ESTADOSOLIDO

Los problemas de la educación quedarán atrás, porque desde ahora en adelante usted sabrá el puntaje de su hijo en el SIMCE y tendrá un semáforo para saber si el lugar donde estudia es de los que tienen mejores o peores puntajes de su comuna. Imagine el tremendo poder de tal información... Comunas pintadas de rojo, amarillo o verde harán la diferencia. Al fin encontramos un atajo para mejorar la calidad de la educación que nos da más seguridad que años de trabajo paciente para incentivar mejoras pedagógicas, estimular el liderazgo docente en el aula, entregar más financiamiento a los establecimientos que educan a alumnos de sectores vulnerables y ligar la entrega de recursos públicos a los aprendizajes efectivos.

Imaginemos la siguiente escena: "Lizandroooo!!!!! El Ministro de Educación me mandó los puntajes del SIMCE de tu colegio: 200 puntos en lenguaje y 210 en matemáticas. Ahora mismo te voy a cambiar a un colegio que sea realmente bueno, con profesores de verdad que te enseñen!. Esto de colegios con luz roja se acabó". Seguidamente, la señora Cristina busca en el mapa del SIMCE algún colegio top de su comuna y sólo encuentra uno con "luz verde" en kilómetros a la redonda. Listo! Parte al día siguiente. Le hacen llenar una serie de papeles y le dicen que su hijo tiene que rendir  una prueba. Dado su buen SIMCE, ese liceo vive un impactante aumento en las postulaciones,  por lo que inicia un proceso de postulación ("como los colegios pitucos", dice orgulloso el director del establecimiento). Lizandro da la prueba de admisión  y ...adivine. No quedó, como tampoco otros 350 jóvenes que postularon a las 5 vacantes existentes.  Se cumplió la profecía: los "malos alumnos" de los "malos colegios" no tendrían otro futuro que quedarse pateando piedras...."

Hacer pruebas para evaluar la calidad de la educación, como el SIMCE, es una herramienta muy efectiva para ver dónde centrar los esfuerzos. Pero convertir los resultados en un indicador puro y simple de que tan "bueno" o "malo" es un establecimiento es simplista y lleva a profundizar las aberraciones que hemos visto, como colegios que les piden a sus alumnos de menor rendimiento que no asistan a rendir el SIMCE para que "no afeen" los puntajes finales. O que conspiran con los niños y les pasan los resultados bajo cuerda.

Para comparar resultados educativos de los colegios se deben considerar factores como el nivel socioeconómico y cultural de las familias cuyos hijos asisten al establecimiento. Es este factor el que puede explicar más del 70% de los resultados. Así, por ejemplo, no se puede decir que el colegio en que estudia un niño que sacó 250 puntos en SIMCE - cuya familia es de escasos recursos y carece en su hogar de libros, computador y estímulos necesarios para llegar a ser un buen estudiante - tiene una peor calidad educacional que el establecimiento donde estudia un niño de clase media o media alta, que sacó 260 puntos, pero que cuenta con biblioteca y computador en su casa, así como con buena alimentación y cuidados.

Pero además,  comparar promedios sin más no hace justicia a la tremenda tarea que hacen las escuelas y a su nivel de eficiencia allí donde importa, que es en el aprendizaje de los alumnos. Usted como padre ¿qué preferiría? ¿una escuela que esté en  el tramo superior del Simce de su comuna, sin grandes cambios en sus puntajes en los últimos años, o una que sistemáticamente esté mostrando mejoras consistentes en cada medición?. No es una respuesta fácil, porque en educación no se puede limitar todo a sólo una variable.  Revisemos un ejemplo detectado por el experto educacional  Gregory Elacqua  y citado por un parlamentario en la reciente sesión del Congreso para abordar el tema. Se trata de los 47 alumnos de cuarto año básico de la escuela municipal básica San Daniel de la comuna de Pudahuel, Región Metropolitana (RBD: 10124). Según los resultados del 2009 un tercio de los menores fue clasificado como vulnerable por el Ministerio y la escuela fue "pintada de rojo". Pero entre la medición de 2008 y 2008, los resultados de esa escuela se incrementaron 29 puntos en Lectura y 21 puntos en Matemática, aproximadamente media deviación estándar. ¿Está esa escuela mejorando la calidad de la educación que entrega o no? Si la respuesta es positiva, ¿de qué sirve frente al estigma de tener prendida la luz roja?

No es que los establecimientos que atienden a estudiantes de menor nivel socioeconómico no puedan mejorar. Hay ejemplos notables de colegios y liceos que logran los aprendizajes esperados rompiendo barreras económicas y culturales. La pregunta es de qué sirve tener comunas enteras pintadas de verde o otras de rojo. ¿Ayuda eso a mejorar la calidad de la enseñanza o es simplemente otro indicador más de que unos reciben "esa cosa llamada educación" y otros se quedan "pateando piedras"?