DÉCIMA ENTREGA: LA MUERTE DE JAIME GUZMÁN


La Cúpula Dividida
El crimen que marcó el comienzo de la decadencia del FPMR comenzó a tejerse a inicios de la década de los noventa, en medio de un acelerado proceso de descomposición de la organizacion.
Como consecuencia del fuerte golpe recibido en Los Queñes y debido a los constantes cuestionamientos acerca de las políticas que se estaban implementando, el FPMR inicio en diciembre de 1990 un proceso de "Consulta Nacional" entre sus bases, a fin de poder definir en conjunto las políticas y estrategias a aplicar, considerando no sólo los reveses sufridos, sino también el nuevo escenario político que se estaba viviendo con motivo de la salida de Pinochet del poder y del advenimiento del nuevo régimen "democrático" bajo el mandato de Patricio Aylwin.
Por entonces dos sectores pugnaban por imponer sus posturas. Por una parte, un sector aglutinado por frentistas historicos sostenía que el Frente Patriótico ya no contaba con apoyo en la base social y que en consecuencia el camino lógico era el de replegarse y tratar de convertirse en un movimiento politico, y por otra parte estaban los mandos intermedios y una parte de los comandantes que eran partidarios de continuar con la política militar tradicional del Frente y en consecuencia retomar la fallida "Guerra Patriótica Nacional".
Partidarios de esta última opción eran Juan Gutiérrez Fischmann, "el Chele", segundo en la línea de mando y Mauricio Hernández Norambuena, "Ramiro", tercero en la jerarquía. Cabe resaltar la fuerte ascendencia que "el Chele" tenía sobre "Ramiro".
En medio de ambas facciones estaba Sergio Galvarino Apablaza, "Salvador". Según un ex oficial del FPMR, Apablaza seguía siendo el líder máximo de la organización pero tenía problemas personales y su autoridad estaba severamente mermada por nuevos elementos que habían copado la dirección del aparato.
"Salvador" representaba a los comandantes históricos del FPMR, formados como oficiales en las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas (FAR), más disciplinados y jerárquicos que los cuadros que habían asumido posiciones de mando luego del quiebre de 1987. En contraposición, la nueva hornada se sentía mejor representada por hombres como "Ramiro", un combatiente formado en el país y que ingresó al aparato sólo en 1984.
En febrero del año 1991 el proceso de consulta culminó. El balance final arrojó el siguiente resultado: tres comandantes manifestaban su voluntad de replegarse, los dos ya indicados decidieron continuar la línea militar de la Guerra Patriótica Nacional y en un punto intermedio estaba el "comandante Salvador", cuya posición fue más bien ecléctica.
Debido a la situación de relativa equiparidad en las posiciones y con el objeto de evitar una nueva división al interior de la organización, el "comandante Salvador" decidió redactar un documento final con la postura definitiva de la organización, que sería analizado en un nuevo encuentro convocado al efecto.
Según un ex frentista, otro miembro de la cúpula del FPMR al momento de esta disyuntiva vivió también en Cuba hasta 1994. Se trataría de Iván Figueroa Araneda, el "comandante Gregorio", un ex suboficial de la Fach partidario de dejar las armas, por entonces cuarto en la línea de mando. Según esta fuente en 1995 Figueroa habría sido asesinado por otros frentistas acusado de ser un traidor.
Una Orden Silenciosa
En marzo de 1991 la cúpula del FPMR se reunió en un fundo cercano a Osorno, para analizar el documento final de la "Consulta Nacional". De acuerdo con un testigo el ambiente interno era de total descomposición, cruzado por descalificaciones y sospechas lo que impedía cualquier intento de diálogo. Sumado esto a la falta de liderazgo de "Salvador", el encuentro no logró resolver los puntos conflictivos.
Sólo unos pocos de los que se reunieron en esa ocasión sabían que, poco antes, se había echado a andar una acción que interrumpiría todo el debate y que habría sido tomada a espaldas de "Salvador" y de su mas cercano colaborador, el "comandante Gregorio". Se trataba de atentar contra Jaime Guzmán.
Todos los antecedentes recopilados en el sumario que posteriormente llevo la justicia -más el relato de otros testigos- aseveran que "el Chele" y "Ramiro" ya habían acordado la operación antes de celebrarse el encuentro de Osorno. El objetivo del crimen era interrumpir el debate interno, mediante una acción que bloqueara cualquier posibilidad de abandono de la lucha armada.
Según declaraciones judiciales del ex comisario de Investigaciones Jorge Barraza, su informante Marie Enmanuelle Verhoeven -la "comandante Ana", sexta en la línea de mando frentista- le informó en 1992 que "el Chele", el número tres del FPMR, "era el verdadero responsable de la orden de matar a Jaime Guzmán, ya que él le ordenó a "Ramiro" la ejecución".
Verhoeven era una psicologa francesa que habia llegado a Chile procedente de Cuba. Alli conoció al "Chele". Gracias a ello habría podido insertarse en el Frente y llegar a ocupar cargos de jefatura. En ese año se dice que se encontraba ligada sentimentalmente al "comandante Salvador". Al convertirse en informante se unió con Barraza, a quien le habría entregado importante información del Frente. Posteriormente salió de Chile en 1995, gracias a sus contactos y amistades en la policía civil.
Por entonces, Enrique Villanueva Molina, el "comandante Eduardo", era el quinto en la escala de mando y bogaba por convertir al aparato armado en un movimiento político durante la discusión de 1990. Entrevistado posteriormente por la revista Caras en Venezuela, confirmó la autoría intelectual de "Ramiro" y "el Chele" en el asesinato del senador.
"Después nos enteramos que había sido ese grupo de Ramiro", dijo Villanueva, quien justificó la cercanía de "el Chele" con ese núcleo porque "su tradición" era el combate. Posteriormente Villanueva seguiría los pasos de la "comandante Ana", al convertirse en informante del gobierno, trabajando para la denominada "Oficina".
El asesinato del legislador de la Udi lo ejecutaron dos miembros del equipo de "Ramiro", Raúl Escobar Poblete y Ricardo Palma Salamanca. La elección de estos dos jóvenes cuadros, reclutados en 1987, era una perfecta muestra de que ya habían pasado los días de los militares con formación profesional. "Desde marzo de 1991 nos comenzamos a reunir para preparar el atentado", reconoció más tarde Palma Salamanca en una de sus declaraciones a la justicia.
Los Hechos
El senador Jaime Guzmán Errázuriz fue muerto por un comando del FPMR el 1 de abril de 1991, en la entrada principal del campus oriente de la Universidad Católica, ubicado en Avenida Battle y Ordoñez con Regina Pacis en Nuñoa, minutos después de haber terminado sus clases de Derecho Constitucional.
Senador Jaime Guzmán Errázuriz
A las 18:27 horas de ese dia cuando el Subaru Legacy del senador abandonaba el campus y aprovechando que el auto del parlamentario estaba detenido por la luz roja de un semaforo, se acercaron dos sujetos jóvenes a rostro descubierto y vestidos con jeans, los que a quemarropa dispararon con armas automáticas contra el fundador de la Udi. Los atacantes continuaron disparando contra el vehículo mientras éste se alejaba. Posteriormente corrieron hacia calle Regina Pacis con Simón Bolívar donde los esperaba un taxi. Este vehículo habia sido robado tres dias antes en avenida Maraton y proporcionado para la operación por Miguel Angel Peña Moreno, conocido como "Simon".
El vehículo, un Opala de color negro año 1980, escapó por calle Simón Bolívar al Oriente y luego por calle Brown Norte al sur, para ser posteriormente abandonado en el sector de Plaza Nuñoa.
El senador fue trasladado en el mismo auto por su chofer hasta la sede de la Udi y de ahí al Hospital Militar donde falleció cerca de las 21:30.
¿Cómo ocurrieron los hechos según la posterior declaración de Ricardo Palma Salamanca?
El 1 de abril Palma Salamanca se reunió con "Emilio" (Raúl Escobar Poblete) en el lugar prefijado y en él abordaron el citado automovil dirigiéndose de inmediato al campus oriente de la UC. En el trayecto Palma se caracterizó colocándose un bigote negro ancho. Si bien Emilio también llevaba un bigote, no pudo utilizarlo por falta de pegamento. En el trayecto Emilio le comunicó a Palma que para obtener el armamento debería ingresar a una schopería ubicada al frente de la entrada principal del campus oriente. En su interior se encontraría un tipo que tendría como seña una bebida y un chaleco sobre la mesa, quien le proporcionaría el armamento.
Una vez llegado al campus, Palma descendió del auto y se dirigió a la schopería, mientras Emilio estacionaba en Regina Pacis. Al ingresar a la schopería y en una de las mesas del centro se encontraba un tipo solo, de frente a la puerta de ingreso, dando la espalda a la barra con una bebida y un chaleco de color oscuro. Palma se dirigió hacia él y le dio la contraseña "Hola, cambiemos", a lo que él respondio "Ya, cambiemos". El sujeto saco de su cintura un arma que envolvio en un chaleco y luego entrego a Palma. Este a su vez saco su revólver y se lo entrego al sujeto. Acto seguido, Palma abrio el chaleco dandose cuenta que se trataba de una pistola, guardándola de inmediato en su cintura. El sujeto ademas entregó a Palma un cargador, que tambien guardo rápidamente. Palma le preguntó al sujeto por el estado del arma y la cantidad de munición. El sujeto le respondio que se encontraba en buen estado y que ambos depósitos estaban completos. Acto seguido se despidieron.
Palma, ya con el arma en su poder, salió del local y camino por Battle y Ordoñez hasta llegar a Regina Pacis, lugar donde se reencontro con Emilio. Palma le comento que le había ido bien con el arma y Emilio dijo a su vez que no le habia sido posible dejar el auto en el lugar planificado y que tuvo que estacionarlo cerca de la calle Holanda.
Palma y Emilio cruzaron la calzada e ingresaron por la puerta principal al recinto del campus. Se dirigieron hacia el interior del edificio y por un pasillo lateral llegaron a una escala que conducia al segundo piso, donde doblaron a la derecha y se encaminaron a las salas de color naranja.
Emilio en el intertanto se dirigió hacia las salas, a fin de saber si el senador se encontraba haciendo clases. Palma lo esperó en el pasillo mirando hacia el patio interior de la universidad. A los pocos minutos Emilio regresó y le contó a Palma que Guzmán efectivamente se encontraba en su interior haciendo clases.
Palma y Emilio se dirigieron entonces hacia los baños y en su interior revisaron las armas, percatándose Palma de que se trataba de una pistola Browning, la cual preparó dejando un cartucho en la recamara. Emilio no revisó su pistola debido a que se trataba de la Taurus que regularmente usaba y que Palma ya había conocido en otras acciones.
Del baño se dirigieron hacia la sala de profesores donde esperarían la salida del senador. Luego de unos minutos sonó el timbre que señalaba el término de las clases, momento en que se prepararon para esperar al senador en el pasillo. Lo vieron pasar y dirigirse hacia la sala de profesores a entregar el libro de clases. Se adelantaron según el plan establecido, bajando algunos peldaños en forma muy lenta esperando que apareciera el senador, quien no tardó mucho en hacerlo. Antes de que ellos llegaran a uno de los descansos, al no escuchar los pasos, Palma miró hacia atrás percatándose de que Guzmán estaba detenido en el segundo peldaño, desde donde los observó durante algunos segundos.
Guzmán al parecer se percató de la situación y se volvió hacia la sala de profesores. Entretanto, Palma y Emilio siguieron bajando y una vez que llegaron al pasillo en el primer piso evaluaron la acción.
Los frentistas concluyeron que pese a que Guzmán se había percatado de su presencia tendrían una nueva oportunidad en el exterior, siempre y cuando el senador pasara con su auto por delante del paradero ubicado en la entrada del campus.
Palma y Emilio esperaron mezclados entre la gente del paradero. Al cabo de algunos minutos apareció el Subaru Legacy del senador, el que doblo precisamente por Battle y Ordoñez hacia el paradero. El vehículo se desplazaba a poca velocidad lo que permitió a Palma y Emilio constatar que en su interior venía Guzmán al lado de su conductor.
Cuando el vehículo se encontraba casi al frente del paradero, Palma y Emilio desenfundaron sus armas y se adelantaron al resto de la gente del paradero, quedando Palma en diagonal al vehículo y Emilio separado un metro más hacia el oriente, enfrentando al copiloto. En ese momento adoptaron posición de tiro, empuñaron las pistolas con ambas manos y dispararon contra el objetivo en marcha. Palma disparo cerca de seis tiros, al igual que Emilio. Mientras se alejaba el auto, Emilio cruzó la calle efectuando unos disparos al aire. Luego ambos corrieron por Regina Pacis hacia donde estaba estacionado el taxi Opala. Palma abordo el auto por el lado del copiloto, y Emilio se sento al volante.
El vehículo en que escaparon los frentistas
Al día siguiente, Palma se reunió en horas de la noche en calle Walker Martínez con Emilio, quien le manifestó que traía felicitaciones de los jefes y que como reconocimiento podía mantener el arma que le habían facilitado en su poder.
Los Conflictos se Agudizan
Al momento de verificarse el crimen de Jaime Guzmán, el FPMR concluía una etapa de consultas a sus miembros con el objeto de definir y reactualizar sus políticas, dado el nuevo escenario en que debían actuar a contar de la elección de Patricio Aylwin.
En consecuencia, la decisión de atentar en contra del senador no fue adoptada con el apoyo unánime de todos los comandantes de la organización. Esto explica que una vez cometido el atentado, la dirección del Frente en un primer momento y ante reiteradas consultas de sus dirigencia intermedia, desconociese su autoría.
Así por ejemplo, el vocero frentista Vasily Carrillo, consultado días despúes del atentado que costo la vida del senador de la Udi, manifestó; "El Frente hoy esta abocado a un proceso de discusión para lo cual se encuentran realizando una consulta nacional en la que participan todos sus integrantes y por tanto no esta efectuando acciones armadas".
En tanto, al interior de la organización se replanteó con fuerza en esos días la versión de que fue la estructura de "Ramiro" la que habría cometido el crimen, con el objeto de evitar que se concretaran las intenciones de "Salvador" de replegarse.
Según la version del subcomisario de investigaciones y experto conocedor del FPMR, Jorge Barraza, en la muerte del senador Guzmán fue fundamental la injerencia cubana: "En 1990 el Frente decide operarse de Jaime Guzmán y realizan toda una serie de chequeos y seguimientos, pero en la Dirección Nacional de ese grupo, el hecho fue considerado poco político y se penso que tendría un efecto muy negativo sobre el Frente. Pese a ello, la línea dura del grupo, y la mas influenciada por los cubanos, dictamina operar de todos modos, sobre todos contra quienes están involucrados en problemas de derechos humanos y que representen al Ejército. Por esto sostengo que la orden del asesinato emana de lo más profundo de la inteligencia cubana. Fue una decisión política, de un Estado sobre otro Estado. En ese minuto, para poder reanudar relaciones con Chile, Cuba necesitaba la aprobación de la derecha: había dos líderes: Andrés Allamand y Jaime Guzmán. Allamand no tenía problemas en reanudar relaciones con Cuba, pero el senador Guzmán sí, era intransable, un hombre con el que no se podía conversar, porque incluso se opuso al indulto a los reos terroristas. Y en ese minuto de desesperación para la inteligencia cubana, el único camino era la eliminación física. Ahí entra el "Chele" que es el nexo entre los cubanos y el FPMR. El es quien decide el ajusticiamiento de Guzman y lo coordina junto a "Ramiro" a espaldas de "Salvador" y de los demas comandantes. En lo referente al "Chele" hay una situación gravísima, porque el Gobierno le tiró la pelota a Investigaciones porque no querian comprometerse demasiado contra los cubanos, porque hay que recordar que el "Chele" pese a ser chileno, es y sera un agente cubano. A los tres meses del homicidio se reanudaronn las relaciones oficiales entre Chile y Cuba".
Respecto de la investigación, que el mismo encabezó, Barraza agrega; "Sabíamos desde luego que Olea Gaona no tenía nada que ver, porque nosotros llegamos a los verdaderos autores. Y para eso nuestra base fue aprender a pensar como los extremistas, seguimos su misma escuela de pensamiento. En ese minuto, cuando Emilio le dice a Palma Salamanca que debe ser asesinado Jaime Guzmán, este niño rechaza hacerlo por ser un senador que no ha matado a nadie. Emilio le contesta que él es un soldado y debe hacer lo que le ordenen. Y le exige que lo acompañe en el hecho delictual. Muchos otros dirigientes del FPMR estaban en contra de un acto así, pero estaban en Concepción y entonces estos individuos (El grupo de Ramiro) actúan en Santiago. Cuando los demás grupos lo saben, no pueden creerlo. Entonces sabemos que los responsables del crimen de Guzman son el "Chele" y Mauricio Hernández Norambuena, por ser autores intelectuales de la operación; y Galvarino Apablaza, como la cabeza visible del FPMR, aunque poco habria tenido que ver en el tema, pues no estaba al tanto de la situacion, teniendo que asumirla de todas formas por ser el número uno del Frente".
Esta situación efectivamente creó un clima de conflicto entre los comandantes que aparecían vinculados a la acción y aquellos cuya decisión había sido la de replegarse, quienes evidentemente se sintieron pasados a llevar. Incluso se dice que producto de esta desazón muchos comenzaron a prestar servicios como informantes del gobierno.
Hernán Vidal, director del Instituto de Ideologías de Minnesota, señala en relación a este punto lo siguiente: "Fue el asesinato del senador Jaime Guzmán el que llevó al distanciamiento de la gran mayoría de los antiguos oficiales que todavía pertenecían al FPMR."
Esta tesis es confirmada por Domiciano Soto Tejias, un antiguo frentista apodado"el Taza"; "Yo estaba con el "comandante Salvador" cuando pasó lo de Guzmán y cuando nos enteramos nos sorprendió la noticia. A mí me pareció mal y desde ahí empecé a discrepar con el Frente".
Es un hecho que luego del asesinato del senador, el FPMR sufrió nuevos fraccionamientos. Esto sumado a las fuertes discrepancias de algunos sectores con la conducción de "Salvador", provocaron el exodo de importantes cuadros rodriguistas, como Enrique Villanueva Molina, el "comandante Eduardo", quien luego de marginarse de la organización pasó a formar la llamada "Asamblea Rodriguista", y mas tarde a ser agente de la "Oficina", el organismo gubernamental creado para acabar con los grupos extremistas.
A finales de los ochenta y por razones similares, el FPMR ya había sufrido algunos fraccionamientos. Derivado de estos había surgido el Destacamento Patriótico Raúl Pellegrin (DPRP), una faccion encabezada por Rodrigo Saa Gerbier, quien fue seguido de un pequeño grupo de militantes, los que optaron por una política bastante más militarizada.
Jorge Mateluna, uno de los frentistas que emigró al DPRP, explica el momento que en ese entonces se vivía en el Frente; "La dispersión de compañeros fue grande, unos se replegaron y abandonaron su militancia, otros se fueron al exterior; un montón de militantes quedaron sin atención política, no sabían para donde iba la micro. Pero el fuerte, el sustento político de la organizacion empezo a tambalear producto del alejamiento del pueblo".
Lo cierto es que sólo en diciembre de 1992, y con motivo de cumplirse el 9º aniversario del Frente, apareció publicada en "El Rodriguista" una entrevista efectuada a Galvarino Apablaza, donde éste en forma clara y categórica despejaba las dudas, reivindicando el crimen del senador Guzmán en términos "totales y absolutos". Este reconocimiento fue analizado e interpretado al interior del Frente como una estrategia de Apablaza para enfrentar el riesgo de que "Ramiro" y "el Chele", frente a una eventual decisión definitiva de repliegue del Frente Autónomo, hubiesen decidido formar otra nueva organización al margen de la ya existente. Se trataba entonces de una hábil maniobra de Apablaza para no provocar una nueva división al interior del Frente.
Para comprender la importancia que tenía para Apablaza el evitar un nuevo quiebre, es necesario considerar que ambos "comandantes" (Ramiro y el Chele) eran vistos como grandes líderes al interior de la organización, por las apreciables ventajas que exhibían. "Ramiro" tenía un grupo operativo muy leal, en tanto que "el Chele" tenía contactos en Cuba y un muy buen manejo de las finanzas.
La tardía actitud de Apablaza y el objetivo que con ella perseguía, quedó de manifiesto al leer las declaraciones efectuadas por éste último y por "el Chele" a "El Rodriguista", reproducidas en el diario Las Ultimas Noticias. En ellas, los frentistas calificaron al senador Guzmán como "uno de los principales autores intelectuales e ideólogos del Golpe de Estado y genocidio posterior. Más allá de los esfuerzos que hagan por presentarlo como un santo, siempre estuvo detrás de los actos criminales en contra del pueblo".
Luego y producto de la polémica originada respecto de la autoría y la decisión de matarlo, afirman que "las versiones de que supuestos miembros de la Dirección no estuvieron de acuerdo con la acción, nada tiene que ver con la verdad... Esa operación, en particular, estuvo a cargo de nuestro compañero Mauricio Arenas Bejas, el "comandante Joaquín".
Asediado por las reiteradas consultas de los demás miembros del Frente, el "comandante Ramiro" aseguró haber realizado la acción con la autorización de todos los líderes de la organización y que particularmente había consultado el tema con "el Chele", quien estuvo de acuerdo con la ejecución. También afirmó haber contado con la autorización del "comandante Salvador". Respecto de las razones para elegir a Guzmán, "Ramiro" indicó; "Guzmán era un anticomunista furibundo, líder máximo de la extrema derecha chilena e instigador del golpe militar de 1973. Después actuó como uno de los principales ideólogos de la dictadura".


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