheras. Pude ver al motorista que se pasó. De repente un paco corrió y levantaron la barrera, nos saludaron, y pasamos a toda velocidad. No lo queríamos creer. El engaño funcionó. En el camino nos cruzamos con los radiopatrullas, los autos de la CNI, del GOPE, y algunos se detenían, obligados, a la vera del camino para abrirnos paso. Nosotros seguíamos contando kilómetros y vehículos con sirena, eran más de treinta. Había que salir de ese camino y sólo se podía por una calle de tierra que daba al 24 o 25 de Vicuña Mackenna. Entré a toda velocidad a una bencinera ubicada allí, buscando la salida a la calle lateral, por donde habían doblado mis compañeros. Al cabo de unos minutos ya estacionaba la camioneta en el 25 de Vicuña. Todos se bajaron. Ramiro se quedó conmigo, al último. Cerramos y saqué la Biblia con un póster de Jesucristo que me había acompañado durante la semana. De ahí nos fuimos rumbo a nuestras casas. Demás está decir lo que sentimos esa noche, al ver al tirano por televisión".

Pinochet minutos después del ataque

Una Nueva Falla

La emisión normal de TVN fue interrumpida. Por breves segundos salió al aire un insólito mensaje que no fue entendido por la mayoría de los chilenos, que al anochecer seguían impactados los pormenores de lo ocurrido aquel domingo 7 de septiembre de 1986.

-Cítase al club deportivo Papillón a su sede- repitió una voz en off en dos ocasiones consecutivas.

El llamado fue comprendido por los temidos comandos "Cobra" del ejército, quienes rompieron sus rutinas y se trasladaron de cualquier forma hasta la residencia presidencial del Melocotón. Eran aproximadamente las 19 hrs. y Augusto Pinochet estaba inquieto tratando de explicarse lo que había pasado 20 minutos antes.

En España, el folclorista chileno Patricio Manns daba a conocer lo sucedido a las agencias internacionales de noticias. Actuando como vocero del FPMR informó que ese movimiento había atentado contra el entonces Comandante en Jefe del Ejército con el fin de darle muerte.

Entretanto los autores de la emboscada descendían velozmente hacia Santiago. Viajaban a bordo de vehículos semejantes a los que usaban las fuerzas de seguridad, con balizas en movimiento, y las armas en ristre. Por ello habían logrado hábilmente burlar las barreras de seguridad y escapar. Llegando a La Florida, cambiaron las ropas, ocultaron los fusiles y uno a uno fueron descendiendo de los vehículos en fuga para dirigirse a casas de seguridad previamente establecidas. La "Operación Siglo XX", cuidadosamente urdida por la cúpula del FPMR, había fracasado.

Esa tarde, casi la totalidad de la Dirección Nacional del FPMR se encontraba acuartelada en una casa cercana a avenida Cristóbal Colón con Manquehue, en plena comuna de Las Condes. La mayoría de los dirigentes reunidos allí nada sabían de la operación del Cajón del Maipo. Sabían que algo importante estaba en marcha, por algo estaban ahí, pero pocos conocían la razón exacta. "José Miguel", su líder máximo, había optado por restringir el secreto para evitar filtraciones.

El misterio comenzó a develarse cerca de las ocho de la noche, cuando un extra de Televisión Nacional interrumpió la transmisión habitual para dar la noticia. Pinochet y su comitiva habían sido víctimas de un "ataque terrorista".

Luego de conocido el desenlace, en esa casa de acuartelamiento el ambiente era lo más parecido a un funeral, como relataría un testigo. José Miguel apenas hablaba, Daniel Huerta, Arturo, Aurelio, Benito y otros comandantes comentaban entre ellos lo sucedido. Solo Aureliano, conocido por todos como "Bigote" se atrevió a maldecir en voz alta. Estaba furioso, sobre todo al momento en que Pinochet apareció en televisión desmintiendo su muerte.

- Conchadesumadre, yo debí haber estado ahí, a mi el viejo no se me escapa, gritó Bigote frente a la imagen de Pinochet .

En Harare, Zimbabwe, Fidel Castro finalizaba su participación en la XIII Cumbre de Países No Alineados. De regreso a Cuba, hizo una corta escala en Belgrado, Yugoslavia. El escritor cubano Norberto Fuentes, quien viajaba con el comandante en jefe, recuerda que el día 8 la comitiva se hospedaba en una elegante residencia oficial; "Fidel estaba en el segundo piso, conversando con el viceministro Pascual Martínez. Se abrió la puerta y entró el ministro José Abrantes, quien se acercó y le dijo: ‘Comandante, falló la emboscada a Pinochet'. Fidel lo escuchó en silencio y rápidamente se levantó, para ir con Abrantes a un despacho vecino".

Por entonces miembro del entorno más cercano de Castro, Norberto Fuentes afirma que en los días previos a esa escena Castro "estaba obsesionado con matar a Pinochet. Lo repetía y repetía sin parar. Era un tema que se conversaba mucho en los círculos de inteligencia cubanos".

Ahora, durante esa estancia en Belgrado, el hombre más poderoso de Cuba acababa de enterarse que el FPMR no había logrado acabar con Pinochet, pese a que La Habana había apoyado el plan con armas y entrenamiento, además de llevar un fino registro de la preparación de la emboscada.

Rápidamente, la indignación cundió en el gobierno de la isla y en sus organismos de seguridad, donde todas las críticas apuntaron a la "incompetencia" con que se hizo la emboscada de aniquilamiento contra "el tirano chileno". Una apreciación que varios frentistas tuvieron que aceptar.

A juicio de Lázaro Betancourt, el mejor ejemplo de la molestia por el fracaso del atentado es que, luego de ocurrido, no volvió a ver chilenos en los centros guerrilleros cubanos. "A contar de 1987 desaparecieron", cuenta. Y agrega; "Inexplicablemente, a ultimo momento usaron cohetes Low norteamericanos, pese a que disponían de lanzacohetes rusos RPG7, con los cuales habían realizado todo el entrenamiento, los que habrían destrozado el auto de Pinochet. Lo peor es que los RPG7 fueron encontrados intactos por la represión chilena escondidos en cuevas. El otro error de los chilenos fue empezar el atentado con fusilería y rematarlo con explosivos, cuando debió haber sido al revés".

La CIA coincide en la apreciación de Betancourt. En un informe desclasificado de abril de 1988 se consigna: "El intento de asesinato a Pinochet fracasó porque muchos de los miembros del FPMR que participaron en el ataque usaban por primera vez los fusiles M-16. Otra razón del fracaso es que se utilizaron fusiles como primera fuerza de ataque, en vez de explosivos y lanzacohetes".

Los cubanos no olvidarían la derrota del FPMR. En 1996, durante un curso de explosivos en la base Punto Cero los instructores cubanos mostraron un video sobre el atentado a Pinochet, como parte del curso. Entre los asistentes estaba Lázaro Betancourt. "Lo mostraban como el mejor ejemplo de un atentado mal hecho", relata el ex oficial cubano. La cinta incluía una edición de los especiales de prensa realizados en Chile sobre el tema.

La fallida emboscada también produciría profundas molestias dentro de los altos mandos del PC chileno. Luis Corvalán escribió años más tarde; "La posibilidad de que no explotaran dos de los cuatro cohetes es cosa que debía haber entrado en los cálculos. No se tuvo en cuenta que eso pudiera acontecer. Más aún, no se previó la vuelta en 180 grados que hizo el chofer del vehículo de Pinochet y, por lo mismo, no se cubrió la retirada, no se apostó gente para salirle al paso cuando regresaba a El Melocotón. Esto quiere decir que la jefatura militar no estuvo plenamente a la altura de la empresa que acometía. Con todo, la responsabilidad principal está en la dirección política. En primer y último término, en dicha dirección todo debió preverse. Ello exigía de su parte conocimientos militares de los cuales carecía".

José Valenzuela Levi, el hombre a cargo de la emboscada en el Cajón del Maipo, era uno de los más preparados combatientes del FPMR entrenados en Cuba. Por eso, hasta hoy algunos ex compañeros de armas se preguntan cómo pudieron cometerse tantos errores durante la operación, como desobedecer la orden expresa del PC de que militantes sin formación militar no participaran. "Se invitó a gente que no debía haber estado", señala un ex dirigente comunista.

Un ex frentista que se formó con Valenzuela Levi en la Escuela Militar de Bulgaria afirma que la negligencia fue de un equipo de apoyo que no entregó los RPG-7 en estado operativo para la emboscada. El LAW era más moderno, pero requería una más prolija mantención que el RPG-7. Unido al mal cálculo de las ojivas necesarias para batir con seguridad un objetivo, el mal estado de los LAW hizo que un impacto directo al coche de Pinochet no explotara.

Hubo también una deficiente planificación para bloquear la huida del vehículo presidencial, lo que incluso sorprendió a Pinochet: en su retirada, el general se persignó antes de cruzar cada uno de los tres puentes que lo separaban de El Melocotón. "No podía creer que un atentado de esa magnitud no hubiese estado preparado con todo, es decir, con la posibilidad de que retrocediera y, por tanto, que hubiese gente esperándolo para rematarlo, o que hiciera detonar una bomba", contó en 1992 un amigo del ex gobernante a la revista Qué Pasa.

Según un ex fusilero frentista, Valenzuela Levi había planificado minar con explosivo plástico T4 -de origen checo- uno de los puentes, que sería accionado a distancia en caso de que Pinochet huyera. "Pero las cargas no se pusieron por falta de tiempo". De haber sido así, el auto presidencial literalmente habría volado por los aires.

Según el Fiscal Fernando Torres Silva, quien investigó el caso, hubieron muchos aspectos difíciles de creer: "Él (Pinochet) pensó que ahí moría y como tal su intento fue bajarse del vehículo, lo que habría sido fatal. Con lo que no contaron, quienes intentaron matarlo, primero fue con la resistencia de los vehículos. Porque quienes participaron en el atentado y a los cuales interrogué por cientos de horas, me decían ya en un tono de confianza: "Si hasta nos reíamos. Era como en las películas. Uno le disparaba y parecía que las balas no salían". Les disparaban a los neumáticos, y salían las balas para todos lados. Se preguntaban ¿Qué pasa con estos vehículos o qué pasa con las balas?. Ese cohete LAW que le da en el auto a mi general y que no explota, es increíble. Se triza el vidrio y lo milagroso es que no explotó. Ahora, los técnicos dicen: esto no es milagro, sino que se disparó muy de cerca y no alcanzó a armarse el mecanismo interno".

El propio Pinochet también recordó, años más tarde, detalles del atentado; "Yo lo vi cuando me disparó a un metro veinte... un metro y medio... salió un señor de una camioneta con un fusil M-16 y me apuntó. Le vi la cara. Un tipo sudoroso, de pelo corto". Dijo que una vez que el fusilero le apuntó "me disparó con mala suerte para él y buena para mí... porque luego del primer tiro se le viró el fusil, porque en esos fusiles hay que poner la mano encima para que no se levante mucho".

Pinochet dijo tener grabados en su memoria los sucesos ocurridos el 86, y añadió que el frentista disparó un tiro y la ráfaga se fue hacia arriba, solamente perforó un vidrio. Luego recordó que su vehículo dio marcha atrás y logró escapar del fuego cruzado que tres grupos de frentistas disparaban sobre él.

Para Pedro Arrieta, edecán de Pinochet; "El rol del chofer del vehículo fue vital. El era un muchacho joven, era primera vez que manejaba para el general Pinochet y actuó con una sangre fría extraordinaria". El conductor aludido era el cabo segundo Oscar Carvajal Núñez quien marcha atrás y en un espacio reducido, flanqueado por fuego cruzado, logró zafarse del ataque de los frentistas. El ex edecán no dudo en decir que "el general Pinochet está vivo gracias al chofer, a todo el aparataje de escoltas que dieron sus vidas y que permitieron el retroceso del vehículo".

Reaparece El Fiscal

Inmediatamente después del atentado, en Santiago se decretó estado de sitio y toque de queda. Decenas de personas fueron detenidas por la CNI, entre ellos numerosos dirigentes políticos y sociales. La investigación comenzó de inmediato y estuvo a cargo nuevamente del fiscal militar Fernando Torres Silva, quien luego de investigar el asalto a la Panadería Lautaro y la internación de armas de Carrizal Bajo se había convertido en un experto analista del FPMR.

Fiscal Fernando Torres Silva

Las distintas ramas de la policía también se volcaron inmediatamente a la búsqueda de los autores de la emboscada. Los detectives del grupo "Jaguar" ya tenían, por lo menos desde un año antes, algunos datos de importantes miembros del FPMR, labor a la cual se sumó en 1986 el aporte de la Brigada Investigadora de Asaltos (BIA).

Uno de los principales logros de los hombres de "Jaguar" había sido identificar y captar en imágenes a Cecilia Magni Camino, la "comandante Tamara", implicada hasta ese momento en atentados explosivos a torres de alta tensión. También la casa cuartel del FPMR en La Obra no tardó en ser detectada y se procedió inmediatamente a la toma de huellas dactilares y recolección de evidencias.

Luego de un par de días de ocurridos los hechos, la investigación derivó en la identificación de la persona que había arrendado el inmueble de La Obra, pues este había realizado los trámites con su verdadera identidad. Su nombre era César Bunster Ariztía. Lamentablemente para la policía, en ese momento Bunster ya se encontraba fuera del país.

A pesar de ello, la confirmación oficial de la participación de Bunster en la operación vino de Italia, solo diez días después del atentado, y dio la vuelta al mundo en los teletipos de las agencias internacionales. Se trataba de la primera entrevista concedida a un medio de prensa por uno de los frentistas que reconocía su participación en los hechos.

Publicada el 17 de septiembre por el Corriere Della Sera, el entrevistado no dio su nombre, pero sí sus señas: era hijo -dijo- de un destacado político del gobierno de la Unidad Popular que había sido criado en el exilio. Eso y los contratos que firmó en Chile bastaron para que los servicios de inteligencia confirmaran que el entrevistado no era otro que el propio Bunster.

César Bunster Ariztía

Paralelamente en Santiago, la luz que permitió acelerar las diligencias sólo se produjo a casi dos meses de ocurridos los hechos. Hasta mediados de octubre, los agentes del laboratorio de criminalística de investigaciones ya habían revisado más de un millón de impresiones dactilares sin resultados positivos. Solo faltaba revisar los archivos de la CNI. Luego de arduas negociaciones los detectives obtuvieron la autorización, sin dar mayores datos a los agentes de ese servicio de seguridad.

Dentro de estos archivos los detectives encontraron finalmente una huella que coincidía con las encontradas en una botella de Coca Cola en la casa de La Obra. Fue así como a 43 días de ocurrido el atentado los agentes se encontraron en poder de la identidad de uno de los participantes directos del ataque; Juan Moreno Ávila, "Sacha".

En la noche del 21 de octubre de 1986, "Sacha" fue detenido en una casa que arrendaba en la comuna de Maipú. Al ser interrogado y duramente tratado en dependencias de la BIA no tardó en reconocer su participación en la "Operación Siglo XX". Sus confesiones llevaron a primeras horas del día siguiente a la detención de sus compañeros Lenin Peralta Véliz, Jorge Angulo González, Arnaldo Arenas Bejas y Víctor Díaz Caro, cuando estos se aprontaban a realizar trabajos de acondicionamiento físico en los alrededores del Parque O'Higgins. Sus extensas declaraciones extrajudiciales ante el fiscal Torres Silva confirmaron lo que la policía buscaba; habían participado en el atentado como combatientes del FPMR.

-"Sabe porque fue detenido?", -"Por el atentado al tirano", -"Quién es el tirano?", -"Pinochet es el tirano", declaró escuetamente "Sacha" ante el tribunal.

Juan Moreno Ávila, "Sacha", el primer detenido en el caso

Víctor Díaz Caro durante la reconstitución del atentado

En noviembre de ese año también fueron aprendidos Marcial Moraga Contreras, quien trabajaba en el grupo encargado de mantener el armamento y más tarde su jefe directo, el dibujante técnico Vasily Carrillo Nova, "Matías". En el caso de este último la detención se produjo en medio de un violento forcejeo, ya que Carrillo al verse cercado ofreció tenaz resistencia, debiendo ser esposado de pies y manos por los agentes.

Vasily Carrillo, jefe de armamento del FPMR

A finales de 1986 también fue detenida casi la totalidad de la unidad médica que había montado una clínica clandestina para atender a los rodriguistas que pudieran resultar heridos en la operación. La unidad estaba a cargo del médico Manuel Ubilla Espinoza, conocido como el "comandante Marcelo", el frentista de mayor rango detenido hasta esa fecha.

Aunque muchos de los combatientes que habían participado de la "Operación Siglo XX" ya habían abandonado el país, pasados cinco meses y medio caería un sexto participante directo, esta vez por obra de la CNI.

Fue en la noche del 19 de febrero de 1987, en la comuna de La Florida, cuando Mauricio Arenas Bejas, "Joaquín", advirtió que lo estaban siguiendo. Viajaba como pasajero de un taxi, cuando el vehículo se vio interceptado por los agentes, quienes cruzando sus vehículos lo conminaron a bajar. Este lo hizo disparando la pistola Colt que portaba, en una acción abiertamente suicida.

Las ráfagas de los agentes le fracturaron ambas piernas, y una de ellas se alojó incluso en su cabeza, siendo reducido luego de un tiroteo que se extendió durante casi una hora. "Joaquín" sobrevivió milagrosamente.

No hubo novedades en el proceso hasta dos años y medio después de ser iniciado. Héctor Maturana Urzúa, "Javier", y Juan Andrés Ordenes, "Daniel", habían regresado solo hace un par de meses a Chile para reintegrarse al Frente. Estaban en Talca esa mañana del 11 de abril de 1989, cuando decidieron divertirse un momento en un local de juegos electrónicos. Por azarosa coincidencia, en el local los frentistas fueron controlados por tres carabineros de civil, produciéndose un enfrentamiento que terminó con la muerte del subteniente Juan Carlos Amar. Luego del escape, "Javier" fue reducido cuando abordaba un taxi en el centro de la ciudad, en tanto "Daniel", luego de una hora de desesperada huida, fue alcanzado por carabineros en un camino rural de la localidad de Itahue. Ambos habían enfrentado temerariamente a las fuerzas de seguridad, resultando con lesiones de de diversa consideración.

Enfrentados al fiscal Torres Silva, ambos reconocieron su participación en el "intento de tiranicidio", como ellos lo denominaron.

Juan Ordenes Narváez o "Daniel"

Muchos de estos frentistas -que llegaron a enfrentar incluso la pena de muerte- escaparon de prisión el 29 de enero de 1990, en la denominada "Operación Éxito", dejando inconcluso el proceso judicial que el fiscal Torres Silva, en vista de la falta de nuevas evidencias, debió cerrar a fines de ese mismo año.

Frentistas detenidos participan en la reconstitución

Los Fusileros

Tras el fallido atentado a Pinochet, la CNI y los organismos policiales iniciaron una infructuosa cacería para encontrar a los 21 fusileros del FPMR que participaron en la llamada "Operación Siglo XX". Sólo el 22 de octubre, Investigaciones detuvo a Juan Moreno Ávila, "Sacha", fusilero del grupo de contención. Pero la captura de "Sacha" les habría parecido insignificante de haber sabido que el sábado 20 de septiembre, 11 de los 21 chilenos más buscados del país se reunieron en la parrillada "Don Lalo", ubicada en Irarrázaval con Campos de Deportes. Hasta el restaurante ñuñoíno los fusileros habían sido convocados por "Tamara", y el "comandante Ernesto". Los asistentes a la cita escuchaban atentamente las palabras de la joven rubia: "La orden es salir de Chile".

El anuncio de "Tamara" no sorprendió a los presentes entre los que se encontraban "Rodrigo", "Juan" y "Fabián". Otros, como Juan Moreno Ávila, manifestaron su deseo de quedarse. "Puedo dar más acá", explicó "Sacha", sin saber que los peritos policiales ya habían identificado una de sus huellas dactilares en la casa de La Obra. Un mes más tarde fue apresado y bajo fuertes apremios debió confesar la rutina de algunos de sus compañeros del atentado.

Muchos de los que oían a "Tamara" en la parrillada no superaban los 21 años, entonces la mayoría de edad legal. Compungido, uno de ellos le dijo a Mauricio Hernández Norambuena, "Ramiro", su jefe en la Unidad 503 en la emboscada: "Soy menor de edad y mis viejos ni cagando me darán permiso". "Rodrigo" recién tenía 18 años y estudiaba Historia en el Pedagógico. "Eso lo solucionamos", lo tranquilizó "Ramiro" riendo. Su familia no volvería a saber de él hasta mediados de 1989.

Tras concertar futuros encuentros con cada fusilero y darles instrucciones para obtener documentación falsa, "Tamara" dio por finalizada la asamblea con una breve frase, asegura Héctor Maturana o "Javier", uno de los fusileros: "Aunque quieran desarmarnos, no lo lograrán".

"Entonces no comprendimos el alcance de sus palabras. Pero cuando los problemas con el Partido se agudizaron volvimos a recordarlas", dice Maturana, residente en Bélgica desde 1994, cuando le fue conmutada la pena de presidio perpetuo por extrañamiento.

Los jóvenes desconocían que tras la fallida emboscada, la dirección del PC evaluó con preocupación la "autonomía" con que operaba el Frente y decidieron intervenir la organización armada porque sentían que se les escapaba de las manos. En los días siguientes, los ocho fusileros que debían salir del país fueron llevados a una casa del FPMR en La Reina Alta, donde les proveyeron de documentación falsa y se encontraron con "Tamara", quien les dio dinero y las rutas de salida. La mayoría partió a Argentina en parejas por el paso Puyehue en Osorno. El resto cruzó la cordillera por el paso Los Libertadores.

A "Rodrigo" -quien actuó en el atentado con esa chapa y jamás fue identificado en la investigación del fiscal Torres- y Héctor Maturana les tocó hacerse pasar por estudiantes que iban a conocer Bariloche. Vestidos a la moda, con zapatillas Ocean Pacific, jeans Wrangler y camisas amasadas, compraron una cámara fotográfica para acentuar el "look" universitario.

En la frontera con Argentina bajaron del bus junto a los demás pasajeros. Mientras esperaban que el resto pasara por Aduana, observaron a un carabinero del retén fronterizo y se les ocurrió una idea: - Oye, ¿te querís sacar una foto con ese paco? -dijo "Rodrigo" entusiasmado. - ¡Ya! -respondió Maturana observando a un efectivo policial. - Capitán, ¡sáquese una fotito con mi compadre! De lo contrario, ningún amigo nos va a creer que fuimos a Argentina. El carabinero aceptó la propuesta arreglándose el uniforme. Nunca se enteró cuán cerca estuvo de los hombres que emboscaron a Pinochet.

La audaz foto de Maturana Urzúa

El 30 de septiembre, la totalidad de los fusileros ya estaba en Buenos Aires, alojados en los hoteles Alfa y Callao, en el centro de la ciudad.

Allí se reunieron con una militante del Frente, quien les entregó pasaportes chilenos con identidades falsas y les dijo que partirían a Moscú. Además, les dio distintas sumas de dinero para el encargado financiero de la dirección del PC chileno en la Unión Soviética. "Fabián" recuerda que la mujer le dijo: "Cuando estén en Moscú lo más probable es que hablen con gente del Comité Central. Les pido encarecidamente que digan que son de la Jota y no del Frente". Era otra señal de que los problemas entre el PC y los comandantes del FPMR aumentaban.

A fines de octubre, los fusileros viajaron rumbo a Moscú por separado vía Madrid, Roma y Frankfurt. En las escalas que debieron efectuar en Europa se enteraron por los diarios de la detención de sus compañeros en Chile.

Finalmente llegaron a Moscú y se hospedaron en el Hotel Oktober, que pertenecía al Estado y estaba destinado a las "visitas no oficiales", miembros de movimientos guerrilleros de África, Centroamérica y Latinoamérica que debían mantener su estadía en la URSS en el anonimato. Los encargados de atenderlos interrogaron a algunos de los frentistas sobre la Operación Siglo XX. "Se mostraban especialmente interesados en saber por qué habían fallado los cohetes Low", asegura "Juan", miembro de la Unidad 502. En sus breves estadías en el Oktober, los fusileros se reunieron con Hugo Fazio, hombre de confianza de la dirección exterior del PC en Moscú, ligado a su estructura financiera. Según cuatro fusileros, Fazio recibió de sus manos el dinero traído desde Argentina.

"Rodrigo" fue el último en pisar suelo moscovita, a mediados de noviembre. Tras salir de Argentina viajó a La Habana, donde se alojó en un departamento de protocolo en calle Ayistarán, cerca del Estadio Latinoamericano, junto a César Bunster. Durante su permanencia en La Habana, el joven se reunió con dos comandantes del FPMR: "Juan Carlos" y "Roberto Torres" (Enrique Villanueva Molina) en el Hotel Tritón. Lo interrogaron por un día completo sobre el atentado y registraron la conversación en una grabadora.

Una vez en Moscú fue recibido por Volodia Teitelboim, al igual que otro fusilero y un ex militante comunista, aseguran. Algo que Teitelboim ha desmentido hasta el día de hoy. Recién a la mañana siguiente, "Rodrigo" llegó al Hotel Oktober. Allí se enteró que sus compañeros habían sido enviados a Vietnam. Él también debía partir.

Si en el atentado al general Pinochet los ocho fusileros recibieron su bautismo de fuego, en Vietnam se graduaron como expertos en técnicas que desconocían. Bajo la atenta mirada del mayor Luong, un veterano de la guerra con Francia y Estados Unidos, los fusileros, junto a 12 militantes del PC, recibieron una férrea instrucción militar durante ocho meses en una mansión de Hanoi. La casa, ubicada en el centro de la ciudad, estaba acondicionada como Escuela de Tropas Especiales, las fuerzas de elite del Ejército Popular vietnamita. En ese lugar, los 20 cadetes cumplieron un duro régimen que partía cada mañana con clases teóricas y seguían después de almuerzo en un polígono en las afueras de la ciudad con prácticas de tiro y defensa personal, entre otras cosas. Aunque no se les otorgaban grados, por ser una escuela clandestina, los jóvenes se graduaban con casi la misma preparación de un subteniente o jefe de pelotón, aseguran varios de ellos.

Desde el principio hubo roces entre los fusileros y los miembros del PC y la Jota. Para los primeros, que venían de atentar contra Pinochet, y se encontraban en un punto de no retorno, recuerda "Fabián", muchas de las formalidades de los comunistas, como tener reuniones de células para discutir la situación política del país, no tenían sentido, estando lejos con un régimen tan estricto. Mientras estuvieron en Vietnam, los cadetes fueron visitados en dos ocasiones por Jorge Montes. Al ex miembro del Comité Central del PC, fallecido hace cuatro años, le tocó escuchar las quejas de ambos bandos y mediar entre ellos. En su segunda inspección les informó para qué se estaban preparando. El grupo de fusileros debía partir a Nicaragua vía La Habana, y el resto a Chile.

En La Habana, "Fabián", "Javier", "Alejandro" y "Daniel" fueron destinados a un curso para francotiradores en Punto Cero. En tanto, "Juan", "Rodrigo", "Marcos", "David" y un quinto frentista fueron enviados a Managua como asesores militares de los Batallones de Lucha Irregular (BLI) del Ejército sandinista. El objetivo era que los fusileros ganaran experiencia combativa para cuando les tocara regresar al país. Eran parte de una generación de chilenos internacionalistas del Frente, el PC y el PS que combatieron a la Contra. En esa tarea murieron 20 chilenos.

Llevaban varios meses en Nicaragua cuando recibieron la visita de "Manuel", encargado del FPMR en Nicaragua. Les habló del quiebre entre el Frente y el PC y les aseguró que había un grupo de "cabezas de pistola" que estaban tratando de separarse del partido. "La noticia nos impactó. Justo ahora que los niveles de lucha supuestamente habían ascendido, nos íbamos a dividir", cuenta "Rodrigo".

Tres meses después fueron evacuados a Managua y de ahí a La Habana. Antes de irse, "Rodrigo" recibió una llamada de "Rafael", superior suyo del Frente en Nicaragua: "Los están engrupiendo", le dijo, y agregó que era la mayoría de la dirección del FPMR la que encabezaba la separación del PC.

"Después de la llamada de ‘Rafael' se sucedió otra. Era César Quiroz, quien me citó a una reunión". Quiroz llegó al encuentro acompañado de Hugo Fazio y del "comandante Daniel Huerta", miembro de la dirección del FPMR. "Huerta" era en verdad, según aseguran seis ex frentistas consultados, Martín Pascual, actual investigador del Instituto Cenda.

La reunión versó sobre la división y alcanzó momentos de alta tensión. Sobre todo cuando uno de los fusileros preguntó cuándo volverían a Chile. "Fazio contestó que nuestro tema era complejo y que él calculaba que en unos cinco años más", dice "Rodrigo". "Discutimos fuertemente. Nos dijeron que ‘Salvador', ‘José Miguel' y otros comandantes siempre tuvieron actitudes divisionistas. Nosotros preguntábamos cómo podía ser, si ellos se habían jugado el pellejo por el partido". "Fabián" evoca la conversación con Quiroz: "Nos tiró el speach de que si nos íbamos con las armas sólo nos quedaríamos en eso".

El tirante encuentro finalizó con la decisión de los fusileros de quedarse en el Frente Autónomo. En adelante serían tratados como disidentes y recibirían la visita de César Bunster, quien intentó convencerlos de regresar al seno del PC. Pese a que en un primer momento de la pugna interna, Bunster había optado por el Frente Autónomo, dice Maturana: "Estando todavía en Punto Cero nos fue a ver para decirnos que nos quedáramos en el Frente y no con los viejos".

Tras la división, los fusileros regresaron a La Habana. Alojaron en una residencia del Frente, donde se reunieron con Juan Gutiérrez Fischmann, "El Chele", y otros comandantes que preparaban el regreso a Chile. Sólo uno de los fusileros, Cristian Acevedo Mardones, "David", decidió permanecer en el PC.

A fines del año '87, Fidel ya había reconocido al Frente Autónomo como organización. A mediados de diciembre llegó "Ramiro", después de participar en el secuestro del coronel Carlos Carreño, liberado en Brasil. Traía noticias frescas de cómo se había vivido la división en Chile y fotos de Carreño prisionero. A contar de los últimos días de ese año, los fusileros iniciaron el retorno a Chile en oleadas, entrando clandestinamente al país por Argentina.

Ya en Chile, en el marco de la política de Guerra Patriótica Nacional (GPN), instaurada por el FPMR Autónomo en 1988, algunos de los fusileros participarían en operaciones de envergadura, como el asalto al retén Los Queñes en octubre de 1988. Otros fueron detenidos y condenados al exilio luego de la asunción a la presidencia de Patricio Aylwin.

Los fusileros en la cárcel pública

Uno de ellos, Héctor Maturana, reconoció hace un tiempo desde su exilio en Bélgica; "De los que participamos en el atentado creo que los que estamos "legalmente" en Europa somos 4 ó 5 y los no legales serán 2 ó 3, pero no son públicos, porque nunca fueron detectados".

Lo Que Sabía La CIA

Los documentos desclasificados recientemente por Estados Unidos entregan nuevos y sorprendentes detalles sobre el atentado a Augusto Pinochet. Según estos informes, el FPMR habría obtenido información de oficiales militares activos para llevar a cabo la emboscada.

Un documento de la CIA fechado el 18 de noviembre de 1986 dice: "El FPMR utilizó información entregada por oficiales militares activos cercanos a Pinochet para planificar y coordinar el ataque. Existían varios escenarios para asesinar a Pinochet, incluyendo uno al estilo 'Sadat', que se llevaría a cabo durante la tradicional parada militar el 18 de septiembre. Este habría sido desechado por la gran cantidad de gente, incluyendo a miembros del FPMR, que podrían haber muertos".

El 15 de agosto de 1987 la oficina de la CIA en Chile envió un informe secreto al cuartel general de ese organismo, en EE.UU. El documento daba cuenta de las informaciones entregadas por uno de sus agentes sobre las verdaderas causas del crimen del sargento Leopoldo Toloza Sepúlveda.

Según la versión oficial, éste fue asesinado por un miembro del FPMR detenido poco después del hecho. Sin embargo, según la CIA, los verdaderos responsables de su muerte fueron agentes de seguridad del régimen militar. Esto porque la CNI y la inteligencia militar descubrieron que Toloza, de acuerdo con el agente, era informante del FPMR y habría colaborado en el atentado frustrado contra Pinochet.

Las primeras sospechas sobre su vinculación al grupo extremista surgieron luego de que se determinara que el mismo día del atentado Toloza descendió de uno de los vehículos de la comitiva de Pinochet para investigar un puente y, según el mismo informante, se habrían reencontrado con el grupo sólo después del ataque extremista.

Pese a que los informes de la CIA develan que el organismo de inteligencia habría logrado infiltrar al FPMR y recabar gran cantidad de información sobre el atentado con posterioridad a la emboscada, no se anticipa el hecho. Llama la atención que durante agosto de 1986, la CIA no desclasificó ningún documento. Sin embargo, inmediatamente después de la acción extremista el organismo de inteligencia revela un acabado conocimiento de los pasos seguidos por el FPMR en ese período.

Otro documento del 19 de noviembre revela las razones del FPMR para realizar el atentado: "El FPMR decidió llevar a cabo el ataque sólo después de concluir que Pinochet planeaba permanecer en el poder más allá de 1989. Ellos creían que existían planes del gobierno de EE.UU. de cambiar a Pinochet por otro gobierno de derecha", señala el informe de la CIA, citando a un informante cuyo nombre está tachado.

El atentado del 7 de septiembre de 1986 no fue el único intento del FPMR para asesinar a Pinochet, según consta en los archivos desclasificados de la CIA. Los informes de ese organismo indican que el FPMR inició la planificación de un segundo intento de asesinato contra el general en noviembre de 1986 y tres años después el mismo grupo subversivo fraguó otro plan para acabar con la vida del entonces comandante en jefe del Ejército. Ninguno de estos intentos fueron conocidos por la opinión pública.

Un documento secreto de la CIA del 28 de noviembre de 1986 asegura que la cúpula del Partido Comunista (PC) había autorizado ese mismo mes al FPMR para iniciar la preparación de un segundo atentado contra el general. Aunque -según el informante del organismo de inteligencia-, los líderes del PC le habrían advertido al FPMR que darían luz verde sólo una vez que las condiciones políticas fueran consideradas apropiadas. Este intento del FPMR para asesinar nuevamente a Pinochet fue incluso planteado en un informe secreto de la embajada de EE.UU. al Departamento de Estado, despachado en enero de 1987.

"El FPMR planea un nuevo atentado contra Pinochet, quien ahora es menos vulnerable que antes debido a las medidas de seguridad adoptadas", señala el documento, donde además se sugiere que el más probable sucesor en el gobierno sería el almirante José Toribio Merino, por ser jefe de la Junta militar.

Otro informe elaborado por la embajada en esa misma época titulado "¿Qué ocurriría si Pinochet es asesinado?" analiza los posibles escenarios en el caso de que se concrete el plan del FPMR. El documento asegura que el presidente interino intentaría llevar a cabo una transición de acuerdo a los términos de los militares, aunque sugiere que uno de los escenarios probables es que se cree un ambiente políticamente más abierto. Esto siempre "que la oposición acepte que no está en condiciones de presionar a los militares para que dejen el poder incondicionalmente", precisa el informe.

En el documento, sin embargo, no se descarta que una muerte violenta de Pinochet genere fuertes tensiones al interior del Ejército, lo que llevaría a los militares a no entregar el poder a los civiles, extendiendo el régimen autoritario. Los documentos desclasificados no especifican las razones de porqué este segundo plan nunca se llevó a cabo, aunque dan cuenta de un tercer intento del FPMR, que debía concretarse en septiembre de 1989, casi un año después del plebiscito.

"Hemos recibido información adicional de [tachado] sobre los planes para asesinar al Presidente Pinochet, que debería llevarse a cabo entre el 5 y el 11 de septiembre", señala el documento, sin entregar más antecedentes.

El caudal de información que despachó la oficina de la CIA en Chile sobre los grupos terroristas en los '80 es voluminoso y revela abiertamente que sus fuentes, cuyos nombres han sido tachados, son altos miembros de los comandos. En octubre de 1986, el Departamento de Inteligencia de Defensa envió un informe basado en "un dirigente del FPMR" respecto a las acciones del grupo a corto plazo. Así se informa del objetivo de mejorar el entrenamiento, realizar actos menores de sabotaje y entregar armas a algunos líderes de las milicias.

La CIA fue capaz, además, de detectar los nexos del FPMR para su entrenamiento en el exterior. Un informe de 1986 reporta que el principal centro de entrenamiento del grupo guerrillero está en Bulgaria, en una localidad que aparece tachada, y sus gastos son financiados por los soviéticos. También informa que el alto mando del FPMR tiene su principal centro de operaciones en La Habana, recibiendo respaldo logístico de Cuba. El informe agrega que Fidel Castro le habría prometido en noviembre de 1986 a una delegación que "reemplazaría las armas capturadas en Agosto (en Carrizal bajo)" para "el levantamiento en Chile".

En esa misma época la inteligencia norteamericana fue capaz de detectar que la propia embajada de EE.UU. se había convertido en uno de los principales blancos del FPMR. Según consta en los documentos, la participación de la embajada en los posibles acuerdos entre el régimen de Pinochet y la oposición, la habían convertido en un enemigo del grupo extremista.

El 23 de octubre de 1986, el departamento de Inteligencia de Defensa vaticinaba que "el FPMR aumentará los intentos de asesinato y secuestro a los oficiales militares chilenos y continuará en su intento de asesinar a Pinochet".

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Sofía Casteleiro

Sofía Casteleiro dijo

Al leer esta historia, me pareció increíble que combatientes , militantes puedan poner en evidencias todo aquello que se mantuvo en secreto. ""El primer principio de un revolucionario, es la discresión".
Pudo haber sido una bonita historia de lucha, pero a mi parecer, esto parece un informe militar, con detalles, nombres, errores y aciertos que los fascista que dejó pinochet han recibido con alegría archivando los pormenores en sus sótanos secretos. Así ocurrió antes del golpe militar, la izquierda nada guardó todo lo dijo. En estas páginas existe un ego individual muy notorio, no han aprendido NADA las enseñanzas del Che. "Nunca digas que has hecho por los demás" pero se olvidan que debido a sus fracasos, las fuerzas represivas del dictador corrieron a las poblaciones más humildes para arrancar a los hijos y padres de sus hogares a punta de ballonetas, los torturaron, los asesinaron, los encarcelaron...,mientras los frentistas, con los pichís aconchados viajaban al exterior. Un consejo; aprendan ser discretos. El fascismo está vivo más que nunca y las siguientes víctimas de los sátrapas pinochetistas serán todos aquellos que vengas tras ustedes, sus familias....

17 Octubre 2009 | 01:00 PM

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