ESTE ARTÍCULO ESTÁ EXTRAÍDO DE LA PÁGINA WEB,  DISIDENCIA SEXUAL 

(La Responsabilidad de The Paskin está solo en el hecho de extraer un artículo de una página Web e incluirla en nuesro medio)

A fines de 1979, un joven estudiante de Ingeniería de la Universidad de Chile, asiste a una clase en la católica casa de estudios rival. En una de sus aulas, un hombre tímido, pero de voz cautivante habla sobre democracia y contra el cáncer marxista, aprovechando de adoctrinar sobre el Gremialismo. Esto fue suficiente para cautivar el corazón del futuro presidente de la UDI, Pablo Longueira, quien en ese entonces presidía el Centro de Alumnos de la Facultad de Ingeniería de la Chile.

A continuación, develamos fragmentos de su correspondencia personal, guardada durante años por un ex miembro del MIR.

No sólo la insigne Gabriela Mistral tuvo que esconder un romance con su secretaria y amante, Doris Dana. Lo que ya parece una costumbre en Chile, tuvo su propia versión en nuestra clase política más conservadora. Se trata de la relación homoerótica entre Jaime Guzmán, ideólogo de la Constitución de Pinochet, y su pupilo Pablo Longueira.

Luego de permanecer durante años escondidas, las cartas descubiertas por el nieto de un miembro del MIR ya fallecido, han visto la luz. Son más de 200 que comienzan a escribirse en 1984, cinco años después de que Pablo Longueira conociera a Jaime Guzmán. Se cree que éstas fueron sustraídas desde la residencia de Longueira, en una arriesgada operación que buscó hacer temblar a la Dictadura, pero que prefirió postergarse como la guinda de la torta que nunca llegó.

Como adelanto exclusivo publicado por la revista  Disidencia Sexual, damos a conocer dos carta inéditas que escribió el fundador de la UDI, a su amado Pablo Longueira:

1 de Abril de 1987

Mi Hitler Criollo,

Me encantó ver hoy la alegría en tus ojos por la visita del Papa. Es un día único en que este mensajero de la vida nos visita y siéntete orgulloso de poder ver a esta santidad, tan orgulloso como me siento yo de tenerte algunos días a solas en mi casa de Las Condes. ¿Cuándo vendrás a visitarme? Te puedo preparar una rica carne cocida, como te gusta a ti y podemos aprovechar de repasar algo las enseñanzas de Escrivá.

Tuyo, Jaime G.

20 de marzo de 1986

Mi querido Pablo,

No quiero que malinterpretes lo que ocurrió anoche en mi departamento, simplemente mi cariño hacia a ti me hace imposible no acariciarte. Me siento tan seguro a tu lado, eres tan fuerte, tan perfecto, tan educado. Te encanta soñar, imaginarte sueños para nuestra patria, para el futuro de nuestra nación que necesita de jóvenes con principios tan claros y antimarxistas como los tuyos.

Pablo, tú eres tan masculino... y eso me gusta.

Me quedaría escribiéndote toda la noche estas cartas que son nuestra historia, pero tengo que ponerme a trabajar para el Ministerio del Interior, porque fíjate que siguen existiendo liberales retrógrados- como ése tal Allamand- que quieren poner en peligro nuestra patria y osan con pensar que el Presidente no debe estar en el plebiscito del 89.

Un beso puro y fraterno para ti, mi mejor camarada.

J. G.

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