CELSO CALFULLAN

El fútbol sin lugar a dudas es el deporte del pueblo de los trabajadores y de los pobres en general, no se necesita mucha plata para jugar una buena pichanga, en la calle, la plaza o en la típica cancha llena de tierra de las poblaciones populares. Para jugar fútbol solo se necesitan ganas y unas canillas duras para soportar el embate de los jugadores del equipo contrario y ser relativamente regular para los combos, en caso que sea necesario.

Los empresarios privados ensucian el fútbol.

El fútbol que es la pasión de millones de jóvenes, trabajadores y de los sectores populares, hoy ha sido secuestrado por una manga de empresarios y políticos inescrupulosos que buscan ganar dinero y prestigio político que luego puedan usar en futuras elecciones presidenciales o parlamentarias.

Los principales clubes de este país hoy están controlados por empresarios y políticos de derecha, tanto de la alianza por Chile, como de la Concertación. Los empresarios que controlan Colo Colo, la U. de Chile o la U. Católica, los tres equipos grandes del fútbol chileno, defienden las mismas ideas de derecha y usan estos clubes para dividir a los trabajadores, todos ellos financian bajo cuerda a las "barras bravas", que en muchos casos están integradas por delincuentes, esto a pesar de que los empresarios dueños de estos equipos, en su discurso "oficial" están contra la delincuencia, pero como el cinismo no conoce límites, igual incentivan y financian las rivalidades entre las diferentes barras, porque esto finalmente sirve a sus intereses.

Intereses políticos y económicos detrás de las elecciones de la ANFP.

Al presidente Sebastián Piñera (que sigue siendo uno de los principales accionistas de Colo-Colo) y al grupo de empresarios que controlan el fútbol profesional les molesta sobremanera que el que encabece la ANFP sea Harold Mayne-Nicholls y todavía les molesta más que el director técnico de la selección chilena sea Marcelo Bielsa y que ninguno de los dos este dispuesto a moverse al ritmo de los intereses políticos que ellos tienen.

A los empresarios del fútbol les molesta sobremanera que Mayne-Nicholls y Bielsa no estén dispuestos a prestarse para el circo (show) que ellos normalmente montan para sacar dividendos políticos del fútbol, como fue el caso antes y después del mundial de fútbol realizado en Sudáfrica. Sólo basta recordar el escándalo que se armo por los supuestos desaires de Bielsa al presidente Sebastián Piñera, cuando el presidente decidió mostrarse con la selección de fútbol en La Moneda.

En un segundo nivel esta el tema de los dividendos económicos, Harold Mayne-Nicholls, tuvo la intrepidez de sugerir que la ANFP debía comprar el 20% del canal del fútbol (CDF) que hoy no controlan y que esta en manos del empresario Jorge Claro, este es un jugoso negocio que los empresarios no están dispuestos a perder, razón más que poderosa para ponerle fin a la presidencia de Mayne-Nicholls en el fútbol chileno. Para los empresarios es mejor que estos recursos se queden en sus bolsillos, a que sean destinados a mejorar el fútbol chileno.

Los empresarios solo buscan sacar beneficios del fútbol.

La oposición a la actual dirigencia del fútbol chileno solo tiene explicación por razones políticas y económicas, no existe ninguna razón que tenga que ver con el tema de fondo, buscar la forma de mejorar el fútbol profesional de Chile y lo que es más importante que busque mejorar la práctica del fútbol o el deporte en general en los sectores populares.