ARTURO ALEJANDRO MUÑOZ

LA VERDADERA IZQUIERDA chilena necesitaba un resultado electoral cercano al 10% para Jorge Arrate, el cual sólo se obtuvo en Santiago Centro, Pedro Aguirre Cerda, La Reina, Providencia (un sorprendente 12%), Ñuñoa (un 13%) y San Miguel (más del 14%).  En Lota fue apenas un 8%. Con aquel, potencial 10% se habría podido participar con voz, voto y ganas en la Fiesta Contra la Exclusión del Partido Comunista y se habría podido llevar a Frei a la Notaría y al Banco, para las garantías pertinentes exigibles antes de la 2ª vuelta electoral.

Ahora, con Arrate con algo más del 1% por sobre la votación de Hirsch en el 2005, la izquierda-izquierda sólo podrá aspirar a que la Dirección actual del PC -ojalá considerando también a Arrate y su entorno (con la opinión de los electores, yo voté en el distrito 33 por Arrate)-, llegue a un acuerdo mínimo digno para ir a votar por Frei con algo más que el miedo y la náusea.

El mensaje de Arrate, como lo explicó la revista ‘Qué Pasa', llegó sólo a las clases medias urbanas educadas y politizadas de Viña y Con-Con,  de Santiago Oriente y de dos comunas de la zona Centro Poniente, de las cuales sólo  Pedro Aguirre Cerda tiene componente obrero importante, porque la actual San Miguel ha llegado a convertirse (por obra del bibirlicoque neoliberal) en una cuasi Ñuñoa. 

A ese mismo fenómeno social, desde USA. el académico chileno Alejandro Kirk escribió:

""El voto de Enríquez-Ominami es abrumadoramente un voto de izquierda, una rebelión contra el sistema. A eso debe sumarse un gran porcentaje del 29 por ciento de Eduardo Frei. Y, por cierto, el seis por ciento de Arrate. Y más aun, el de los centenares de miles de personas que votaron por Piñera creyendo que hará un gobierno de izquierda, o sea, personas que atribuyen las desigualdades y abusos del mercado a la "centroizquierda" representada por la Concertación y no a la dictadura, y mucho menos a la oposición de derecha, no sólo porque la memoria es corta, sino porque es verdad ¿Acaso no hay ya una generación entera que creció bajo gobiernos de la Concertación? ¿Quién ha organizado y desarrollado en Chile el sistema neoliberal? ¿Pinochet?""

Terrible pregunta es la última, pues su respuesta  encuentra un exclusivo derrotero: la Concertación.  Esa misma Concertación que ahora ruega, impetra, solicita e implora por el voto de los ciudadanos que siempre la criticaron por familisterial, traidora, veleidosa y entreguista. Los ‘mayordomos' reconocen que se encuentran ad portas del regreso a la esclavitud política, sometidos de aquí en más por la soberbia veleidad de sus patrones que ahora han descubierto que también pueden agenciarse el gobierno, junto a la prensa, las empresas, la banca y las fuerzas armadas... verbigracia, el poder absoluto, feudal, monárquico empresarial, fascista y totalitariamente clasista. 

Si la Concertación, después de 20 años de patinazos y traiciones, decide a última hora borrar sus errores y salvar sus propias nalgas mediante el apoyo de ese 20% de chilenos que ha estado a la vera del camino, tiene que comprometerse (mediante firmas en Notaría) al menos de lo siguiente:

Nacionalizar el 100% de los recursos naturales chilenos (minerales, frutos y/o productos del mar, agua potable, energía eléctrica, bosques, etc.).

Legislar en   beneficio de la sindicalización y de la negociación colectiva para TODOS los trabajadores del país.

Dar término definitivo al sistema binominal, de inmediato y durante el primer trimestre del  nuevo gobierno ("chutearlo" para el 2011 es igual a ‘olvidarlo')

Proceder a la estructuración de una nueva Constitución Política del Estado en forma URGENTE, y con  la participación de todos los actores sociales chilenos

Aumentar drásticamente el ‘royalty' y el nivel impositivo para las empresas transnacionales y mega empresas criollas

Esas son las exigencias ‘mínimas' que los chilenos pensantes y libertarios ponemos sobre el tapete para que Frei cuente con   nuestro apoyo el 17 de enero del 2010.

A la  izquierda-izquierda (esa que no es representada ni siquiera por el entreguismo apapayado de Tellier y Carmona), que constituye al menos el 12% del electorado nacional, no la van a convencer con promesas inferiores a las exigencias explicitadas en las líneas anteriores.

A esa izquierda no le atemoriza ni le asusta una posible victoria derechista pinochetista de Sebastián Piñera, ya que esa misma izquierda es consciente de que una victoria del fascismo redundaría -única, exclusiva e insanablemente- en la rearticulación de una global estructura antineoliberal,  adversaria tenaz del anti latinoamericanismo y del avance imperialista yanqui en la región.

Lo anterior no es un sueño enfermizo, es una realidad. 

Son latinos...hablan  castellano... tienen raíces indígenas brillantes (aztecas, mayas,  mapuche, aymará, charrúas, otavaleñas,  guaraníes  etc.), son hijos de los hielos, de las hoyas hidrográficas, de las montañas insuperables, de las nieves eternas, de los bosques amazónicos impenetrables, de glaciares eternos, de mares sin fronteras, de la Historia nunca contada... somos AMÉRICA...la  verdadera, la castiza, la única.

Se representan a sí mismos, y no requieren de hembras ‘pelolais' al estilo de las Pérez, las Sabat, las Rincón y las Girardi para que hablen por su propia piel, y lo hagan sin entender sus ideas y esperanzas. Esas hembras, más allá del clítoris y los pezones, nada semejante tienen a lo que poseen sus mujeres. No los representa ni los interpretan... al contrario, con su sola presencia ellos se sienten insultados, son sus adversarias.

La derecha y sus lacayos mayodormiles concertacionistas enseñaron, en los hechos ciertos desglosados de sus traiciones entreguistas, que sólo a través de la  organización y la movilización el pueblo podría poner en jaque la expoliación fascista de los Piñera, los Longueira, los Coloma,.los Chadwick, los Claro, los Valdés, los Ibáñez, los Angelini. 

En eso está ahora la  voluminosa izquierda extra parlamentaria. En la organización sólida de la izquierda  verdadera. Sea Piñera o sea Frei quien ‘presida' este colgajo neoliberal de país, los trabajadores organizados (junto a los estudiantes, pobladores y etnias originarias) harán lo posible por poner de rodillas al establishment neoliberal del duopolio antes que el empresariado extranjero y sus socios militares yanquis puedan despertar de la farra electoral.