Rafael Luís Gumucio Rivas

De ser elegidos Sebastián Piñera o Eduardo Frei es seguro que la educación seguirá siendo una fuente central de la inequidad del Chile actual. No en vano, en una alianza espuria, se aprobó la Ley General de Educación que no tiene ninguna incidencia en los verdaderos problemas de la enseñanza. Veamos cuáles son éstos:

¿Quiénes serán los sostenedores de la educación fiscal? Está absolutamente claro que las municipalidades fracasaron y tampoco pueden ser entregadas las escuelas a un Ministerio de Educación tal cual está, por consiguiente, hay que pensar en un Estado docente descentralizado, es decir, una participación directa de los gobiernos regionales, elegidos por la soberanía popular, en una nueva Constitución, del Ministerio de Educación, renovado y reformado y, sobretodo, de una comunidad educativa, en la cual participen directores, profesores, padres y apoderados, alumnos y representantes comunitarios. Por cierto, ninguno de los candidatos se atreve a este problema que es una los centrales de nuestra crisis educacional actual. Piñera es completamente neoliberal- interpreta la libertad en educación como la libertad de empresas - y Eduardo Frei no se atreve o no quiere cambiar radicalmente la educación municipal, si bien capta que está fracasado.

No puede haber igualdad en la educación si se aplica la selección en cualquiera de sus niveles - desde la Básica hasta la Media- es necesario acabar con esta práctica, pues en el Chile de hoy, la selección no se basa en el mérito, sino en el origen económico-social. Es imposible que un alumno en quien el Estado gasta sólo $35.000 mensualaes - o $55 mil  en las escuelas llamadas vulnerables, reciba la misma calidad de educación que aquel que sus padres pagan $350.00 hasta $500.000 mensuales. No cabe duda de que hay una desigualdad de partida, en la lucha por la vida. Con esta diferencia siempre el hijo de pobre será un deprivado cultural y el de rico, aun cuando sea muy flojo, poseedor de todas las posibilidades en la lucha darviniana. No faltará el "espiritualista" que crea que esta brecha se pueda derribar; personalmente, esto sólo es válido para los seguidores del padre Hasbún. Por lo demás, la diferencia en educación es aún más grande que el abismo entre el quintil uno y el quintil cinco, por consiguiente, la educación tiene el efecto perverso de ahondar las diferencias sociales.

Ninguno de los programas educacionales de los candidatos del duopolio visualiza la meta de la Fundación ecuación 2020, es decir, que el 20% más rico tenga la misma calidad de educación que el 20% más pobre, para el año 2020. Con semejantes bacalaos reaccionarios, estoy seguro de que la meta se alejó hacia el 2030, si es que tenemos la suerte de terminar con el bipolio.

Los programas de Frei y Piñera no tocan los cuatro temas centrales que propone la Fundación 2020: a) profesores de excelencia y bien remunerados; b) directores a nivel internacional; c apoderados participativos;d cese de  la vulnerabilidad del aula.

No podrá haber nunca una educación de calidad si el profesor debe atender a más de cuarenta alumnos por sala de clase; es necesario de estipular que el profesor debe atender a veinte alumnos - como máximo- en una enseñanza aprendizaje, preferentemente personalizado.

Mientras el 50% de los alumnos de Básica no comprendan un texto simple, la educación será de pésima calidad. Ningún apoderado puede permitir que el Estado o los particulares le entreguen un producto tan falso e inútil - debiera existir un Recurso de Protección, que conduzca a las autoridades de educación a los Tribunales de Justicia, de continuar esta estafa contra la fe pública-.

Aún es más grave que egresados de Pedagogía no sean capaces de comprender un texto y establecer, comparaciones, asociaciones y ubicaciones de contexto. El tema de la calidad de la educación no es solamente de dinero, sino también de orientación: ¿Cuál es el fin de la enseñanza-aprendizaje? ¿A qué tipo de sociedad postulo, la segregada o la igualitaria? ¿Estoy por la participación democrática?

Sería mi más grande anhelo, para el Bicentenario, que se destinara un alto porcentaje del presupuesto a la educación, a fin de realizar una auténtica revolución, que promueva la igualdad y no quedarnos con las miserables propuestas reformistas de los candidatos del duopolio.

PROPONGO:

Destinar un 10% de la venta del cobre - que hoy se gasta en armas- exclusivamente a educación y salud.

Un 10% del royalty, no sólo del cobre, incluso sobre el uso de las aguas, para ambas áreas.

Como dice Marco Enríquez-Ominami, que la educación y la salud sea igual para un hijo de diputado y un poblador de la Pintana.

VEAMOS QUÉ PROPONEN LOS CANDIDATOS DEL DUOPOLIO:

Respecto a los sotenedores de la educación, ninguno de los dos propone terminar con  la municipalización; Frei apenas plantea terminar con la municipalización en comunas pequeñas, y Piñera habla de la Corporación de Educación de Calidad- CEC-, que nadie entiende a qué se refiere.

Respecto a la subvención, Frei propone elevarla a un 25 por ciento -la  de base- y 50 por ciento la preferencial, es decir, 8 mil pesos más en la de base, más 27.00 pesos en la preferencial. A mi modo de ver, altamente insuficiente para acortar la brecha. Piñera es aún más vago, pero más audaz, como buen populista de derecha: propone duplicar la subvención base en ocho años, o sea, para el 2018, apenas dos años antes de cumplirse el plazo de la Fundación 2020 - que postula la misma calidad de la educación para el 20 por ciento más rico y el veinte por ciento más pobre-. Considere el lector que, según la propuesta de Piñera, la subvención sería 70.000 pesos base para las escuelas más pobres - y esto hasta el 2018-. Si a usted le gusta que le metan el dedo en la boca, vote por el duopolio, pero no diga que no se lo advertí.

Respecto a la carrera docente, Piñera es completamente liberal y la derecha ha sido siempre enemiga de los maestros, que no hace otra cosa que proponer un mejor sueldo ligado al desempeño, sin dar ningún instrumento para que los profesores sean correctamente evaluados, y no como ahora, culpándolas de una pésima formación pedagógica, que no es más que la resultante del Estado subsidiario. Frei propone una carrera docente de excelencia y sueldos también ligados al desempeño, sin entregar ningún elemento para lograr una evaluación verdaderamente formativa. Hasta cuándo amenazan a los profesores cuando los verdaderos culpables del desastre educación son los tecnócratas neoliberales, tanto de la derecha, como de la Concertación.

El tratamiento de las escuelas de malos resultados: Frei propone que los mil colegios de peor desempeño sean intervenidos por el Estado. Los ciudadanos no se acuerdan, tal vez, de programa P-900, que comenzó con el gobierno de Aylwin, incluso financiado por la cooperación internacional del gobierno sueco. Este programa, si bien ayudó en los primeros años, asistimos ahora a un fracaso rotundo, como todos los paños tibios de reforzamiento y cursos remédiales del Ministerio de Educación. A escala, todos estos programas ministeriales equivalen a una aspirina para un enfermo terminal, como es nuestra educación.