Rubén Adrián Valenzuela, desde Barcelona, España.
"No hay nada peor que tener un jefe pusilánime y cobarde"
A raíz de la polémica sobre quien grabó y sacó de Chile las cintas con las últimas palabras del Presidente Salvador Allende, el periodista Rubén Adrián Valenzuela, que en l973 trabajaba en Radio Magallanes y hoy reside en Barcelona, España, envió una extensa carta a la Editorial LOM, que no ha tenido respuesta en casi un año. Hoy damos cuenta de esa misiva con la intención de aportar luz a una cuestión que no es menor. Valenzuela dice que él grabó y distribuyó esas cintas en tanto que periodista y no militante. "Por lo tanto, esta es la historia o parte de la historia del periodismo chileno, que comienza con fray Camilo Henríquez y se prolonga hasta nuestros días.
Señores Lom Ediciones: Me he enterado que estais estudiando la posibilidad de editar un libro con el supuesto rescatador de la cinta con las últimas palabras del Presidente Salvador Allende Salvador Allende, el señor Ravest, a quien conocí en Radio Magallanes como "El Chino" Ravest.
Este compañero, a quien le brindé afecto y respeto hasta el día 11 de septiembre de 1973, era el director administrativo de Radio Magallanes (el jefe de Prensa era el periodista Leonardo Cáceres) y juntos, de madrugada, la noche del 10 al 11 de septiembre de ese año, hicimos guardia en la sala de redacción de la emisora. NO había nadie más que nosotros dos y todos los nombres que ahora comienzan a figurar, habiendo sido efectivamente parte del personal de la emisora, fueron sumándose en las primeras horas, del martes 11.
"El joven Valenzuela", como parece que dice cuando se refiere a mí en su texto, supo a las 11 de la noche del lunes 10 de septiembre que el golpe estaba en marcha. Yo era el reportero de Moneda en la Magallanes y cada tanto, en razón de mi anterior frente: Defensa, pasaba al Ministerio, donde conservaba algunos amigos (entre ellos el general Augusto Pinochet, que había sido mi instructor en un curso de corresponsales de guerra en Iquique).
Aquella noche, antes de ir a mi guardia en la Radio Magallanes, visité al Mayor Zavala, quien estaba de oficial al mando el el Min. de Defensa y se aprestaba a pasar la noche en una pequeña habitación, a la derecha de la entrada tras subir las escaleras.
El Mayor Zavala afirmó de pronto, sin requerimiento, que aquella noche comenzaba "un nuevo día para nuestra patria" y sugirió que me fuese a casa ya mismo, porque las cosas se iban a poner muy feas en las próximas horas.
Con esta información me fui a la Radio, donde el Chino Ravest ya estaba en su despacho y cuando le comenté lo que sabía me respondió: "Compañero Valenzuela, ¿usted cree que si hubiera un golpe militar en marcha, un mayor de guardia, sin mando de tropa, se lo iba a contar a un simple reportero de radio?
Con el correr de las horas comezamos a recibir llamadas telefónicas del norte y sur del país, advirtiéndonos de movimientos militares. Nos llamaron de Investigaciones, de Seguridad del Partido Socialista y hasta de Investigaciones, donde querían saber si el director, Alfredo Joignant, había dado señales de vida por ese lugar, pues estaba desaparecido.
Las señales eran tan claras, que varias veces insistí ante Ravest para que llamásemos a la casa del Presidente Allende para informar lo que sabíamos: "¿Despertar al Presidente para contarle un rumor no confirmado?
Ravest me prohibió hacer ninguna llamada más a ninguna persona que tuviese que ver con seguridad y con el Presidente. Yo había insistido diciendo que al menos llamásemos al ministro del Interior.
Como a las 3,00 de la madrugada me llamó la madre de uno de los marineros que habían sido acusados de intentar sublevar a la tripulación de la escuadra nacional. Dijo que un sobrino suyo, que también era marinero, había sido arrestado cuando salía franco para ir a su casa y que nada se sabía de él y se sospechaba que había sido decretada la alerta entre la tropa.
Frente a esta nueva evidencia, pregunté a Ravest, mientras él revisaba un teletipo: ¿Qué pasará esta vez si hay un golpe militar en marcha, compañero?"
Su respuesta, que me ha sonado todos estos años como una burla, fue: "Hay decisión revolucionaria, compañero Valenzuela".
Entre las siete y las ocho de la mañana del día 11 las noticias del retorno de la escuadra al puerto de Valparaíso hicieron evidente que las noticias del golpe estaban confirmadas.
Leonardo Cáceres, que había llegado a eso de las siete, cumplía una extraordinaria labor desde el micrófono, dirigiendo una emisión que llamaron "La voz de la patria".
Ravest, desde su oficina de director ordenó que si había armas entre el personal de la radio, las entregáramos a los encargados de seguridad "para que si vienen los militares a allanarnos, vean que somos respetuosos de la ley".
Confiscaron hasta las limas de uñas de las mujeres y yo tuve que entregar un cortaplumas suizo, multiusos, que había llevado desde adolescente conmigo.
Nuevamente miente Ravest cuando dice que él llamó a La Moneda, al despacho del Presidente, porque el teléfono de magneto estaba en un rincón de la sala de prensa, bajo un cartón que decía en letras de molde: "No tocar".
Cuando nos dejaron bloqueados, sin teléfonos directos, fue como un anticipo de que nos iban a silenciar. Entonces por mi cuenta y riesgo, sin saber si el teléfono de magneto estaba aun activo, giré la manivela y esperé. Tras breves segundos una voz dijo desde el otro extremo de la línea: "Habla Salvador Allende, quien llama?
-Valenzuela, compañero, en Radio Magallanes.
-¿Están en el aire todavía?
- Sí, compañero.
- Quiero hablar, no hay tiempo que perder...
Avisé a gritos a Amado Felipe, para que hiciera la conexión y mientras él hacía lo necesario, el Presidente me habló. Creía que Pinochet no estaba en la conjura y cuando le dije que el general aparecía firmando el bando número 1, respondió que le podían haber tomado el nombre, que intentásemos hablar con él.-
Amado felipe gritó: "Dile que cuente hasta tres y comience a hablar"
Yo estimé que el Presidente no tenía por qué saber que esa era una cuestión técnica de la radio y dije: "Compañero presidente, voy a contar hasta tres y entonces usted puede comenzar a hablar". Conté hasta tres pero el Presidente siguió en silencio, a raíz de lo cual grité: "¡Ya compañero, comience!
El resto ustedes ya lo saben. Mi voz, con la cuenta hasta tres y con mi grito de "Ya compañero, comience", está grabada en la cinta original, que YO saqué de la radio y llevé conmigo a la Posta Central, bajo mi camisa, tras haber sido herido en la esquina de Bandera y Alameda.
El Presidente Allende habló tres veces por Radio Magallanes. No una como se dice. La segunda fue cuando acabó la primera arenga, explicando la situación de la escuadra y su esperanza de que los comandantes en jefe del ejercito y aviación cumplieran con su deber. Cuando acabó, me preguntó si había salido bien. Luego me preguntó si teníamos una "plancha" (equipos de comunicacion Motorola con los que estaba dotada la radio) y cuando le respondí que sí, me ordenó que me fuese a la sede de la Democracia Cristiana y tratara de sacar al aire a Bernardo Leighton, quien, según dijo textualmente: "Ayer me prometió que si había un intento de golpe haría un llamado a las bases de la DC para que se opusieran".
Luego, si nos atenemos a los hechos que he relatado, debo recalcar que yo caí herido en la calle intentado cumplir una orden del Presidente de Chile Salvador Allende.
A todo esto, en la radio, Ravest, cuando escuchó que el Presidente estaba en el aire, corrió hacía la sala de prensa, donde me vió con el teléfono en la oreja, mientras yo, con una mano, tapaba el auricular para que no se filtraran los ruidos. Me hizo un gesto de reprobación con la cabeza y en eso llamaron de la planta de la emisora para decir que tenían problemas con los carabineros que estaban allí para protegerla. Ravest gritó, casi encima del teléfono por el cual hablaba el Presidente . "¡Que saquen esa gente y que pongan otra!", cosa que también está grabada a mitad del discurso.
Allende acabó con un "Viva Chile, vivan los trabajadores" y desde el control alguien puso el disco de Quilapayun "No nos moverán", que fue interrumpido en mitad de una frase que se fue yendo en un "fade" distorcionado muy premonitorio de lo que iba a pasar.
Leonardo Cáceres, que había estado en el locutorio apareció en la sala de prensa y autorizó que yo cogiera una plancha y me fuese a la DC, despidiéndose de mi muy afectuoso: "Que no te pase nada, Valenzuela". "Yo respondí una chorrada, producto de la tensión en que estábamos: "No me van bien las chaquetas con agujeros de bala".
Al salir, Amado Felipe me dio un abrazo y un paquete, en un bolsa de papel, en la que iban las cintas (tres, pequeñas) con el original del discurso de Salvador Allende.
Estas cintas las copié mas tarde, en mi casa, en distintos formatos, pero la primera copia, en una cassette, la ocultamos de tal manera que la periodista Verónica Ahumada, hasta entonces secretaria de prensa del Presidente Allende, pudo introducírsela en la vagina y pasar con ella los controles del aeropuerto cuando salió hacia Buenos Aires. Ella entregó esta grabación a los periodistas argentinos y al general Prats, a quien visitaba con frecuencia en su casa de la calle Malabia, ya que vivían muy cerca en Bs.As.
A Verónica la pueden consultar en su actual despacho de La Moneda, donde entiendo que trabaja con la Presidenta Michelle Bachelet.
Todas estas cosas (salvo el detalle de cómo sacó Verónica Ahumada la cinta hacia Argentina) las comenté hace muchos años en el diario Pueblo de Madrid (ya desaparecido) y más tarde en una carta a El Mercurio, con motivo de una corrección a otro que se atribuyó haber conectado a Salvador Allende con radio Magallanes.
Sobre el destino de las cintas y sobre qué pasó con la "plancha" Motorola que intenté llevar a la sede de la DC me explayaré más adelante, si alguno de ustedes demuestra interés por mis notas.
A don Bernardo Leighton le comenté las instrucciones de Salvador Allende, en el Casino (o Círculo no estoy seguro) Español de calle Alameda, cuando le rindieron un homenaje con motivo de su vuelta a Chile, tras el atentado que casi le costó la vida en Italia. El exvicepresidente lloró de emoción al saber que Allende había confiado en él hasta el final y sólo dijo "a esa hora ya todo estaba perdido".
P.D.: Otras prueba de la frágil memoria de Ravest es cuando se refiere al periodista Ramiro Sepúlveda, quien salió de la radio para ir a hacerse cargo de la planta transmisora, pues se pensaba que desde allí se podría seguir emitiendo si nos silenciaban en el centro. Al llegar a la planta Ramiro tuvo un problema con los carabineros dispuestos allí para proteger las instalaciones y, puesto que allí mismo los uniformados se dieron vuelta la chaqueta, lo detuvieron y trasladaron al Estadio Nacional, de donde salió meses.
R.A.V. El de siempre
Gracias por tener la posibilidad de reencontrarnos con este periodista que hizo historia en el periodismo nacional.
Cómo olvidar el famoso reportaje la carcel por dentro y su inolvidable Cabo Orrego.
Ojalá siga escribiendo en este diario miserable, pero de pelo grande por la calidad de "algunos de sus redactrores: Gumucio, Arturo Muñoz y ahora Valenzuela.
Al fin apareciste de nuevo por Chile.
No tenía idea en donde estabas; ahora gracias al Paskin podemos saber de ti y que bueno que sigas en el periodismo.
Por cierto que te buscaremos todas las semanas en este diario.
hace un tiempo atrás leí en Ciper la otra versión, la que le da crédito a Ravest.
Gracias al Paskin, que no sé cómo se consigue que destacados periodistas escriben ahí, podemos acceder a la otra versión.
Cada uno sopesará quién dice la verdad; por cojones me quedo con la suya Sr. valenzuela.
Siempre supe de Ud. Rubén.
Gracias a Cambio 21 supe que estaba por España y ahora sabemos que escribe en el Paskin, que me imagino se asemeja mucho a Ud.
Piensdo que solo Verónica Ahumada puede dilucidar quién dice la verdad y así poder despejar quién se lleva el mérito de salvar la cinta de la grabación de Allende.
es un tema importante, me pregunto yo.
Sin lugar a dudas que sí, ya que ese famoso discurso habría quedado en el anonimato si no es por los valientes de la radio Magallanes que lanzaron al aire las palabras del Presidente y luego guardaron la cinta.
Desde esa perspectiva no es un hecho menor saber quién rescato las cintas.
Interesante y bien escrita la versión de Rubén, aunque bastante diferente a la que nos contó en Barcelona a los compas de ASOPXI.
Para ser un heroe que cayo herido cumpliendo órdenes del Compañero Presidente, habría sido simple apoyar algo mas en la campaña para extraditar al Innombrable, o firmar con nosotros las denuncias al Gobierno español por su descarado apoyo a través de los fiscales Fungairiño y Cardenal... pero aparte de contarnos la historia de que el sostuvo el dedo puesto en la conexion y que gracias a eso se grabó el discurso, no hizo mucho mas. Al menos no lo hizo para conseguir la extradición. No se mojó. No escribió ni publicó nada de nada. Es curioso como ha crecido con el tiempo su participación en el salvamento de las cintas.
Pero su historia es bien bonita y merecería ser verdad. Lastima que no le creo.
Maximo Kinast Aviles
2274418-6
Querido Máximo: Cree el ladrón que todos son de su condición. Quien se desapareció, realmente fuiste tú. Yo pensé que era porque te habían recluído en un psiquiátrico. "Lástima grande que no sea verdad tanta belleza", dijo Adriana Varela. Revisa toda la serie de articulos y reportajes en El Periódico de Catalunya (estuve escribiendo casi todos los días, hasta la devolución del tirano a Chile) y viajé a Londres, cosa que tú no hiciste. Estuve en las manifestaciones frente al Ayuntamiento y BTV (me parece que ahora Canal 9) se regodeó pasando una filmación conmigo en la que aparezco gritando que hasta se me ven las amígdalas. No pretendo convencerte, pero basura como la tuya impregna a otros, que sí me interesa que no se contaminen. Es más, acaba de contactar conmigo un cineasta que tiene, también, la versión completa de las cintas (hasta ahora mutiladas) en las que se me oye claramente cuando le grito al Presidente: ¡"Ya compañero! Comience", es poco, pero son los datos fidedignos que puedo aportar. De todas maneras, ya que lo mencionas, te mereces una explicación: Me alejé de la ASOPXI cuando comencé a ver cosas raras, que en todo caso ya están superadas. Este último 18 de septiembre, y al ver el estado calamitoso de salud en que se encuentra, me reconcilié con Alejandro Erazo, a quien creo que al final acabaré rindiéndole un emocionado homenaje. Ya basta de seguir denigrándonos unos a otros, sólo porque uno no bailó al son que le tocaban, Heredero de los Salares del Norte de Chile...
Adjunto el mensaje de Rodrigo Llano, sin haberle pedido autorización. Espero no estar cometiendo un error, pero creo que no hay que dejar que los infundios y la maledicencia sigan ganando terreno, como ocurrió en tiempos de la dictadura. Sólo quienes medran con la división y la desconfianza están interesados en que la mentira siga siendo pan en nuestras mesas. R.A.V.
Ya compañero -
lun,19 octubre, 2009 15:53De: Rodrigo Llano Ver tarjeta
Para: rubenadrianvalenzuela@yahoo.es
--------------------------------------------------------------------------------
Estimado Ruben..
compañero: Soy un cineasta independiente de Chile, que desde hace mas de dos años me encuentro preparando un documental que nació sobre la base de reconocer al autor de las ultimas fotografías de Salvador Allende al interior de la Moneda la mañana del 11 de septiembre de 1973, a partir de la publicaci´øn en el diario la nacion de una cronica que indicaba que Luis Lagos (el chico Lagos) habia sido el hombre tras la imagen. Digo nació, porque luego se ha transformado en la excusa para intentar reflejar como cambiamos los chilenos a partir de esa mañana..
Dentro de mi investigación, y utilizando las palabras de S. Allende como nexo cronológico, descubri por primera vez una frase que en muchas de las grabaciones habia estado cercenada, pero que para mi le entrega un valor mas poderoso al discurso.
Esta frase "Ya compañero"... me impactó. Porque ahi estaba parte de lo que he estado intentado rescatar... la entrega por difundir y defender la idea... Hoy me he topado con la carta que tu enviaste a Lom ediciones para aclarar esa investigación y me animé a escribirte de inmediato.
Estoy en la parte final de mi proyecto, haciendo los ultimos esfuerzos para lograr concluirlo, pero te invito a que leas mas de el en la pagina web ww.imagenanonima.cl y por favor me envies tus comentarios.
España se torna asi en un punto que con mayor fuerza intento llegar para realizar las ultimas entrtevistas, una intentando conectar a Danilo Bartulín que entiendo esta residiendo en ese país, y ahora tú como un rescate historico respecto de la decisión de trabajar por las ideas..
Espero poder contactarme contigo y recibir tus comentarios a cerca de este proyecto..
Te envio un abrazo y mis agradecimientos por esa frase.
YA compañero!
Rodrigo llano
Me escribe, desde Chile, una amiga que se escandaliza porque estoy colaborando con Los Vagos de la PLaza y The Paskin.
"¿Cómo puedes publicar cosas tan serias y personales en un pasquín que además confiesa que tiene mala leche?", pregunta mi amiga.
Yo le he contado que en el campo, mi madre, hacía quesos y quesillos con la mala leche. Cuando ésta se ponía agria, había que añadirle un poco de cuajo y sal y luego moldear. Para mi la mala leche es el resultado de un proceso del cual quiero participar. No sólo no tengo prejuicios, sino que creo, sinceramente, que tenemos derecho a una buena dosis de mala leche. Fuimos buenitos y nos portamos bien durante mucho tiempo y mira cómo nos fue. (R.A.V.)
¡Ay!, Ruben, ¿que te puedo decir? Hasta para insultar eres contradictorio. ¿Como te puedo creer? Recuerdo nuestra última conversación en la explanada frente a la catedral. Te corriste. Me dijiste que era mejor no topar con la Iglesia. Puede que tuvieras razón, pero me sonó a achaplinada tuya.
Me dices cosas muy curiosas: Primero me tratas de 'Queridoi Máximo'. Muchas gracias. Luego me tratas de ladrón y de loco. Lo de ladrón es demasiado gratuito y nadie se lo puede creer. Lo de loco me hace dudar hasta a mi mismo. Los compas del Inba me conocen por El Loco, algo que tu no sabías de mi juventud.
Sabes que no fui a Londres porque no tenia plata y porque estuve enviando miles de emails con mi nombre y mi firma, levantando la moral a mucha gente, durante 503 dias y sus noches. Ese es un golpe bajo.
Eso de basurear mi afirmación no es un buen argumento. Tu historia ha crecido y ha mejorado con los años. Podria ser que tengas nuevas fuentes, o que hayas ido recordando... Te concedo el beneficio de la duda.
Pero no esta bien que te expreses mal de mi compadre Erazo. ASOPXI funciono muy bien, mando harta plata a Chile a las orgas de DD HH y mi compa y la Negra se pasaban las noches haciendo empanadas para venderlas y financiar la asociacion.
Hay tres frses tuyas, al final de tu nota que merecen un comentario:
"...a quien creo que al final acabaré rindiéndole un emocionado homenaje." A mi me parece que se te escapó, porque me suena malvada y macabra tu frase.
"... sólo porque uno no bailó al son que le tocaban" Suena a confesión de parte, a lo que los abogados añaden la expresión "relevo de pruebas".
Y la última, eso de "Heredero de los Salares del Norte de Chile... " suena bonito, casi poético... sólo que tu intención es otra y la capto muy bien.
Doy por terminada esta poléimca, salvo que me ofendas directamente.
Esa amiga de Rubén que le escribió desde Chile reclamándole porque él colaboraría con The Paskin que es un diario de mala leche, en realidad anda no sólo medio perdida sino que perdida entera.
El Mercurio sí que es un diario de mala leche, ya que propició golpes de estado y encubrió asesinatos y genocidios de los dictadores derfechistas, pero seguramente ella jamás diría que El Mercurio y toda su saga de diarios regionales yanaconas es mala lache.
¿Qué opina ella del quincenario The Clinic? ¿También es mala leche porque desnuda situaciones y agarra p'al chuleteo a cuanta autoridad aparece en el horizonte?
Por último, en caso de que esa dama lo desconozca, The Paskin se encuentra ubicado ya entre los cinco medios electrónicos más visitados de Chile (e incluso ella lo lee habitualmeente, pues de otra manera no podría calificarlo si carece de experticia directa).
Yo puedo recibir insultos y proferirlos, si se da el caso (prefiero que me quieran, como me dijo un día Gabriel García Márquez cuando le entrevistaba en el ex Instituto de Cooperación Iberoamericana), pero en general puedo discutir ideas y posiciones ideológicas sin perder las buenas maneras y el lenguaje comedido. Lo que no soporto son los Anónimos. Ya recibí muchos mientras estaba en Chile, trabajando para el diario que tan mal me pagó. Cuando escribí "La Cárcel por dentro" me llamaban de madrugada o en plena noche para insultar a mi mujer y mis hijos. Me invitaban a dejar Chile, a radicarme en Cuba o a tirarme de cabeza al río Mapocho. Siempre sospeché que los cobardes que se ocultaban en el anonimato eran los mismos que torturaban en las cárceles secretas de la DINA. Una madrugada me llamaron para avisarme de un incendio que iba a ocurrir en el colegio al que iban mis dos hijos mayores, pero la llamada se hizo a un número de teléfono que no llevaba ni 24 horas en mi casa. O sea, no valía de nada cambiar el número cada tantas semanas. Ellos lo controlaban todo.
Qué duda cabe que detrás de la firma "Simon Templar El Santo", hay uno que no quiere dar la cara (lo cual es un dicho, porque de lo que se trata aquí es que den un nombre y ojalá una dirección de correos, por si fuese necesario contestar directamente. El "defensor" de The Paskin no entendió nada, porque mi amiga no dijo ella que se trataba de un diario "Mala leche". Es el apellido, confeso, del periódico y yo estoy encantado de la acogida que me han dado, tanto que hasta me emocionó la carta de Luigi Salerno, en la que me contaba la reacción de Los Vagos de la Plaza cuando se enteraron de que yo estaba dispuesto a cederles algunos de mis trabajos. Sobre The Clinic no sé si mi amiga lo leerá o no, pero puedo decir que yo lamento que no me hayan aceptado algunos escritos que les mandé, porque se que han decidido jugarse por la versión de mi ex jefe "cobarde y pusilánime" de la Magallanes. En Ocasión de un viaje mío a Chile, donde coincidí con el Premio Nobel de Literatura José Saramago, lo hice hablar de uno de los temas principales que llevaba The Clinic en su tercera o cuarta edición. (trataba de una militante comunista a la que acusaban de terrorismo, se estaba muriendo en la cárcel y el gobierno de Frei no quería indularla) Así fue mi apuesta por ese medio. Me gustó desde las primeras apariciones y me alegro de la evolución y aceptación pública que han vivido.
Lo que El Santo pide a la persona que me escribió, es más o menos lo mismo que Máximo Kinast me exige a mi: Que uno piense, opine y diga lo que ellos quieren escuchar y si no, se convierten en tus jueces.
Me imagino que muchos de los que han leído las notas que se intercambiaron en esta falsa polémica, estarán alucinando, como yo, ante la interpretación que ha hecho, Máximo Kinast, de mis afirmaciones. De partida parece que no conoce el refranero popular, porque no se entiende que haya interpretado que lo acusé de ladrón, sólo porque usé esa sentencia: "Cree el ladrón que todos son de su condición". Es una frase hecha, que no pretende, ni por asomo, sugerir que él sea deshonesto. Yo no lo conozco tanto, ni lo traté más de cinco veces por breves minutos. Nunca escuché a nadie decir que Kinast fuese un ladrón (y por lo tanto no tengo ni la intención de afirmar eso). Si creo que su salud mental es poco estable (y él mismo lo reconoce) pero tampoco he citado este aspecto de su personalidad. A veces a uno le dicen, cariñosamente "qué hijo de puta que eres" y no monta el escándalo que ha pretendido montar Kinast con mi respuesta. Como esta es una cuestión que quienes viven en Chile no deben comprender, me preocupa que alguien haga afirmaciones gratuitas sobre mi labor como periodista (me da lo mismo que digan que soy gordo, bajito, pelado y que me huelen los pies) pero me pongo como un energúmeno cuando algún comedido pretende enlodar o sembrar con la duda mi trabajo. No pudo hacerlo Pinochet, que se quejaba a los dueños de La Tercera porque hasta un ministro, el de Justicia, le derroqué. De allí que Mónica Madariaga bromeara siempre diciendo que me debía el haberse convertido en ministra (esto lo cuento en una nota que publica Cambio 21 a raíz su muerte). Y nunca pudieron desmentirme ni La cárcel por dentro, ni la historia del mendigo al que sacaron a patadas del Haití (era yo caracterizado) ni la mafia de taxistas y policías que se había adueñado de la parada enfrente de la Estación Central (fui taxista por un día, por si no se acuerdan). Tengo, pues, un curriculum muy respetable, del que me siento orgulloso y no estoy dispuesto a permitir que nadie lo mancille, porque me temo que es todo el capital que podré dejar a mis hijos, cuando muera.
Tal como cuenta Kinast las cosas que se han vivido en Barcelona, parece que hubiésemos sido amigos toda la vida. Nunca me he tomado ni un café cortado con él. No recuerdo haberle contado a él -particularmente a él- mi actuación en radio Magallanes el 11 de septiembre de 1973. Sí, he dado entrevistas a diarios de toda España y Alemania, he ofrecido conferencias en las que he hecho referencia a las cintas con los últimos discursos de Salvador Allende (nunca fueron el tema principal de mi charla, hasta que apareció alguien adjudicándose un mérito que no tiene) y en una de las más importantes publicaciones de Cataluña: El Periódico de Catalunya, he escrito tanto del tema, de la represión de la dictadura de Pinochet y de los atropellos a los derechos humanos, que hasta hubo protestas de algunos de mis jefes. Me acusaron de monotemático. Pero es verdad: soy de los que cree que ni el olvido ni el perdón permitirán construir el Chile que soñaba Salvador Allende.
No sé cómo leyó Kinast mi nota de respuesta, pero no he tenido ninguna intención -ni creo que se desprenda de mi escrito- de ofender a la figura de Alejandro Erazo. Y pongo por testigo al propio director de esta publicación, Luigi Salerno, a quien el día antes de aparecer la carta de Kinast, le estaba hablando de Erazo y anunciando que le haría una entrevista para The Paskin. Alejandro es un hombre con el cual se puede discrepar, pero que se ha dejado la salud y la piel trabajando para una organización que pretendía representar a toda la izquierda chilena en el exilio. ¡Imagínense! No lo consiguió la Concertación en Chile. Aquí cada uno va por su lado y Alejandro, haciendo caso omiso de esta realidad ha trabajado, tal como cuenta Kinast, de noche o madrugada y de sol a sol, para movilizarnos. Pero en una ocasión pretendió ingresar a la Catedral de Barcelona, en el momento en que había una misa, para llevar nuestra protesta por algo que tenía relación con la detención de Pinochet en Londres. Yo le dije que provocar a los católicos, durante su rito sagrado de los domingos, no nos iba a atraer muchas simpatías. Al final todo se redujo a una recolección de firmas, pero yo ya me alejé de la Asociación de Soporte a las Organizaciones Populares Chilenas (en catalán Chile se escribe Xile), ASOPXI,
y me dediqué a escribir, casi todos los días, sobre el curso de la extradición de Pinochet a España. (revisen la nota de Kinast donde dice que no escribí nada de nada). Es evidente que ni todos los e-mail de Kinast ni todas las marchas populares, manifestaciones, recogidas de firma, consiguieron cambiar el curso de la historia y el viejo dictador, al que liberaron por demente y no por inocente, llegó a Chile a enarbolar la V de su victoria. Parecer ser que si yo hubiese firmado la carta de Kinast (firmé muchas en Barcelona, Madrid y Londres), Pinochet sí hubiese acabado con sus huesos en una cárcel española. Lo siento Máximo, no sabía que mi firma era tan importante para ti.
Duerme tranquilo y no te metas donde no te llaman.
Cómo en los mejores tiempos, por lo menos los que yo recuerdo cuando UD trabajaba en Chile.
Pura polémica, cruzamiento de ideas, pero retazos de la historia de Chile, que grandes como Ud la hicieron y la vivieron, los otros, en los cuales me incluyo solo la leen.
Qué emoción leer su relato.
El solo hecho de estar esa mañana jugándose el pellejo en la radio Magallanes lo hace merecedor del respeto de muchos chilenos.
Me da lo mismo si el paskin es de mala leche o no; aunque estoy cponvencido de que es un aporte porque se atreve, lo importante es que Ud. nuevamente deleita a tantos lectores que lo daban por perdido.
Siga adelante, sin lugar a dudas recibirá muchas críticas, pero muchos estamos felices de reencontrarnos con un grande del periodismo.
""Me escribe, desde Chile, una amiga que se escandaliza porque estoy colaborando con Los Vagos de la PLaza y The Paskin.
"¿Cómo puedes publicar cosas tan serias y personales en un pasquín que además confiesa que tiene mala leche?", pregunta mi amiga."""
Amigo Rubén, usted escribió eso (no yo), pues el suscrito sólo intentó tal vez malamente explicarle a su amiga que The Paskin es "mala leche" porque denuda verdades. Eso. Un abrazo y gracias por permitirnos leer sus escritos en este diario de aquí en adelante.
Admirados paskinenses delirantes y valientes por sinceros. Como catalana que soy y lectora de El Periodico de Catalunya, oyente de el programa "Proptagonistas" del gran periodista radiofonico Luis del Olmo, puedo atestiguar que lo que dice el Sr. Valenzuela es asi como lo describe desde siempre aqui en Barcelona, y por sus tertulias de "Els 4 Gats" pasaron muchas personas como yo que le escucharon la historia de esos momentos tan claves para todos los democratas. Salvador Allende es una persona muy admirada en mi pais y en Barcelona tenemos una plaza que lleva su nombre en donde cada 11 de setiembre se le rinde un homenaje. Al Sr. Kinast y al Sr. Erazo tambien los conocemos mucho y aunque nos merecen todo el respeto del mundo por su infatigable labor por la causa de la izquierda en Chile, no puedo menos que declararme totalmente al lado dell Sr. Valenzuela, excelente escritor y periodista de los que ya no quedan, sobretodo al leer la anecdota de su defensa y respeto a las ideas de los otros, como autentico democrata que es. El incidente en la catedral de Barcelona me consta personalmente porque soy cristiana y conozco , como el Sr. Valenzuela, el respeto a la misa dominical de los catolicos. El origen de este desencuentro fue que el ex-Nuncio Apostolico en Xile, Monseñor Angelo Sodano, desde su cargo de Secretario de Estado Vaticano, habia pedido la libertad para Pinochet, y eso encendio los ánimos y se ideo boicotear esa misa dominical por excelencia con el Arzobispo de Barcelona, en aquella ocasión algunos miembros exaltdos de esa agrupacion de chilenos quisieron invadir la nave central para interrumpir la misa y hacer un escandalo. No me parece que debo añadir nada mas, los democratas veran por ellos mismos, los extremistas ya sabemos lo que hacen, soy una persona de paz y siempre la violencia, de cualquier genero, atrae mas violencia. l Desde estas lineas mi reconocimiento al don Ruben Adrian Valenzuela por su actitud valiente, lucida y serena que impidio este atropello y que no hubiese aportado nada a la causa que los chilenos tan justamente defendian. Gracias tambien al Sr. Erazo (del cual estuve secretamente enamorada durante muchos años, deseando que supere sus problemas de salud lo antes posible) y al Sr. Kinast (al cual conoci bastante a fondo en una plataforma de libertarios llamada Can Bardina). Muchas gracias por su labor periodistica que nos da un respiro enmedio de tanta mediocridad a sueldo como anda suelta por aqui y supongo que por ahi tambien por lo que leo. Mis felicitaciones mas cordiales.
Be nois, parlem cla i catala. Moltes merces Lluisa per la teva opinio.
Todo lo que dice Lluisa sobre el incidente es verdad. Ahora lo recuerdo bien, pero eso de invadir la Catedral de Barcelona fue algo que discutimos y tanto Erazo como Rubén se opusieron, además de una mayoría de personas que participaban en el acto. Estuve de acuerdo con la mayoría y se desechó, se descartó la idea de interrumpir la misa. Reconozco que quien quiera que la haya propuesto tuvo una mala idea, aunque yo la apoyé en su momento. Y todavía me parece de justicia interrumpir un acto sagrado si su Eminencia, Angelo Sodano hizo de abogado oficioso del genocida y ladrón Innombrable, defendiendo el exterminio de chilenas y chilenos por ser de izquierda, aunque estoy de acuerdo en que habria sido un error político. Lo que Ruben no quiso firmar fue un Manifiesto denunciando a ese Príncipe de la Iglesia por complicidad y encubrimiento. Estaba y está en su derecho. Aunque en ese momento me molestó bastante su posición, lo comprendo.
Sobre lo que ha escrito Rubén en El Periodico y en otros medios también es verdad. A mis 71 años la memoria me falla y he cometido un error al acusarlo de no hacer nada de nada. Reconozco mi falta y le pido que me disculpe. Es verdad que escribió artículos y que fue a Londres.
Es posible que Rubén y yo nos hayamos visto muy pocas veces, por lo que le agradezco su trato deferente y su vocativo ("Querido Máximo") y su trato de "Heredero de los Salares del Norte de Chile... " que de alguna forma desmienten sus propias palabras en cuanto a la relación que tuvimos en Barcelona.
Sobre la versión de la cinta, bien puede tener razón, los recuerdos se suelen ir modificando con los años en algún lugar de la mente y es difícil conservarlos intactos.
Máximo Kinast ha pedido disculpas y yo las acepto. Caso cerrado. Puede que ahora haya llegado el momento de tomarnos ese cortado, para el cual no tuvimos tiempo en otros momentos.
Algún conocido me ha reprochado el haber sido muy contundente en la defensa de mis argumentos, pero no voy a pedir disculpas por ello. Pienso que las causas justas hay que lucharlas hasta el final. Además ( y en esto estarán de acuerdo hasta quienes me critican ), el tiempo se nos acaba y los protagonistas que aún estamos en circulación, debemos evitar que la historia cristalice errores que a nadie, salvo a los enemigos del pueblo, favorecen. Parodiando a The Paskin, debo decir que podrán cortarme las manos, pero seguiré escribiendo para que la verdad sea restablecida.
GRATITUD A LUIS DEL OLMO
Aprovechando la mención que se ha hecho del popular periodista Luis del Olmo, quien dirige una radio y un programa que en Chile no podemos ni imaginar, debo contar que cuando logré traer a Barcelona las cintas originales con el discurso póstumo del Presidente Salvador Allende, éstas estaban muy deterioradas. Amén del baño de sangre (mi sangre ) que les había dado mientras me llevaban a la Posta Central el 11 de septiembre de 1973, mis padres las guardaron bajo tierra cuando yo debí salir de Chile. Se humedecieron, se llenaron de polvo, telarañas y pequeñas piedrecitas o guijarros que hacían temer lo peor. Meterlas en un magnetofón o reproductor era arriesgarse a arruinar los costosos equipos y a perder para siempre esas históricas grabaciones. Luis del Olmo ordenó a los técnicos de Onda Rambla, la emisora de su propiedad, que se esmeraran y restaurasen los "tapes". Hubo lágrimas en mis ojos y abrazos emocionados entre los técnicos cuando volvimos a escuchar la voz de nuestro Presidente Mártir y creo que los chilenos y yo le debemos eterna gratitud y un rendido respeto a este profesional de larga y reconocida labor periodística en la radio española. Con mi gratitud a todos, les saludo desde Barcelona, disculpándome si alguien sintió que esta polémica le resultaba estéril.