Rafael Luís Gumucio Rivas

Uno de los métodos de tortura más crueles que empleaba la rabiosa jauría militar que apoyó al baboso y repugnante dictador, Augusto Pinochet Ugarte, consistía en los fusilamientos simulados: la víctima, aterrada, solaba los esfínteres y creía haber pasado al otro mundo. Demás está decir a los estúpidos desmemoriados que muchos de los esbirros, ministros y mozuelos del dictador hoy votan por el candidato Piñera - y más de alguno sería ministro en su eventual gobierno - si el descriteriado ciudadano llega a colocarlo en La Moneda-.

En sentido figurado, los periodistas, en su actividad de interrogadores, deberían jugar el papel de fusileros, es decir, lanzar dos balas de fogueo y una de pólvora, que llegara directamente al corazón - como ocurría con de la pena máxima en el pasado-; el primer disparo fue emitido por Fernando Paulsen, quien le pidió al candidato Frei que calificara, de 1 a 10, a los siguientes presidentes: Michelle Bachelet, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende - las dos primeras eran balas de fogueo y, la tercera, era de pólvora; como se esperaba, el candidato calificó con nota 9 a Michelle Bachelet y a su padre, pero la dificultad  estaba en la nota de Allende, a quien le puso apenas un 4. Hubiese sido ridículo que un Frei se vistiera con el ropaje heroico de Allende - aun cuando la cara dura de muchos concertacionistas es tan grande que todo puede ocurrir: comunistas y democratacristianos como poto y calzón, verdugos y torturados en los mismos cócteles y socialcristianos y estalinistas bailando el mismo Cambalache -.

Como la idea central es olvidad la historia, lo mejor sería borrar de los archivos y de los libros la carta de Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, y a don Bernardo Leighton. En esos años, el padre del actual candidato no calificaría con nota 4 al gobierno de Allende, sino con uno como máximo; cualquiera que ha seguido la historia, podrá dar testimonio de la miserable visión que tenía de su ex amigo, Eduardo Frei, de Salvador Allende; esta secuencia histórica, que va desde Pedro Aguirre Cerda hasta Michelle Bachelet, es tan  polémica, que más vale dar un salto a la actualidad. Si Ud. tiene unos momentos libres, podrá seguir las críticas de don Eduardo, tanto a Pedro Aguirre, como a Salvador Allende. (En otro artículo me extenderé en el desprecio por los derechos humanos, demostrado por el joven Frei durante su primer gobierno -1994-2000- sólo baste recordar que no se dignó recibir nunca a los familiares de detenidos desaparecidos).

La bala dirigida a Marco E-O se centraba en la donación de su sueldo a la Fundación Paternitas, sin incluir los $3.700.000 destinados a cubrir gastos de asesoría y arriendos de sedes, y otros. La bala parecía mortífera, pero resultó ser un guatapique, pues es evidente que Marco puede renunciar a su sueldo, pero no dejar en la calle a sus colaboradores y el servicio a sus electores; toda esta faramalla es un tanto ridícula y sin sentido, pues los caradura de diputados y senadores son los reyes de comer sin trabajar, dejando como una estupidez la sentencia de San Pablo: "El que no trabaja, no come".

Jorge Arrate, que corre sin ninguna posibilidad de pasar a segunda vuelta, es muy difícil para el periodista fusilero darle en el blanco, entones recurrieron a la calificación de "democracia", que había hecho Arrate para referirse al régimen cubano. La verdad que salió bien librado; por lo demás, este candidato sólo puede crecer por el voto de izquierda y no necesita renegar de Fidel Castro, de Chávez, de Correa,  de Morales o de Ortega.

La bala dirigida a Sebastián Piñera fue disparada por Fernando Paulsen al referirse a un punto off de récord, por la cual el candidato prometía presionar para los juicios contra militares, en el tema de los derechos humanos, una especie de ley de punto final. Al muy hipócrita de Piñera le parpadearon los ojos y revivieron los tics y los gestos desacompasados, a los cuales nos tiene acostumbrados en sus intervenciones públicas; al fin minimizó el pacto con los militares que, mal que mal, forman parte de su base electoral. Se supone que la mayor parte de militares en retiro y ex DINA y ex CNI son partidarios de Piñera; a veces se olvida que algunos dirigentes de la Concertación como el ministro del Interior Carlos Figueroa, han patrocinado leyes de punto final - el famoso acuerdo Carlos Figueroa y el senador derechista Otero- el gobierno de Frei hijo ostenta el récord de colusión con la derecha para buscar, por ejemplo, leyes de punto final y salvar a los Pinochet (padre e hijo); en el plano de los derechos humanos, Frei y Piñera no se distinguen mayormente.

Terminada la etapa de los fusilamientos simulados, en que los feroces lobos- periodistas- terminaron convertidos en gatitos y, al comienzo, los candidatos ponían cara de degollados, pero al fin se quedaron tranquilos al comprobar que era simplemente un juego de niños, vino la segunda parte consistente en los famosos "cara a cara". Marco le pregunta a Arrate sobre su programa impositivo, un interrogatorio en que tenían muchas coincidencias, pretendiendo favorecerse entre sí. Frei va directo contra Piñera al recordarle la relación entre la política y los negocios; Marco lo ayuda, en uno de los cara a cara más brillantes del foro, al reforzar la pregunta de Frei, urgiéndolo a que suelte la teta de CHV, de LAN y de tantas otras empresas, que el muy "Pepe Antártico" quiere guardar no hasta estar seguro de presidente; una frescura inaudita que sólo puede darse en un país corrompido hasta los tuétanos por la "colusión entre las dos derechas", es decir, el duopolio.

Marco Enríquez-Ominami tenía que demostrar en este foro su capacidad y agilidad mental, no sólo para criticar la política antigua, la incapacidad de los dirigentes de los partidos políticos, la decadencia de la Concertación, sino también mostrar un programa de futuro, sueños y zagas nuevas y juveniles, que atrajeran la esperanza para la construcción de un Chile distinto; creo que, en parte, lo logró, sobretodo en el diálogo con Piñera y en la idea de que "votar por Arrate es votar por Eduardo Frei, votar por Eduardo Frei es votar por Piñera. Yo convoco a un voto transformador, a un voto responsable". Pienso que la estrategia de Marco consistió en demostrar que él está mucho más preparado y tiene más potencial de votos para derrotar a Piñera, aserto que confirman las últimas encuestas.

Definitivamente, Eduardo Frei, a pesar de ser muy serio y tener a favor el enorme peso del poder gubernativo, carece, en grado heroico, de carisma; para ir al grano, es pésimo para los foros y apenas le salen las palabras; siempre está muy acartonado y pendiente de sus asesores comunicacionales, incluso, cuando quiere ser espontáneo, mete la pata, como aquella escena de la Franja Electoral, cuando lo comparan con Marco y dice que el es más buen mozo. Una pregunta de un periodista lo dejó bastante descolocado cuando lo interrogó si ser buen mozo era la sola diferencia que tenía con Marco Enríquez-Ominami.

Jorge Arrate siempre trató al candidato concertacionista como lo haría el personaje de La nana, con un gran cariño y aquiescencia, cumplidos que eran correspondidos por el ex presidente, que varias veces lo llamó "su ministro". Don Jorge, con muy buena leche, le preguntó por la chilenización del cobre, llevada a cabo por su padre; Frei se resbaló de tal manera que, al final, terminamos con la reforma de CODELCO y la mantención del 75% del cobre chileno en manos de las transnacionales extranjeras que, apenas, pagan impuestos y un miserable royalty de un 3%. En ese plano, al menos Jorge Arrate y Marco E-O son claros: el primero, la nacionalización total y, el segundo, un royalty del 8%.   No sólo soy partidario de nacionalizar el cobre y el agua, sino también otros minerales como el litio, así como la celulosa. Respecto al royalty, soy partidario de un 20%, como en la mayoría de los países del mundo.

La última parte del foro fue un verdadero diálogo de cacatúas, algo así como quién va a ser primero, segundo o tercero.; estas preguntas son válidas para aquellos que creen que las encuestas son predictivas; personalmente, les niego este carácter: tomo la frase de Disraeli "las peores mentiras son las estadísticas", por consiguiente, discutir si Frei o Enríquez-Ominami pasará a segunda vuelta, es sólo un ejercicio para jubilados, lo mismo que quién se repartirá los votos del tercero que -  una tautología - ¿no creen que es mejor esperar?

Piñera lanzó un verdadero rosario de cazabobos, dirigido a los indecisos: un millón de empleos de alta calidad, ministros homosexuales en su gobierno, incluso en las Fuerzas Armadas, protección a las mujeres y a la clase media, supresión del 7% para los jubilados, un sinnúmero de cárceles con doble candado, hospitales tan buenos como el de la Clínica Las Condes, escuelas de alta calidad, similar a las escuelas Cumbres, de los Legionarios de Cristo,  y otras tantas lindezas - si gana Piñera, Chile se convertiría en una jauja -.

Frei sólo prometió continuidad sin cambios: no habrá aumento de impuestos, ninguna nacionalización y chilenización del cobre, tal vez algunas mejoras en la calidad de la educación y, según él, la prolongación de la red de protección social para la clase media. Arrate, como en los foros anteriores, logró afianzar el electorado de izquierda, y tuvo aciertos como dar a conocer el nombre de su eventual ministro de Hacienda, Manuel Riesco, que personalmente reconozco como un economista de alta calidad y que tuvo el valor de denunciar  a las AFP y al robo del sistema privado de pensiones, contando con el apoyo, en este plano, de Marco Enríquez-Ominami.

Creo que hay un punto de acuerdo en las tres candidaturas - salvo la de Piñera- en el sentido de derogar el adefesio constitucional de 1980 que, para vergüenza de Ricardo Lagos y sus ministros, lleva su firma  a cambio de unas reformas baladíes, en 2005 . Llamar a una asamblea constituyente

Al menos, en los dos últimos foros hay algo de debate, lo que es muy necesario para colocar ají a una elección que parecía iba a ser bastante aburrida, aunque no quieran reconocerle, le debemos a marco Enríquez-Ominami, en primer lugar, haber evitado que Piñera ganara en la primera vuelta; en segundo lugar, haber denunciado las pésimas prácticas políticas de los decadentes partidos de la Concertación y de la Alianza; en tercer lugar, que la opinión pública coloque a los cuatro jinetes del Apocalipsis, jefes de los partidos concertados, con el bajo índice de aprobación y menor conocimiento; en cuarto lugar, lograr, con muy pocos recursos, despertar la esperanza, la pasión y el reencantamiento en muchas personas, que tal vez estaban decididas a marginarse de la política y, rumiando su desilusión, algún día podrían despertar en brazos de un líder populista o de un caudillo. El valor de Marco ha sido su capacidad de canalizar este Chile rebelde.