LUIS CASADO   

Las Bolsas suben y algunos patriotas osan identificar aquello con un supuesto mejoramiento de la economía. En los índices bursátiles son los Bancos los que sacan la mejor parte, los mismos que recibieron mucho dinero público para evitarles la quiebra. Los mismos que hoy especulan contra los Estados que les ayudaron.

Sin embargo, cuando la Bolsa va bien, la economía va mal. La economía que llaman "real", esa que produce bienes y valor, esa que los Bancos estrujan como un limón para financiar las extravagantes remuneraciones de sus compraventeros apodados "traders" y las de sus no muy honestos dirigentes.

Hoy por hoy los Bancos se dedican a especular, y en ningún caso, ¡o tan poco!, a financiar la economía y la inversión productiva. Las enormes sumas de capital que los poderes públicos pusieron a disposición de la Banca mundial fueron utilizadas para consolidar los balances y los márgenes de utilidad de las instituciones financieras. E incluso para pagar con dinero público los millonarios "bonos" de sus tan poco eficientes ejecutivos.

Como señala Bernard Maris, si los Bancos van bien, los industriales van de mal en peor. En Francia es el caso de Renault y Peugeot, así como de Alcatel y EADS. Maris también destaca que las empresas cotizadas en la Bolsa distribuyen muchos dividendos. Demasiados. Las empresas del CAC 40, índice bursátil de París, realizaron 47 mil millones de euros de beneficios en el 2009, de los cuales distribuyeron el 56% a sus accionistas. Mucho más que los años precedentes, durante los cuales el porcentaje de los beneficios distribuidos como dividendos giraba al torno al 40%.

De este dato Maris saca la siguiente conclusión: "La Bolsa no es un motor que impulse la economía, sino una máquina que succiona dinero de la economía para distribuírselo a los rentistas, a los propietarios de acciones".

Dinero entregado a la voracidad de los rentistas que temen la inflación como a la peste. Si no sabías porqué los ministros de Hacienda y quienes regentan los Bancos Centrales concentran sus esfuerzos en limitar la inflación, ahora lo sabes.

Si los Bancos no financian la economía, la Bolsa tampoco, lo que a primera vista parece paradojal. En los EEUU, según Bernard Maris, la emisión de acciones es negativa desde hace quince años. Dicho de otro modo, el mercado bursátil estadounidense financia a los accionistas y no la inversa. La Bolsa saca dinero en la economía para dárselo a los rentistas. ¿Cómo? Comprando acciones con el único objeto de hacer aumentar artificialmente el precio de las acciones, y distribuyendo alegremente enormes dividendos.

Si se mira la evolución de los valores bursátiles de la post guerra en los EEUU, se constata que la Bolsa aumenta muy poco y que la disparidad de ingresos es muy leve. O dicho de otro modo, la igualdad de ingresos es muy grande. A partir de los años 80 todo cambia. Las desigualdades crecen rápidamente, la diferencia entre el salario medio de los obreros y el salario de los dirigentes pasa de 40 a 500. Los índices bursátiles crecen en modo exponencial. La Bolsa se transforma en una herramienta de enriquecimiento especulativo y deja de financiar la economía.

Maris remacha: "¿Para qué sirve la Bolsa? Para enriquecer a los más ricos. Para mantener un capitalismo financiero que es más depredador que inversionista o creador".

Si se mira el sector financiero de los EEUU, -bancos, compañías de seguros, fondos de inversión, etc.-, se  constata que hoy en día capta cerca de un 40 % de los beneficios, cuando el año 1980 solo recuperaba un 10%. Mientras que ocupa apenas un magro 5% de los trabajadores asalariados.

De modo que extasiarse delante de los éxitos bursátiles no tiene ningún sentido, a menos que uno sea especulador profesional, dueño de LAN, o de otros grupos financieros. De ahí que algunos reputados economistas vayan hasta sugerir que se elimine, pura y simplemente, la Bolsa de valores.

La pequeña y mediana empresa, que tanta dificultad tiene para obtener financiamiento, podría ser uno de los sectores más beneficiados. Para no hablar del mundo asalariado, que vería, al fin, crecer la inversión productiva que de verdad crea empleo.

¿Y la Banca? Hay quién sugiere imitar a Charles de Gaulle, ese noble derechista que al final de la Segunda Guerra Mundial la nacionalizó para financiar la reconstrucción y el poderío de Francia.