QUE CULPA TIENE MARCO DEL ESTADO CREPUSCULAR DE LAS DEMOCRACIAS CRISTIANAS
Rafael Luis Gumucio Rivas
Hay distintas formas de envejecer: se puede terminar triste, pobre y solo, como es el destino de muchos jubilados a quienes el Estado demuestra el abandono. La Democracia Cristiana tendrá una vejez apoyada con el calor del poder; los antiguos aristócratas empobrecidos y mediócratas provincianos hoy se han convertido en ex presidentes, ministros, sub secretarios, diputados, senadores, presidentes de empresas estatales y privadas y, los más desafortunados en jefes de organismos del Estado; o la mayoría de ellos goza de una portentosa incapacidad y mediocridad pero, eso sí, el hambre es más voraz que la de los lobos esteparios.
¿Qué resta del famoso "socialismo comunitario", prometido por este Partido? ¿No es más fácil amoldarse al neoliberalismo que prometer que todo tiene que cambiar? ¿Qué queda de los slogans "juventud chilena, adelante!" o la "redención del proletariado"? ¿Qué decir ahora de "la patria joven cuando sus líderes, en su mayoría, asoman a la senectud? Considérese que la Democracia Cristiana no tuvo ningún líder "pingüino" y apenas unos votos en las universidades, pues ya pasó el tiempo en que dominaba en todas las Federaciones de estudiantes; ser joven y demócrata cristiano es hoy una contradicción biológica.
Claro que no siempre fue así: desde fu fundación, la Democracia Cristiana tuvo bastante suerte por lo atractivo de su programa; en el proceso, fue ganando primero las municipales, después las parlamentarias y, finalmente, conquistó la presidencia de la república, con don Eduardo Frei Montalva; fue durante muchos decenios el primer partido político chileno. Recuerdo, como si fuera ayer, el momento de la fundación de la Democracia Cristiana, producto de una fusión entre ex ibañistas, conservadores socialcristianos y falangistas, estos últimos eran bastante renuentes, como puristas, a aliarse con ibañistas y conservadores, pues creían que esta cohabitación les iba a hacer perder la mística que, por lo demás, fue una profecía autocumplida.
Mi padre, Rafael Agustín Gumucio Vives, fue el último presidente de la Falange y el primero de la Democracia Cristiana. Como era un iconoclasta, quebró con el Partido que había fundado, persiguiendo la inalcanzable utopía de la alianza de los cristianos con los marxistas; por cierto, la política siempre ha sido mezquina y cruel, por consiguiente, su recuerdo será borrado en los miles de actos de celebración de este Aniversario.
En 1957, ya la "escoba"de Ibáñez no barría a los políticos y la esperanza se había trocado en inflación con su consecuente acarreo de mayor pobreza. Eduardo Frei había crecido en popularidad al ser propuesto por el general Carlos Ibáñez del Campo como una especie de primer ministro, que salvara el desastre de su gobierno, sin embargo, el partido Agrario-laborista y los nacionalistas fascistas, dirigidos por Rafael Tarud y Jorge Prat, intrigaron de tal manera que hicieron imposible este nombramiento.
En el año de fundación de la Democracia Cristiana se había llevado a cabo en Chile un congreso mundial de partidos de esa nominación, (recuerdo que vinieros, italianos y franceses, además del gobierno vasco en el exilio y de los latinoamericanos Cornejo Chávez, del Perú, Franco Montuoro, de Brasil y Rafael Caldera de Venezuela), el cual dio pábulo para la adopción del nombre y la adhesión a una Internacional. Si lo vemos con perspectiva actual, la mayoría de esos Partidos ha desaparecido, sólo quedando el alemán.
¿Cuáles son las constantes dentro de la historia de la Democracia Cristiana?
Las relaciones con la iglesia católica que aun cuando este conglomerado se declare no confesional y tenga en su seno a algunos agnósticos, en general, por su cuerpo ideológico depende tanto de la iglesia, como del Estado, que serían como sus dos ubres.
En un primer momento, los demócrata cristianos fueron más avanzados que la iglesia católica, sólo algunos curas como el Padre Alberto Hurtado y Manuel Larraín los apoyaban; el obispo Augusto Salinas y el Cardenal Caro se dedicaban a condenarlos, como compañeros de ruta de los comunistas.
En una segunda etapa, la iglesia fue más audaz y progresista que la Democracia Cristiana, en la época del Concilio Vaticano II y Medellín y Puebla.
En la tercera etapa, el período de la dictadura de Augusto Pinochet, la mayoría de los demócrata cristianos fueron mucho más reaccionarios que la casi totalidad de la jerarquía de la iglesia.
Actualmente, ambas instituciones parecen emparejarse: son reaccionarias en los llamados "temas valóricos" pero, a raíz del último conflicto en CODELCO, sobretodo la dogmática y patronal actuación de José Pablo Orellana, ahora la iglesia media en el conflicto, dando un paso adelante y criticando la insensibilidad social de los nuevos patrones demócrata cristianos.
