SERGIO MARTÍNEZ
¿En qué se diferencia el pulpo Paul de todos aquellos clarividentes, adivinas, "expertos o expertas" en el tarot y otros que dicen conocer el porvenir?
Bueno, muy simple, en que al revés de sus colegas humanos, el pulpo Paul acertó todas sus predicciones.
¿Se trata de un pulpo con poderes psíquicos? ¿Se trata de un nuevo profeta? Si es esto último no pasará mucho tiempo antes que surja una religión en torno a tan singular personaje.
Como se sabe, terminado el Mundial de Fútbol, hubo un personaje que sin duda dio mucho que hablar y cuya fama probablemente se extienda más allá que la de muchos de los protagonistas humanos del certamen recién finalizado. Me refiero por cierto al pulpo Paul, que desde su albergue en el acuario del zoológico de Oberhausen en Alemania, acertó nada menos que en los resultados de todos los partidos sobre los que se le consultó. Esto de "consulta" naturalmente debe entenderse en un sentido muy amplio: por supuesto los pulpos no hablan, por lo tanto había que idear un sistema mediante el cual el animalito iba a manifestar sus predicciones, un sistema en el cual el pulpo seleccionaba una de dos cajas idénticas, excepto por las banderas que exhibían en su parte expuesta hacia el público, y en cuyo interior iba a encontrar un apetecible mejillón.
Eso era el sistema, pero lo interesante, y que le dio fama mundial, es que el pulpo Paul acertó en el cien por ciento de sus predicciones futbolísticas. Por cierto un récord que ninguno de esas adivinos o clarividentes de pacotilla pueden exhibir, ni con sus bolas de cristal, ni con las cartas del tarot, ni leyendo las hojas de té. No señores y señoras, nuestro tentacular personaje desde su acuario batió de lejos a todos esos charlatanes. Bueno, así es como se puede interpretar. Y subrayo lo de interpretar. Cuando alguien hace una predicción, trátese de alguien tan célebre como Nostradamus o alguien tan pedestre como las señoras que "tiran el tarot", su mensaje es generalmente de un carácter tan vago que admite muchas interpretaciones, entre ellas - habitualmente - la que acierta (más o menos) con anticipar lo que efectivamente ocurre.
Nótese que en el caso de nuestro pulpo sin embargo, al revés de esos adivinos que abundan por todas partes, hizo predicciones bien precisas, no como las que uno encuentra en el horóscopo o en los dichos de los llamados clarividentes: no es que antes del partido final el pulpo dijera algo como "que se juntarán 22 hombres disputando la pelota y la victoria será de aquél desde cuyas tierras han marchado caminantes en busca de tesoros recónditos" una típica manera de predecir de los clarividentes y que en este caso puede aplicarse para cualquiera de los dos países: en efecto, españoles salieron a la conquista del Nuevo Mundo en la búsqueda de oro, pero menos conocidos, los holandeses también lo hicieron aunque no llegaron a controlar un imperio de las dimensiones del español. Lo que quiero ilustrar con esto es que las supuestas predicciones o profecías, desde las de Nostradamus hasta las de la bruja de la esquina, son todas de este estilo, lo suficientemente vagas como para que cualquiera que las escucha las pueda interpretar a su manera.
Lo que me lleva naturalmente al punto central en relación al rol del pulpo Paul: un ejemplo brillante de cómo nacen las religiones.
A ver, a ver, no se me mal interprete, no estoy proponiendo que a partir de Paul se forme una nueva religión, aunque pensándolo un poco, sólo mi condición de ateo irreductible me aleja de la tentación de hacerlo.
Vamos, si ya hay una Iglesia de Maradona, que no sé si ahora sufrirá algún cisma como ocurre cuando el profeta tiene dificultades, el paso siguiente - casi lógico - sería el de la formación de una iglesia en torno al pulpo Paul. Ya lo digo, y les aseguro, quienquiera que lo haga podría ser millonario en un par de años ¿alguno de mis lectores se entusiasma con la idea? Sólo necesita un tono de voz persuasivo y mucha persistencia en que lo que se cree (o se dice que se cree) es la "verdad". Hasta uno podría darle una sustentación teológica a la Iglesia del Pulpo Paul de los Primeros Días (me parece un nombre lo suficientemente impresionante), ¿cuál sería esa teología? Muy simple: Dios, francamente aburrido de las aberrantes interpretaciones que los humanos habrían hecho de sus presuntos mensajes habría recurrido a un representante de otra especie para comunicar su mensaje (los misteriosos caminos del Señor). Para ver si el sistema funciona, y a modo experimental, habría usado los resultados del Mundial como ensayo para un proyecto mayor (las proyecciones de la nueva religión). ¿Cuánto durará ese período experimental? Bueno, será cosa de ver, porque me imagino que ahora mantendrán al pulpo Paul ocupado con nuevas interrogantes. Esperen un poco y podrán ver al pulpo siendo interrogado sobre el resultado de elecciones en diversos países, o incluso hasta por el resultado de alguna guerra. Todo ello podría ser respondido por este nuevo profeta no-humano.
Antes destacaba también lo del nacimiento de las religiones, porque el pulpo Paul nos da un excelente ejemplo de los mecanismos mentales envueltos en la fundación de una fe, cualquiera que ella sea. Tómese cualquier asunto misterioso (la predicción del resultado de un partido de fútbol que todavía no ha ocurrido es técnicamente un misterio), que no tiene una respuesta racional inmediata o - mejor aun - que puede admitir muchas respuestas. Ahí entramos en el plano de las interpretaciones y si nos aferramos a una con particular fuerza y la transmitimos con igual fuerza y convicción, a la larga alguien nos va a seguir en esa creencia: los primeros feligreses de la nueva fe habrán aparecido. Y lo más interesante es que - rigurosamente hablando - si alguien el día de mañana empezara a decir que el pulpo Paul es en verdad un profeta de Dios, sus argumentos no serían menos absurdos que afirmar que Dios le habló desde un arbusto en llamas, o que Dios engendró un hijo en una mujer virgen o que en otras de sus andanzas Dios le dictó un nuevo mensaje al más reciente profeta ofreciendo a sus seguidores, entre otras cosas, un paraíso con 77 vírgenes...
En definitiva, en un contexto absurdo (aunque no todos se den cuenta de ello), fundar una Iglesia del Pulpo Paul de los Primeros Días hasta puede ser perfectamente coherente con lo que ya existe. Sugiero algunos aditamentos litúrgicos para atraer seguidores: darle al número ocho una cierta connotación sagrada (como la trinidad lo es en el cristianismo, a su vez influido por la trinidad hinduista) dado que el pulpo tiene ocho extremidades lo que puede manifestarse en ocho vueltas por el acuario, ocho pasos antes de acercarse a su altar; y - siguiendo en esto a Freud que en su libro "Tótem y tabú" señala como en un día especial los adoradores se comían al animal que era tabú comer (ritual presente en la comunión cristiana donde los feligreses "se comen" el cuerpo de Jesús en la comunión) - tener un día celebratorio en que los feligreses del pulpo romperán el tabú consumiendo - en comunión - un sabroso pulpo a la gallega.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados